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  Para una Historia Ambiental Latinoamericana

Guillermo Castro Herrera
La Insignia. Panamá, 1 de Noviembre.


A lo largo de los últimos veinte años, la persistente combinación de crecimiento económico mediocre e incierto, deterioro social y degradación ambiental que aqueja a la América Latina ha estimulado un creciente interés por las formas de interacción entre nuestras sociedades y su medio natural a lo largo del tiempo, y por las consecuencias que se han derivado de esa interacción para ambas partes. Así, ha empezado a tomar forma en nuestra cultura una historia ambiental que, si por un lado se nutre de los desarrollos de esa disciplina en su mundo noratlántico de origen, por el otro va adquiriendo ya perfil y tarea propios en su propio mundo.

El punto de origen de este proceso puede ser ubicado a fines de la década de 1970, cuando empezó a manifestarse un creciente interés en los problemas ambientales de la región por parte de organismos internacionales y de algunas instituciones académicas. Ya en 1978 el geógrafo chileno Pedro Cunill señaló la necesidad de establecer un horizonte histórico para el análisis de los problemas ambientales (1), y en 1980 Nicolo Gligo y Jorge Morello publicaron su breve artículo "Notas sobre la historia ecológica de América Latina", única referencia al tema en la antología Estilos de desarrollo y medio ambiente en América Latina (2), que sintetizaba el estado de la discusión sobre en el tema en el marco de la teoría del desarrollo. Tres años después, el sociólogo chileno Luis Vitale publicó el ensayo Hacia una historia del ambiente en América Latina (3)- concebido en lo fundamental como una réplica de izquierda al planteamiento del tema desde la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), que enfatizaba las limitaciones de la teoría del desarrollo para dar cuenta de los costos ambientales del crecimiento económico en la región.

Ese primer momento de conformación, sin embargo, desembocó en un interregno que se prolongó hasta principios de la década de 1990, cuando los preparativos de la Conferencia Mundial sobre Ambiente y Desarrollo, celebrada en Rio de Janeiro en 1992, propiciaron una renovación del interés por el tema en la región. De allí provino la obra Desarrollo y medio ambiente en América Latina: una visión evolutiva (4), editada en 1990 por el ambientalista mexicano Fernando Tudela, que vino a ser también el canto del cisne de la teoría del desarrollo en este campo.

Por contraste, a partir de aquí se inicia un momento nuevo en la historia de esta historia, en el que las preocupaciones por la llamada "variable ambiental" del desarrollo van cediendo lugar a la reflexión sobre las consecuencias ambientales del desarrollo realmente acaecido en la región. De allí provienen, entre otros, textos como El Discurso de la naturaleza: ecología y política en América Latina, de Fernando Mires (1990) (5) ; Memoria verde: historia ecológica de la Argentina, de Enio Brailovsky y Dina Foguelman (1991) (6), y Naturaleza y sociedad en la historia de América Latina, de Guillermo Castro (1994) (7).
Para la segunda mitad de la década, este segundo momento había desembocado en una fase nueva de madurez, marcada por aportes epistemológicos como los del colombiano Alberto Florez Malagón (1996), nuevos textos del chileno Pedro Cunill (8) (1995 y 1999) y, en particular, por el primer volumen de Estudios sobre historia y ambiente en América (9), una antología de ensayos sobre la historia ambiental de Argentina, Bolivia, México y Paraguay, compilada por Bernardo García y Alba González. La lista podría ser mucho más larga sin llegar a ser nunca exhaustiva, por supuesto: llega casi al centenar el número de quienes ya se dedican profesionalmente a la historia ambiental en la región, cada vez más vinculados entre sí. Y siempre sería necesaria además la referencia a valiosas publicaciones sobre la región elaboradas desde otras culturas, como el texto ejemplar Plaga de ovejas. Consecuencias ambientales de la conquista de México, de Elinor Melville (10).

Lo fundamental, sin embargo, es que la historia ambiental ya forma parte de la cultura latinoamericana, desde donde nos ayuda a comprender de qué manera nuestros problemas ambientales de hoy son la consecuencia de las formas en que han venido siendo organizadas nuestras relaciones con el mundo natural a lo largo de los últimos cinco siglos y, en particular, de los últimos cincuenta años.

Empezamos a entender así que cuando se estudia "un acto histórico, o un acto individual... Se ve que la intervención humana en la naturaleza acelera, cambia o detiene la obra de ésta, y que toda la historia es solamente la narración del trabajo de ajuste, y los combates, entre la naturaleza extrahumana y la naturaleza humana...", y nos asombra que hace apenas un cuarto de siglo la edición de las Obras Completas (11) de Martí recogiera ese pensamiento en la sección "Notas para artículos", del tomo "Periodismo diverso", donde fue reunida aquella parte de sus escritos considerados "de muy difícil clasificación por la variedad de sus temas". Hoy, sin embargo, de la universidad de Stanford, en California, a la de Quilmes, en Argentina, el interés nuevo por esas relaciones "entre la naturaleza extrahumana y la naturaleza humana" anuncia ya que ha llegado la hora de plena utilidad de aquellas intuiciones. Nuestra América se suma con voz propia a la creación de la cultura nueva que, desde todos los rincones del planeta, reclama un desarrollo que sea sostenible por lo humano que sea: comprobamos, una vez más, que sólo seremos universales en la medida en que seamos auténticos.

Notas
(1) "Variables geohistóricas sociales en los procesos de degradación del uso rural de la tierra en América Andina". TERRA, número 3, Caracas.
(2) Fondo de Cultura Económica, El Trimestre Económico, No. 36, 2 t., México. Selección de O. Sunkel y N. Gligo.
(3) Nueva Sociedad / Editorial Nueva Imagen, México, D.F.
(4) Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI); Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU). Madrid, Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, 1990.
(5) Departamento Ecuménico de Investigaciones, San José, Costa Rica.
(6) Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1997 (1991)
(7) Casa de las Américas, La Habana, 1994; Centro de Estudios Latinoamericanos "Justo Arosemena", Panamá, 1995.
(8) Las Transformaciones del Espacio Geohistórico Latinoamericano, 1930 - 1990. Fondo de Cultura Económica, Fideicomiso Historia de las Américas, México, 1996, y "La geohistoria", en Carmagnani, Marcello; Hernández Chávez, Alicia y Romano, Ruggiero (Coordinadores): Para una Historia de América I. Las estructuras. Fondo de Cultura Económica, Fideicomiso Historia de las Américas, México, 1999.
(9) Instituto Panamericano de Geografía e Historia / El Colegio de México, México, D.F., 1999.
(10) Al respecto, resulta de consulta imprescindible el portal de internet "Environmental History of Latin America" creado en la Universidad de Stanford, California por la historiadora brasileña Lise Sedrez, http://www.stanford.edu/group/LAEH/
(11) Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975.