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21 de Septiembre del 2003

Tres sencillas viñetas para un estadounidense decente
Michael Moore
La Jornada

Existen muchos estadunidenses, por demás decentes, que siguen engañados en lo que respecta a George W. Bush; inclusive declaran que el hombre les cae bien. Son los que constituyen 58 por ciento de la po-blación que aprueba su administración, y 64 por ciento que todavía dice que la guerra fue buena idea. Usted conoce bien a estas personas. Trabajan con usted, o están en el salón de clases junto al suyo. De he-cho, ¡podrían estar sentados en su cocina en este preciso instante!

Creo que debemos tenderle la mano a estas personas; no de manera partisana ni condescendiente. Creo que si compartimos con ellos algunas informaciones, y lo ha-cemos con sentido común y no por medios políticos, aún existe la oportunidad de llegar a ellos y darle un giro a las cosas.

Quizás es mi tonto optimismo en torno a lo bueno que hay en cada persona y a la habilidad que todos tienen, ultimadamente, de diferenciar lo bueno de lo malo.

Me gustaría presentar aquí tres pequeñas viñetas que quisiera compartir con estas personas. Son tan simples y tan apabullantes en su contenido que si usted las reparte en la oficina, en la escuela, en su vecindario o en su recámara, podría lograrse algo. Aquí están:

1.- GEORGE Y LAURA, HABLANDO DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001: UN BARRIL DE CARCAJADAS

Lo que sigue es una entrevista con la primera pareja publicada en una de mis revistas favoritas, el Ladies Home Journal (de octubre de 2003). Se les preguntó so-bre lo que los sucesos del 11 de septiembre de 2001 significaron para ellos en lo personal. Aunque perecieron más de 3 mil personas ese día, George W. fue capaz de ver la situación con sentido del humor, cuando terminó el día.

Peggy Noonan (la entrevistadora): Ustedes estaban separados el 11 de septiembre. ¿Cómo fue volver a verse?

Laura Bush: Bueno, sólo nos abrazamos. Creo que sentíamos cierta seguridad al es-tar juntos, en vez de separados.

George W. Bush: Pero el día terminó con una nota de relativo humor. Los agentes me dijeron: "Ustedes van a dormir en el sótano. Washington sigue siendo un lugar peligroso". Yo les dije que no. No podría dormir ahí abajo. La cama no parecía cómoda. Yo estaba cansado, Laura estaba cansada, y nos gusta nuestra cama. Nos gusta mantener nuestra rutina. Ya sabe, tenemos costumbre de anidar. Sabía que tenía que enfrentarme a los problemas al día siguiente, darle fuerza y consuelo al país, por lo que necesitaba descansar para estar mentalmente preparado. Así que le dije al agente que dormiríamos arriba, y él lo aceptó, con muchas re-servas. Laura usa lentes de contacto y estaba profundamente dormida. Barney (el pe-rro terrier de los Bush) estaba con nosotros. El agente llegó corriendo de pronto y dijo: "Nos están atacando. Necesitamos que baje", así que ahí vamos. Yo estaba en shorts y camiseta, y además descalzo. Traía al perro en una mano. Laura llevaba al gato, y yo estaba jalando a Laura...

Laura Bush: Y yo no traía mis lentes de contacto y andaba con pantuflas de peluche.

George W. Bush: Y este tipo estaba sin aliento; íbamos derecho al sótano porque un avión no identificado venía volando directo hacia la Casa Blanca. Luego, un tipo dijo que se trataba de un avión amigo, así que volvimos a nuestra cama.

Laura Bush: (Riendo) Y simplemente nos acostamos pensando en cómo debimos habernos visto.

Peggy Noonan: Es decir que un día que comenzó con una tragedia, terminó con los hermanos Marx.

George W. Bush: ES VERDAD. COMO NOS REIMOS. (Fin)

A pesar de que Estados Unidos acababa de sufrir el peor ataque contra su territorio, de alguna manera este hombre fue capaz de cerrar el día con una nota graciosa. Me pregunto cuántas de las 3 mil familias que perdieron a alguien ese día vivieron algo que les pareció chistoso antes de irse a dormir. Por favor, léanle la entrevista en voz alta a cualquiera que esté dispuesto a escucharla. Es sumamente reveladora.

2.- ACABAMOS DE DESTRUIR EL FUTURO DE NUESTROS HIJOS

El primer párrafo de un reportaje publicado el día 14 de septiembre en el New York Times habla de cómo Bush ha roto un ré-cord al demoler un superávit sin precedentes y convertirlo en un déficit histórico. Es una de las mejores entradas periodísticas que yo jamás haya leído en un diario.

Dice así:

"Cuando el presidente Bush informó a la nación, la noche del pasado domingo, que permanecer en Irak el próximo año costará otros 87 mil millones de dólares, muchos de los que tendrán que pagar ese costo no pudieron verlo. Sus padres ya los habían acostado."

¡Bravo! ¡Viva! ¡Ojalá los niños nos lo agradezcan algún día!

El siguiente párrafo es como sigue (yo agregué el énfasis con las mayúsculas):

"Funcionarios de la administración reconocieron al día siguiente que cada dólar que cueste la operación será PRESTADO; un crédito que según economistas será pa-gado por la PROXIMA generación de contribuyentes Y LA GENERACION POSTERIOR A ESA. Los 166 mil millones de dólares que han costado HASTA AHORA las operaciones en Irak y Afganistán, que ha dejado boquiabiertos a muchos en Washington, se sumarán a lo que ya es el ma-yor déficit presupuestario jamás visto en esta nación."

Sus amigos conservadores llorarán cuando lean esto. Entonces, abrácelos y dígales que todo va a estar bien, una vez que hayamos hecho lo que tenemos que hacer.

3.- QUE PUEDE COMPRARSE CON 87 MIL MILLONES DE DOLARES

Yo comprenderé si el lector antes de terminar esta lista siente ganas de vomitar. Pero de todos modos distribúyala entre sus co-nocidos. Cualquier individuo cuerdo y pensante considerará que éste es el último clavo que cerrará la tapa del ataúd de la guerra contra Irak, sin importar su tendencia política. (Los datos son cortesía del sitio TomPaine.com y del Center for American Progress).

Para adquirir perspectiva, he aquí algunos equivalentes de la vida real de lo que son 87 mil millones de dólares:

Ochenta y siete mil millones de dólares es más que el total de la suma de todos los déficits estatales en todo Estados Unidos.

La administración Bush no ha propuesto absolutamente ningún fondo que ayude a los estados a paliar sus déficits, a pesar de que los recortes fiscales provocaron una grave baja en las recaudaciones locales. (Fuente: Centro de Presupuestos y Prioridades Políticas).

Ochenta y siete mil millones de dólares es suficiente para darle 26 mil 363 dólares a cada uno de los 3.3 millones de personas que han perdido su empleo durante la ad-ministración Bush.

La extensión de ayudas para el desempleo aprobada a principios de año por el Congreso no da beneficio alguno a "trabajadores que han agotado las pensiones de desempleo y no pueden encontrar trabajo". Cabe destacar que dos tercios de todos los desempleados, efectivamente, han agotado las pensiones a las que tienen derecho. (Fuente: Centro de Presupuestos y Prioridades Políticas).

Ochenta y siete mil millones de dólares es más del doble de la cantidad total que el gobierno gasta en seguridad interna.

Estados Unidos invierte 36 mil millones de dólares en seguridad interna. Aun así, el senador Warren Rudman (republicano por New Hampshire) escribió que "a Estados Unidos le faltarán aproximadamente 98.4 mil millones de dólares para responder a emergencias durante fases críticas de la seguridad nacional", si no se incrementan los fondos disponibles. (Fuente: Consejo para Relaciones Exteriores).

Ochenta y siete mil millones de dólares es 87 veces la cantidad que el gobierno federal invierte en programas educativos extraescolares. George W. Bush propuso un presupuesto que reduce de mil millones de dólares a 600 millones de dólares los fondos para este fin, lo que excluyó de dichos programas a 475 mil niños. (Fuente: el Comité de Apropiaciones, dominado por los republicanos).

Ochenta y siete mil millones de dólares es más de 10 veces lo que el gobierno gasta en protección del medio ambiente. La administración Bush solicitó sólo 7.6 mil millones de dólares para toda la Agencia de Protección Ambiental. Esto implicó una reducción de 32 por ciento a los créditos para plantas potabilizadoras de agua, un recorte de 6 por ciento del personal de-dicado a la concientización y una reducción de 50 por ciento en el presupuesto destinado a la adquisición y conservación de tierras. (Fuente: Consejo de Defensa a los Recursos Naturales).

Ahí lo tienen. En blanco y negro. Algunos millones de ustedes recibirán esta carta. Por favor, compártanla con al menos media docena de personas en estos días. Yo, al igual que ustedes, no quiero ver otro índice de aprobación para Bush de más de 50 por ciento.

Suyo, Michael Moore

www.michaelmoore.com

moorelist@aol.com

*Michael Moore ganó este año el Oscar a mejor documental con su película Masacre en Columbine, sobre la cultura de las armas en EU

Traducción: Gabriela Fonseca