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16 de Julio del 2003

La Farsa de la Tercera Vía


Miguel Ángel Ferrari
Desde la Gente

Terminó la llamada Cumbre de Gobiernos "Progresistas" convocada por el primer Ministro británico, Anthony Blair, en los suburbios de Londres. A este encuentro también se lo llamó de la "tercera vía", por estar inspirado en las ideas del sociólogo Anthony Giddens, que supuestamente propone un camino intermedio entre el capitalismo y el socialismo.

Esta reunión a la que asistieron 14 presidentes y jefes de gobierno, ex presidentes (tal el caso de William Clinton), personalidades internacionales y 500 políticos e intelectuales de todo el mundo, contó con la asistencia de Néstor Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva, Ricardo Lagos, el Canciller alemán, Gerhard Schröder; el primer Ministro de Canadá, Jean Chretien; el Presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki; y el secretario General de la Unión Europea, Javie Solana, entre otros.

La propia convocatoria a esta cumbre podría caracterizarse como lamentable.

Que el primer Ministro británico, quien pretendió engañar a su pueblo con las mentiras que les proporcionó su mandante George W. Bush, para llevar adelante una invasión colonialista contra la República de Irak, haya sido el anfitrión de esta cumbre, es un abierto insulto a la inteligencia de los pueblos de todo el mundo.

Que el premier Blair haya expresado en esta reunión "su deseo de proteger a los pueblos que son sujetos de represión brutal de parte de su régimen o gobierno", cuando es corresponsable de las matanzas realizadas -y que se realizan en estos momentos- en Irak, es una muestra infinita de cinismo, sólo comparable con los regímenes fascistas.

Que se pretenda mostrar a esta escuálida "ideología" del siglo XIX, a la que denominaron tercera vía, como una concepción superadora, acorde con estos tiempos. Y que, además, se diga que esta propuesta es contraria al neoliberalismo, cuando -en rigor- en todos los países donde fue aplicada no hizo otra cosa que profundizar las injusticias de este modelo perverso, devastando la seguridad social, favorenciendo al gran capital concentrado, aumentando el número de indigentes y - como si todo esto fuera poco- favoreciendo la aventura militarista del gobierno neofascista de los Estados Unidos, posibilitando los grandes negocios de la industria armamentista, lubricados con la sangre de hombres y mujeres comunes de Yugoslavia, Afganistán e Irak, durante las brutales agresiones "humanitarias" llevadas a cabo desde fines de la década de los noventa hasta nuestros días... que se pretenda mostrar a esta pretendida ideología como progresista, es francamente inadmisible y debe ser objeto de repudio por todos los pueblos del mundo.

Lo que ocurre es que el señor Blair quiere blanquear su estropeada imagen pública, luego de la repudiable agresión a Irak. Del mismo modo que el "socialista" español, Javier Solana, pretende hacernos olvidar los crímenes de la OTAN contra el pueblo yugoslavo y los propios kosovares a quienes se decía defender, realizados en 1999 cuando revistaba como secretario General de la alianza atlántica. Esto último también le cabe al ex presidente Clinton, principal responsable de la agresión a Yugoslavia y de los bombardeos punitivos e indiscriminados a Sudán y a Afganistán, luego de los atentados a las embajadas norteamericanas en Africa oriental.

Esta cumbre fue una verdadera farsa, una trágica farsa, con la que se pretendió maquillar a un conjunto de gobernantes neoliberales, responsables de una globalización que excluye a dos terceras partes de la población del planeta, que cargan espantosos crímenes de guerra sobre sus espaldas. Para ello se invitó a gobernantes progresistas, como es el caso de los presidentes Lula, Kirchner, Thabo Mbeki (de Sudáfrica) o Goran Persson (de Suecia), como una forma de mejorar el promedio moral de los participantes.

Pero estos farsantes no pudieron con su genio. Cuando el presidente brasileño señaló en esta cumbre "Estados Unidos piensa primero en sí mismo, segundo en sí mismo y en tercer lugar en sí mismo", el presidente polaco, Aleksander Kwasniewski, no pudo evitar una reacción violenta, algo así como un reflejo condicionado de sumisión automática a Washington y se dirigió a Lula diciéndole "no se pueden decir así las cosas", invocando el respeto que se le debe a los Estados Unidos por su lucha contra el fascismo hace 60 años en Europa. El gesto servil del presidente polaco, al indicarle lo que debe decir y lo que no debe al presidente Lula, no se debió -precisamente- a su conducta antifascista, actitud que sería encomiable, sino al compromiso de su gobierno con el comando de las fuerzas anglo-norteamericanas en Irak, que le asignaron a Polonia el control de un tercio de ese país invadido y colonizado.

La declaración final de la Cumbre, señala en uno de sus párrafos que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es el "único cuerpo que puede autorizar una acción internacional para enfrentar crisis humanitarias". Pero parece que no se dijo nada respecto que ese mismo Consejo es -según la Carta de la ONU- el único que puede autorizar acciones militares contra otro país miembro. Normas que han sido violadas por el país gobernado por el "progresista" Anthony Blair y su tutor George W. Bush.

Realmente fue inoportuna la participación de los gobernantes progresistas sin comillas, a poco menos de tres meses de la violación del derecho internacional por parte del anfitrión. Claro, a un no se le escapa que los gobiernos de estos "oscuros rincones del mundo" -al decir de Bush II- muchas veces se ven obligados, de resultas de sus propias debilidades, a actuar bajo el chantaje moral de las potencias centrales. Vayan en descargo de esta actuación la mencionada actitud de Lula respecto de los Estados Unidos o las palabras de Kirchner, cuando les recordó que los organismos financieros internacionales, pasearon por todo el mundo al ex presidente Carlos Menem, como ejemplo de lo que se debía hacer en materia de política económica.

No está mal sentarse a una misma mesa con el enemigo, mientras se tenga bien en claro cuáles son los principios éticos y los intereses del pueblo al que se representa, y se le diga exactamente -a ese enemigo- lo que se piensa, aunque le moleste al genuflexo presidente de Polonia.

Nota emitida en el programa radial "Desde la Gente", de LT8 Radio Rosario, República Argentina, el martes 15/07/03. Publicada en el sitio www.hipotesisrosario.com.ar