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El limbo de los niños

 

Un 38% de la población mundial tiene menos de 18 años. Son más de 2.100 millones de niños que siguen siendo los más débiles y los menos protegidos frente a la pobreza y a la discriminación, hasta el punto de convertirse en “invisibles”, según denuncia Unicef en el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2006 . Millones de niños en el mundo tratan de sobrevivir cada día en medio de la pobreza, la discriminación y el abandono.

Más de la mitad de los niños que vienen al mundo no son presentados en ningún registro. Esto les priva de los derechos más fundamentales de acceso a la educación o a la salud. Son niños que “no existen” a los ojos de las Administraciones y organismos internacionales. La región más preocupante, según Unicef, es Asia, donde más de 24 millones de niños no tienen un certificado de nacimiento, sin contar con los índices de China. Los no registrados son niños sin identidad oficial y no son reconocidos como miembros de pleno derecho de la sociedad.

De los niños de la calle, millones según el informe, de los refugiados y los niños que se encuentran en centros de detención, más de un millón en todo el mundo, tampoco se sabe mucho. En muchos casos, su acceso a la escuela y a la atención sanitaria tampoco está garantizado.

Los más de 250.000 niños que se encuentran atrapados en conflictos armados, los 170 millones que trabajan en situaciones peligrosas y el millón y medio que sufre explotación sexual también son víctimas de la “invisibilización” de la infancia menos protegida.

A estas cifras hay que sumar las niñas que se casan antes de cumplir los 18, una de cada tres en el mundo, y los 143 millones de niños que son huérfanos, sobre todo, debido al Sida, que en lo que va de año ha dejado sin padres a quince millones de niños.

El informe de Unicef, un año más, demuestra que la situación de la infancia en el mundo no va a mejor. En el siglo XXI, con un estado de bienestar desconocido en la historia, con un desarrollo tecnológico sin precedentes y flujos financieros mayores que los que manejan algunos Estados, se hace difícil comprender cómo aún hay más de mil millones de niños que viven en la pobreza o que uno de cada dos niños de países del Sur no vaya a la escuela.

Si la tendencia no cambia, más de ocho millones de niños morirán antes de 2015. Por ello, los gobiernos de todo el mundo tienen que hacer un esfuerzo por cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que se firmaron en el año 2000 en Nueva York. Los ODM suponen una garantía para mejorar las condiciones de vida de la infancia en todo el mundo al asegurar el acceso gratuito a la educación básica y a los servicios médicos. Erradicar la pobreza, luchar contra el sida, mejorar la salud materno-infantil o acceder a agua potable son metas que hay que cumplir para el 2015 para proteger a las generaciones del futuro.

Lo más preocupantes es, quizás, “la gran brecha” que se está abriendo entre los países enriquecidos y los empobrecidos, según explica Consuelo Crespo, presidenta de Unicef en España. Los índices demuestran que la situación de la infancia ha mejorado en algunos aspectos, sin embargo las diferencias siguen aumentando, incluso, en el interior de los países. Los países Latinoamericanos, por ejemplo, han conseguido un avance importante en la educación de sus menores y en la reducción de la mortalidad infantil, sin embargo, existen bolsas de pobreza, como las comunidades indígenas, donde los niveles son similares a los del continente africano.

Leyes que hagan cumplir los Derechos del Niño, financiación para fortalecer las instituciones que prestan servicios a la infancia y programas que eliminen la discriminación son las herramientas que propone Unicef para asegurar que los niños más vulnerables no permanezcan en el olvido.

 

Ana Muñoz

Periodista

ccs@solidarios.org.es