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  ¿Era Inevitable la Guerra?

Francisco García - Huidobro

Esta guerra o cualquiera de las otras... pues no.

Se dice que como están correlacionadas las fuerzas de los países, es imposible evitar la guerra. Aún más, que la guerra sería una especie de válvula de escape, que de tanto en tanto el sistema necesitaría para aliviar la presión.

La filosofía, el programa mental que dicta las acciones de los hombres, tiene como piedra angular la dominación, el crecimiento y la expansión...

Eso hace inevitable el fenómeno macabro de la guerra. Tácitamente y, en muchos casos, inconscientemente, todos la aceptan. Algunos, como los gobiernos de Blair, Aznar y obviamente Bush, la promueven; el resto, haciendo tímidas declaraciones, terminan aceptándola o volteando la cabeza para otro lado.

¿Dónde está el Papa, el Dalai Lama, Mandela, el elegante Kofi Anan y todos los "Nóbeles de la Paz"?... Si realmente esos hombres tuvieran la determinación de evitar la guerra, podrían -por ejemplo- sentarse todos semidesnudos a ayunar en las escalinatas del edificio de la ONU, como lo hizo Gandhi... Así podrían detener a los perros de la guerra, pero en realidad no lo hacen, porque no están fundamentalmente en contra de la guerra. Todo es una fachada, llena de buenas intenciones; pero una fachada al fin. Como lo es la lucha por erradicar la extrema pobreza, la defensa de los derechos humanos, el cuidado y la conservación de la biósfera, etc...

Han ocurrido holocaustos como Chechenia, Ruanda, Palestina, Yugoslavia, Somalia y muchos otros, y el mundo entero ha contemplado, con todos sus mensajeros de la paz acomodados en sus asientos, impasibles, cómo se destruyen países enteros, se asesina, se viola y se cometen todos los horrores de la guerra.

Escuchamos los impecables discursos de las señoras y señores del concejo de seguridad de la ONU. Cada uno hablando, esperando su turno para sobarle un poquito el hombro a Mr. Powell y para terminar con la consabida retórica diplomática vacua que no dice mucho. Nadie, ni siquiera el antiguo líder de los pacifistas alemanes, el señor Fisher, se planta seriamente y pregunta por el DESARME de los Estados Unidos o Francia -que detonó en el Pacífico todas las bombas nucleares que quizo; o de Inglaterra, Paquistán, la India, Rusia, Corea, etc... ¿Es que ellos no son una amenaza para el mundo?. ¿Qué ocurre con sus armas de destrucción masiva?... ¿No es una amenaza para el mundo que los barcos cargados de plutonio de las plantas nucleares europeas, naveguen por todos los mares?... Las balas y misiles recubiertos de uranio empobrecido, los derrames de petróleo en los océanos, los accidentes nucleares, los submarinos cargados con ojivas atómicas...¿No es todo aquello una amenaza para el mundo?.

Sin embargo, nada se mueve. Se pasean los gobernantes con sus cancilleres y delegaciones, de Davos a Porto Alegre, de Johannesburgo a Nueva York, muy elegantes con sus trajes y corbatas. Arman cumbres, hacen declaraciones y nada pasa... Realmente, en lo sustancial, nada cambia. la Paz con su paloma, los Lamas y los Papas, los pacifistas y adalides se tornan en añejos símbolos vacíos... Finalmente triunfa el hombre (no las mujeres y los niños que dice proteger), el Patriarca fuerte y poderoso, el conquistador, que en "nombre de Dios" y la "seguridad" elimina y destruye todo lo que se opone a su imperio.

La guerra continuará enseñoreándose en nuestro mundo y, si los hombres no varían su rumbo suicida, no nos queda otro camino que prepararnos para resistir en la oscura noche que se tendería sobre nuestra sociedad.