Ir a Página de Inicio
 
  La Alianza contra el Hambre

La FAO ha lanzado un llamamiento para construir una Alianza Internacional contra el Hambre. Esta alianza comienza por la colaboración entre gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, sector privado y cada uno de nosotros, en el ámbito nacional y regional, para movilizar la voluntad política, el conocimiento científico y los recursos financieros necesarios para reducir a la mitad el número de personas hambrientas para el año 2015, según ha declarado Hartwig De Haen, Subdirector de la FAO.

Los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) muestran el fracaso de la lucha contra el hambre en el mundo. En el mundo hay 842 millones de desnutridos y las perspectivas de reducir esta cifra son escasas.

"El estado de la inseguridad alimentaría en el mundo 2003" señala que, de las personas mal alimentadas, 798 millones o un 95% viven en países en vías de desarrollo. A inicios de los años 90, el número de desnutridos se redujo en 37 millones, cifra que se incrementó en 8 millones en la segunda mitad de esa década. Cuando se desencadenaron las guerras que todavía padecemos en Oriente Medio, con sus desorbitados costos.

Tal tendencia amenaza el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 de reducir a la mitad el número de personas desnutridas en el mundo para 2015. Para cumplir con esta meta, se tendrá que alimentar adecuadamente a 26 millones de personas al año, lo que representa doce veces más personas bien alimentadas de las que se nutren hoy.

Para el director general de la FAO, Jacques Diouf", el problema no es tanto la falta de alimentos, como la falta de voluntad política".

A pesar de esto, el informe de la FAO dice que hay señales positivas de un aumento en el compromiso en la lucha contra la hambruna. Elogia al programa "Hambre Cero", de Brasil y los esfuerzos registrados en Sierra Leona y China.

"El sufrimiento de 800 millones de personas hambrientas, no constituye sólo una tragedia injustificable, sino también una amenaza para el crecimiento económico y la estabilidad política a escala mundial", se señala en el Prólogo.

La FAO destaca la importancia del efecto negativo de la epidemia del SIDA, que exacerba la pobreza y el hambre, y subraya el papel del agua, pues la sequía fue en los últimos años, la causa del 60% de las emergencias alimentarIas.

Mientras tanto, la pobreza en América Latina, en el año 2002, fue mayor que la del año 2001 y será aún mayor en el 2003, según revela y pronostica un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En Argentina la pobreza urbana casi se duplicó y la indigencia se triplicó.

En esa región del continente, la pobreza afectó en 2002 a 220 millones de personas, eso significa que el 43,4% de sus habitantes son pobres, más que en el año anterior.

El porcentaje de indigentes también aumentó: en 2001 fue de 18,2% mientras que el año pasado creció a 18,8%. ¿Qué significa tanto porcentaje? Que 95 millones de latinoamericanos no puede, ni siquiera, cubrir lo básico para vivir.

Para el año que corre, el CEPAL pronosticó en su "Panorama Social de América Latina 2002-2003" más y peores índices. La pobreza crecerá hasta un 43,9% y la indigencia alcanzará el 19,4%.
En este mundo de tanta abundancia y desarrollo es una paradoja que en la región 55 millones de personas padezcan hambre, es una cifra inaceptable.

La corrupción y las inversiones en armas en lugar de alimentos son denunciadas por la FAO, pero hay otros factores que generan hambre, como la falta de agua o las estructuras del comercio mundial.
Los países ricos y desarrollados, especialmente EE.UU. y Japón, protegen a sus agricultores con subvenciones, mientras se protegen de las importaciones de productos procedentes de países pobres, y esto demuestra que la voluntad política es un factor decisivo para afrontar un problema que nadie debería considerar ajeno. El informe destaca algunos ejemplos de éxito de políticas destinadas a la reducción del hambre en el mundo, como el puesto en marcha en Brasil, Panamá, Kenya y Vietnam, y hace un llamamiento a los países para que participen y apoyen el Programa contra el Hambre presentado en 1996.

El Programa contra el Hambre hace un doble planteamiento: preconiza medidas para aumentar la productividad y los medios de vida de los pequeños agricultores al tiempo que propone una acción inmediata para dar a las personas hambrientas acceso a los alimentos que necesitan. Porque es inadmisible que cada siete segundos muera de hambre un niño menor de 10 años. Cada una de esas muertes es un asesinato selectivo del cual todos somos responsables

José Carlos García Fajardo
Profesor de Pensamiento Político y Social (UCM)
Director del CCS
fajardo@ccinf.ucm.es