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Otras armas de destrucción masiva

Ya hemos contado que en España se ha descubierto la mayor red europea de blanqueo de dinero del crimen organizado con ramificaciones que se extienden a otros países. Pero es preciso insistir porque los paraísos fiscales son una auténtica arma de destrucción masiva, aunque de guante blanco. Narcotráfico, prostitución, armas, evasión fiscal y todo envuelto en una trama en la que aparecen más de mil compañías -muchas con sede en Gibraltar y otros paraísos fiscales- y cuyo destino habría sido la especulación inmobiliaria.

Más de 600.000 millones de dólares circulan al año por el mundo provenientes del narcotráfico o de otras actividades ilegales. Si las sociedades democráticas no se protegen contra esta práctica, las mafias acabarán con ellas. De ahí la importancia de que se fortalezcan medidas para perseguir a los países que permiten estas redes y castigar a individuos que por su cargo ejercen mayor responsabilidad: jueces, funcionarios, abogados, policías y entidades financieras.

Personalidades de prestigio entre las que destacan Federico Mayor Zaragoza; José Luis Sampedro; José Saramago; José Antonio Marina; José Manuel Caballero Bonald; Adela Cortina y Vicente Moilina Foie, han sugerido unas medidas para acabar con los paraísos fiscales que por su importancia reproducimos en parte: El Informe sobre el Desarrollo Humano 2002 de la ONU nos dice que la diferencia en el ingreso per cápita entre el 20% más rico del mundo y el 20% más pobre era en 1960 de 30 a 1, proporción que aumentó hasta 74 a 1 en 1999. No se puede afirmar que el libre mercado sea el mejor motor de desarrollo.

El actual sistema económico neoliberal -que favorece la total libertad de movimientos de los capitales y, sin embargo, camina hacia una política de menos impuestos, menos servicios públicos y menos Estado- ha originado un movimiento sin control, a lo largo y ancho del planeta, de una gran masa financiera que elude toda contribución social y sólo persigue ver incrementados sus beneficios de forma ilimitada.

Dinero de todo tipo, procedente de fortunas privadas, empresas, multinacionales, de actividades tanto legales como ilegales (narcotráfico, terrorismo, armas) encuentra su mejor refugio en los territorios donde no hacen incómodas preguntas ni establecen ningún gravamen, es decir, en los llamados paraísos fiscales. La cifra de negocios a escala mundial del dinero procedente de actividades ilícitas de las organizaciones criminales, el producto criminal bruto no es inferior a los 800.000 millones de euros anuales, es decir, el 15% de comercio mundial. Este dinero criminal busca su refugio en los llamados paraísos fiscales, aprovechando los coladeros que las diferentes legislaciones nacionales permiten. Estos paraísos fiscales existen también en Europa: Isla de Man, Isla de Jersey, Principado de Andorra, Gibraltar, Luxemburgo, Licchtenstein, Mónaco, San Marino, Malta y Chipre. En ellos rige el secreto bancario y una política fiscal de nula o muy débil tributación sobre los rendimientos de las actividades financieras.

Se estima que la cantidad de dinero depositada en los paraísos fiscales asciende a más de 5 billones de dólares y que en ellos hay registradas más de 2,4 millones de sociedades-tapadera, que favorecen la corrupción de grandes empresas que se sirven de ellas para ocultar su contabilidad y balances, como ha demostrado la salida a la luz de escándalos como los de Enron o Parmalat .

Es necesario un sistema que se base en la solidaridad social y que obligue también a los grandes capitales a contribuir fiscalmente a los gastos sociales; un sistema que persiga y castigue la corrupción y la delincuencia financiera y que no permita la ocultación de dinero procedente del terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de o la corrupción bancaria y empresarial.

El grupo de intelectuales propone estas medidas: a) Armonizar legislaciones nacionales en materia de delincuencia financiera mediante la adopción de medidas preventivas (registro y seguimiento de la delincuencia financiera, control público europeo de las cámaras de compensación prohibición a los bancos de aceptar fondos provenientes de paraísos fiscales y de abrir filiales off-shore); b) Creación 7de una fiscalía euro en materia de justicia y fraude fiscal; c) Levantamiento del secreto bancario bajo pena de sanción a los Estados no cooperantes; d) Transparencia obligatoria para las empresas en sus actividades, filiales y capitales invertidos en países de riesgo.

De esta forma conseguiríamos dar un paso en la lucha contra la corrupción, los sobornos, el fraude fiscal, las guerras y la explotación de los más débiles para construir entre todos un sistema que no se olvide de la necesaria solidaridad a fin de que la distribución de la riqueza mundial sea menos injusta.

 

José Carlos García Fajardo

Profesor de Pensamiento Político y Social (UCM)

Director del CCS

fajardo@ccinf.ucm.es