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Crónica del último siglo en el Sáhara

Mundoarabe.org

En octubre de 1902, Francia organiza el Gobierno General del África y el Territorio Civil de Mauritania. Los emiratos mauritanos al sur del Sahara occidental constituían entidades políticas bastante estables, con habitantes nómadas y sedentarios, en las cuales la autoridad del emir se perpetuaba en una misma familia. Surge entonces el fuerte rechazo y la hostilidad declarada de las tribus saharianas contra la penetración francesa. Su principal impulsor es el jefe religioso Ma El Ainin, de origen mauritano, que sobre 1870 se había establecido en la Saguia el Hamra; entre 1898 y 1902 funda la ciudad de Smara, la primera ciudad del desierto, de donde parten los ataques contra la penetración francesa y que intentaba convertirse también en un centro comercial caravanero y en un foco religioso. En marzo de 1912 se establece el protectorado de Francia y España sobre Marruecos, y los hijos de Ma El Ainin, a la muerte de su padre en 1910, continúan la lucha contra los europeos, tanto en el desierto como en aquel país. El mayor, El Heiba, se proclama sultán en mayo de ese año, apoderándose de Marrakech más tarde, aunque es derrotado en septiembre por los franceses. En 1919, al morir El Heiba, su hermano Marabbi Rebbu se proclama también sultán, siendo conocido generalmente como el Sultán Azul. La lucha continúa tanto en el sur de Marruecos como contra los destacamentos franceses de Mauritania, hasta que en 1934, ante fuerzas muy superiores de Francia y del sultán marroquí, Marabbi Rebbu se refugia en el cabo Juby español, muere en 1943 y es enterrado en la Saguia.

Estas circunstancias fueron determinantes para que la colonización española no pasara de algunos puntos costeros. Ocupada la península de Río de Oro en 1884, cuando el gobernador Francisco Bens llega a Villa Cisneros en 1904 apenas se conocían los contornos de la bahía. En 1907, Bens pasa a Aargub, al otro lado del entrante marino, y en 1910 realiza una expedición a Atar, bajo dominio francés ya. Hasta 1916 no se ocupa cabo Juby, en calidad de protectorado, y en 1920 Bens ocupa La Güera, en cabo Blanco, que serviría de base de apoyo para los pesqueros canarios. La implantación española no pasó de tales puntos hasta 1934, en que cesa la resistencia saharaui contra los europeos. En ese año se ocupa Daora, cerca de la frontera de Marruecos, y en julio se iza la bandera tricolor de la II República en la mítica Smara, la ciudad que los europeos no conocían. Para ello, fue necesaria la aceptación generalizada de los nativos.

Anteriormente, los límites internacionales del Sahara habían sido fijados en los tratados con Francia de 1900, 1904 y 1912. Por este último se definía ya totalmente la delimitación a base de meridianos y paralelos, no apartándose excesivamente de lo que los saharauís consideraban su territorio, pero asignando a Marruecos, aunque bajo protectorado español, la provincia de Tarfaya, comprendida entre el río Dra y el paralelo 27º 40', en el cual se encontraba cabo Juby. Sólo durante la Guerra Civil española, y por necesidades militares, se empieza a recorrer todo el territorio y se fundan nuevos puestos y poblados; El Aaiun, en 1938, por el teniente coronel De Oro, Tantan en Tarfaya, Guelta, Auserd, etc.

En 1956, la independencia de Marruecos supone amplias alteraciones en el territorio. El ejército de liberación marroquí, que ha contribuido a esta independencia luchando contra los franceses, penetra en el Sahara en 1957, manipulado, dirigido y pagado por el gobierno de Mohamed V; para Marruecos es un brazo armado con el que intenta anexionarse las regiones que reivindica, Mauritania incluida. En febrero de 1958 tiene lugar la reacción europea mediante la "Operación Ecouvillon", llamada "Teide" en las fuerzas españolas, con la colaboración de estas y de las fuerzas francesas de Mauritania. La operación, llevada a cabo con fuertes efectivos, se realiza primero en la Saguia el Hamra y luego en Río de Oro. Las bandas de liberación son destruidas o forzadas a refugiarse en Marruecos. A partir de entonces la reivindicación de Marruecos sobre el Sahara, y sobre Mauritania hasta 1969, será constante, tanto en sus relaciones con España como con la ONU.

En esta época, el gobierno español está dispuesto a una permanencia indefinida en el territorio, según las tesis de Franco y de Carrero, análogamente a la posición de Portugal en sus colonias, sin un proyecto político determinado. De acuerdo con ello, en enero de 1958, el Sahara es convertido en provincia española, con capital en El Aaiun y con una legislación específica. A partir de entonces se desarrolla una época de relativo progreso con el aumento y crecimiento de los poblados, los pozos y las obras públicas. La población saharaui comienza a sedentarizarse, creando problemas de falta de vivienda y de puestos de trabajo. La sociedad nómada entra en crisis y, para 1970, se ha convertido en un 80% en urbana y rural. En 1963 se descubre un importante yacimiento de fosfatos en Bu Cra, aunque las investigaciones se remontaban a años atrás; ello, junto con las posibilidades petrolíferas que se investigan en múltiples prospecciones y la riqueza pesquera, convierte al Sahara en un país con grandes posibilidades económicas.

El 17 de junio de 1970 surge un brote importante de nacionalismo en una manifestación saharaui en El Aaiun, cuyos dirigentes, encabezados por Bassiri, exponen sus propósitos de tomar las riendas de la política en su propio país, ante el acoso reivindicativo de Marruecos, la actuación de las Naciones Unidas y la pasividad española. El movimiento, enraizado en un partido clandestino, pero insuficientemente fortalecido, termina con la disolución de la manifestación por fuerzas del Tercio, que causan algunas víctimas. Pero el gobierno español continúa en su postura inmovilista y no toma medida alguna para la evolución política del Sahara hacia su autodeterminación, como preconizan las resoluciones de las Naciones Unidas.

En mayo de 1973 el nacionalismo, que ha aumentado su fuerza e implantación en la clandestinidad, vuelve a resurgir con un renovado vigor, planteando claramente la independencia. Se concreta entonces la creación del Frente Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro), de características básicamente anticoloniales. Se producen a partir de entonces una serie de ataques contra puestos, patrullas y convoyes españoles, ataques que continuarán al año siguiente y hasta junio de 1975. El movimiento de liberación adquiere pronto una extensión y una aceptación generales; su principal dirigente, nombrado más tarde para cargo de secretario general, es El Ueli uld Mustafa, originario de la Saguia, que ha realizado sus estudios en el extranjero. Pero al mismo tiempo, gran parte de la juventud y de las mujeres se van uniendo también a la corriente nacionalista e independentista. El gobierno español, que había mantenido la línea de una permanencia indefinida hasta la muerte de Carrero Blanco a fines de 1973, comienza al año siguiente una trayectoria distinta, con objeto de llevar al país hacia una independencia tutelada. Fruto de ello es la elaboración de un estatuto de autonomía, pero éste ni siquiera ve la luz oficial a causa de las presiones que Marruecos lleva a cabo en Madrid, oponiéndose al nacimiento de un Estado independiente en su frontera sur.

España cambia de política y el 20 de agosto de 1974 anuncia que realizará durante los seis primeros meses de 1975 un referéndum de autodeterminación, bajo el control de la ONU, para que los saharauís elijan su propio destino; tal referéndum había sido solicitado por las Naciones Unidas desde 1966. Ante lo que se puede prever como un referéndum de marcada tendencia independentista, Marruecos maniobra en las sesiones de las Naciones Unidas a fines de ese año y ofrece a Mauritania claramente el reparto del territorio; ello, unido a la colaboración de los países occidentales en apoyo de Marruecos, conduce a una votación en la que se decide enviar el contencioso del Sahara al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, para que determine los lazos que unían al territorio con Marruecos y con el conjunto mauritano en la época de la llegada española, 1884, al tiempo que se solicita a España que paralice el mencionado referéndum. A mediados de 1975 finalizan los enfrentamientos del Frente Polisario con las fuerzas españolas. El 16 de octubre, el Tribunal de La Haya hace público su dictamen según el cual no se ha encontrado la zos de soberanía de Marruecos ni de Mauritania sobre el territorio, y solamente hay una relación de dependencia de las tribus que llegaban en sus nomadeos hasta Marruecos y algunos derechos de Mauritania sobre zonas de pastos. No hay nada que se oponga a la autodeterminación saharaui.

Pero ello es suficiente para que Hassan II ponga en acción sus propósitos preparados desde meses antes, con ayuda de los EE.UU. y de medios financieros árabes, anunciando ese mismo día su derecho a recuperar el Sahara por medio de una marcha civil de 350.000 personas, la llamada Marcha Verde.

El 17 de octubre, el gobierno español, en decisión secreta, firma la orden de evacuar el Sahara a partir del 10 de noviembre, dejándolo en manos de los marroquíes. La Marcha Verde supone una cobertura para el abandono de la idea de autodeterminación mantenida en la ONU y prometida a los saharauís, porque la línea geopolítica occidental es opuesta al nacimiento en esta zona del Atlántico de un Estado independiente, propiciado y ayudado por Argelia y Libia y dentro de la línea progresista árabe; al mismo tiempo, el Alto Estado Mayor Español teme que un Sahara independiente sea un peligro político para Canarias. Entre estas fechas y el 14 de noviembre, se perfilan los acuerdos de Madrid por los que se da entrada en la administración del Sahara a Marruecos y Mauritania, que más tarde se repartirán el territorio, retirándose España el 28 de febrero de 1976. Mientras tanto, y a partir del 30 de octubre, bajo la cortina de humo de la Marcha Verde, las fuerzas marroquíes han invadido el territorio por varios puntos del Este, en medio del silencio y la pasividad españolas, que no denuncian estos hechos ni a la opinión pública ni a la ONU. El 6 de noviembre, la Marcha Verde penetra en el Sahara sólo diez kilómetros en dirección a El Aaiun, según el acuerdo con el gobierno español, permaneciendo en esta zona tres días y retirándose luego. A partir del 30 de octubre se producen los primeros combates de los saharauís contra las fuerzas marroquíes en Hausa, Echdeiría y Farsia.

La población huye en masa de las ciudades y poblados ante la invasión extranjera y se refugia en varios campamentos del desierto; estos campamentos son bombardeados por la aviación marroquí en febrero y marzo de 1976, causando numerosas víctimas, principalmente en Um Dreiga y en Tifariti. Los saharauís huyen entonces a territorio argelino, refugiándose en otros campamentos improvisados cercanos a Tinduf. Pero los que llegan hasta allí lo hacen en condiciones desastrosas, heridos y agotados, después de haber dejado numerosas bajas por el camino; en los primeros meses, las condiciones sanitarias y de alimentación fueron pésimas, hasta que llegó la ayuda internacional y argelina sobre todo. A lo largo de 1976 su número fue aumentando hasta sobrepasar los 100.000 refugiados. El 27 de febrero, ante el vacío jurídico que creaba la salida de España, se proclamaba en el Sahara aún libre de invasores la República Árabe Saharaui Democrática y, el 4 de marzo, se formaba el primer gobierno. Se promulgaba también una Constitución provisional, de marcado carácter social y progresista, según la cual el poder supremo correspondía al Comité Ejecutivo del Frente Polisario.

A partir de entonces se iniciaba una larga guerra contra la invasión, en la que los saharauís recibirían la ayuda de Argelia. En 1979, Mauritania, con grandes dificultades internas causadas por una guerra que no podían sostener, a pesar de la intervención directa realizada por Francia en 1978, se veía obligada a retirarse de la lucha y renunciar a cualquier reivindicación sobre el Sahara. Los saharauís continuaron su combate contra el enemigo único marroquí en una guerra de guerrillas que, no obstante, utilizaba también un avanzado armamento moderno, eligiendo sus puntos de ataque y los momentos más adecuados en un terreno que conocían perfectamente. Inclusive, los ataques fueron llevados al interior de Marruecos contra las ciudades de Tantan, Assa, Saac, Akka y Tata, poniendo al gobierno marroquí en serios apuros.

Desde 1980 a 1987, los marroquíes, con objeto de controlar el territorio, procedían a la construcción de una inmensa línea de fortificaciones, con elementos de detección a base de radares, que partiendo del este del río Dra en una longitud de más de 2.000 Km., llegaba hasta el norte de La Güera. La estrategia de los muros convirtió la guerra del Sahara en una serie de ataques esporádicos contra las posiciones estables marroquíes, las cuales no salían de unas fortificaciones que les servían tanto de defensa como de cerco. Sin una solución militar posible, se imponía una solución política.

La República Saharaui había sido reconocida hasta 1990 por 74 Estados, principalmente africanos y americanos; ingresó en la Organización de la Unidad Africana en 1982 y obtuvo, a partir de 1979, una progresiva aceptación en la ONU, que propugnaba constantemente en sus resoluciones un referéndum de autodeterminación y unas conversaciones preliminares entre Marruecos y el Frente Polisario para llegar a un alto el fuego. Aunque Marruecos se negaba a ello, finalmente, en enero de 1989, Hassan II recibió a los responsables del Frente, pero sin que se alcanzaran resultados positivos.

Los esfuerzos del secretario general de la ONU, Pérez de Cuellar, hasta 1991 daban forma por fin a un plan para el Sahara, que, en abril de ese año, Marruecos se veía obligado a aceptar y que el Frente Polisario también admitía. Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU avalaban también el plan de paz de Pérez de Cuellar. El punto fundamental era la realización de un referéndum de autodeterminación de los saharauís, con las opciones de independencia o integración en Marruecos, bajo el control y los auspicios de la ONU. El plan era muy detallado y comprendía el alto el fuego, canje de prisioneros, libertad de detenidos políticos, retirada de parte de las fuerzas marroquíes, confinamiento de los combatientes, regreso de los exiliados, confección de un censo electoral, libertad de propaganda, anulación de las leyes represivas, etc. La larga trayectoria de un pueblo, con una personalidad y una cultura propias y una tradición de independencia a través de los siglos, llegaba así a un punto crucial de su historia, tras enormes y dolorosas vicisitudes.

El II Plan Baker

Se ha presentado como la única solución posible para terminar con más de 25 años de conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario por el control del Sáhara Occidental. El segundo Plan Baker propone la creación una autonomía bajo soberanía marroquí y un referéndum de autodeterminación dentro de cinco años.

En 1997 surge el llamado Plan Baker, James Baker era el representante especial del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental hasta el año 2004. La carrera política de este tejano aficionado a la caza, está ligada a la de George Bush padre. Antes de que Kofi Annan le encargara solucionar el problema del Sáhara (con poco éxito hasta ahora) en 1997, había ocupado cargos como la Secretaría de Estado y la Jefatura del Gabinete de la Casa Blanca.

Las claves del plan: El Plan de Baker consiste en convertir al Sáhara Occidental en una autonomía dependiente de Marruecos con competencias educativas, culturales y de recursos pesqueros, pero no en materia de asuntos exteriores, defensa, interior, seguridad, finanzas, moneda, aduanas y comunicaciones. La idea incluye dos procesos electorales: el primero para nombrar la Autoridad del Sáhara Occidental, que sería el gobierno 'autonómico ' que administraría junto con Marruecos los territorios y una votación al cabo de cinco años a partir de la firma del plan, para decidir si se quiere seguir con ese sistema de gobierno y optar por la autodeterminación, postura que Marruecos no parece muy dispuesto a aceptar.

Después de las presiones internacionales que presentan el Plan Baker como la última opción para lograr la autonomía de los saharauís, el Frente Polisario ha dicho que "está dispuesto a estudiar" esta propuesta. Marruecos no quiere ni oír hablar de autodeterminación de 'las provincias del sur' y sigue defendiendo el Plan Baker1, es decir, autonomía limitada para un Sáhara bajo soberanía marroquí.

El problema del censo: Es la piedra en el zapato del Frente Polisario y Marruecos. Aunque en 1991 se decidió que un referéndum decidiría sobre el futuro del Sáhara, Marruecos ha hecho todo lo posible por boicotear el trabajo de la MINURSO, el organismo de la ONU encargado de elaborar el censo. Con su aceptación del Plan Baker el Frente Polisario cede y asume que puedan participar en las votaciones las personas que hayan residido de forma continua en el Sáhara Occidental desde el 30 de diciembre de 1999, una exigencia del Reino Alauí para incluir a las comunidades de marroquíes desplazadas a la zona (alrededor de 130.000 personas). Además votarán los mayores de 18 años reconocidos como votantes saharauís por la MINURSO hasta el 30 de diciembre de 1999 (86.000 personas en total), los refugiados de Argelia y otros países inscritos en las listas de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) hasta octubre de 2000 (unos 160.000).

30 AÑOS DEL FRENTE POLISARIO

Tras el abandono por parte de España del Sáhara Occidental y la invasión de Marruecos y Mauritania de este territorio, decenas de miles de saharauís tuvieron que huir de su tierra, instalándose en campamentos de refugiados en la región argelina del Tinduf. Los que tenían edad y condiciones para llevar armas se quedaron resistiendo. Su nombre: Frente Popular para la Liberación de de Saguía el-Hamra y de Río de Oro – las dos regiones en las que se divide el Sáhara Occidental - o Frente Polisario.

Han pasado 30 años desde que, el 20 de mayo de 1973, un grupo de estudiantes, liderados por Mustafa Seyid El-Uali, fundara esta organización destinada en un principio en hacer frente al colonialismo en los últimos años de ocupación española y que pronto se convirtió en el ejército de una nación desterrada frente a sus vecinos del norte.

El Frente contó con el apoyo de Libia y Argelia, de las que recibía asesoramiento militar. La enconada resistencia saharaui hizo que, en los primeros años del conflicto, llegasen a controlar las tres cuartas partes del territorio y que Mauritania renunciase a sus pretensiones. La guerra continuó hasta que en 1991 la mediación de la ONU logró que las dos partes aceptasen un alto el fuego y un plan de conciliación de diferencias.

Tras años de negociación, bloqueada constantemente por Marruecos, la situación no es nada prometedora para el pueblo saharaui. En contraposición con Marruecos, que ha cosechado un fuerte apoyo, especialmente de Estados Unidos, la ideología del Frente Polisario, basada en el socialismo, no despierta las simpatías de la comunidad internacional.

En la actualidad, el Frente Polisario controla parte del Sáhara Occidental cerca de las fronteras con Argelia y Mauritania, al este del muro de arena defensivo - conocido como berm – establecido por el Ejército marroquí a lo largo de más de 2.500 kilómetros. Marruecos tiene bajo su dominio las zonas costeras y el llamado “triangulo útil” entre El Aaiún, Esmara y las ricas reservas de fosfatos de Bucraa.Fuentes: www.elmundo.es<>www.arso.org" ColaboradoresSaid Alami, Hadi Sadoun, Ahmed Yacoub, Gawad Yamil, Laila Wadi, Ana Al Najar, Nancy Lolas, Maher Salim, Gassan Amin, Muhamed Salameh, Fernando Montiel.



Fuente: www.rebelion.org