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  09 de Diciembre del 2002

China: Continuidades y cambios (I)

Nils Castro
La Insignia. Panamá, Diciembre del 2002.

Además de ser una potencia de creciente peso mundial, China es la nación con los índices de desarrollo más impetuosos de todo el planeta. Por ello, el reciente XVI Congreso del Partido Comunista Chino --núcleo político del liderazgo de ese país-- suscitó múltiples expectativas, pues no sólo iba a evaluar las experiencias de 80 años del PCCh, sino las de la última etapa y, también, a modificar sus estatutos y renovar sus cargos directivos. Con todo, aunque los resultados fueron importantes, quedaron dentro de lo que los voceros chinos habían anticipado.

Por una parte, el Congreso aprobó el Informe sometido por el secretario general saliente, Jian Zemin, que traza la orientación política y la estrategia socioeconómica a seguir en el próximo período. Por otra, con la elección de Hu Jintao como nuevo secretario general, un equipo más joven remplaza al anterior pero, a la vez, se confirma la continuidad de esa orientación y estrategia: lo conforman cercanos colaboradores del liderazgo precedente y salta a la vista que dicho Informe es producto de su trabajo en común.

Uno de los cambios más notorios está en los estatutos del Partido y se refiere a quiénes podrán integrarlo. El PCCh se reitera como "destacamento de vanguardia" de la clase obrera, el pueblo y la nación chinas, con la misión de dirigir el desarrollo de un socialismo con peculiaridades chinas, impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas y la cultura avanzadas, y defender los intereses fundamentales de las masas populares de su país. A la par, modifica la definición de su membresía: donde antes se habló de un partido de obreros, campesinos y soldados, ahora podrá entrar "todo obrero, campesino, militar, intelectual o elemento avanzado de otros estratos sociales del país" que esté dispuesto a cumplir los principios, objetivos y lineamientos del Partido, haciéndolo como "integrantes comunes del pueblo trabajador".

El Informe aclara cuáles son esos "otros estratos sociales", surgidos de los cambios que China ha experimentado en los últimos 20 años. Son los fundadores y técnicos de las empresas científico-tecnológicas de propiedad no oficial, los administradores y técnicos de las empresas de capital foráneo, así como los empresarios y profesionales independientes, cuando sus labores sirven a los objetivos generales del PCCh.

Estos objetivos son los de "satisfacer las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo sobre la base del desarrollo de la producción y el aumento de la riqueza social". Para ello, el criterio probatorio de si esas labores sirven a este fin se basa en verificar si su trabajo "contribuye al desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad socialista, al aumento de la fuerza integral del país, y a la elevación del nivel de vida del pueblo".

Esa mejoría del nivel de vida se mantiene como razón de ser de la Revolución china y, además, como prerrequisito para incrementar la creatividad productiva del pueblo y para consolidar la gobernabilidad del país. Eso demanda garantizar un crecimiento rápido, constante y sano de la economía, en el marco del desarrollo sostenible, lo que hace preciso "reformar de raíz" las estructuras económicas que entorpezcan el desarrollo de las fuerzas productivas, así como asimilar todos los logros de la civilización humana, "incluidas las modalidades avanzadas de gestión y métodos de administración de los países desarrollados de Occidente".

Así las cosas, esa ampliación de la membresía del PCCh está en consonancia con su objetivo de mantener un acelerado desarrollo del país.