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  EEUU

Se Esfuman "el Fin de la Historia" y "la Nueva Economía"


Alfredo Jalife Rahme
La Jornada. México, 4 de Agosto.

LA EVAPORACIÓN BURSATIL de Wall Street esfumó las ideas que engendró: la "nueva economía" (que ni fue "economía" ni fue "nueva" sino vulgar "burbuja.com") y el "fin de la historia" (el reinado eterno de la democracia neoliberal monetarista) del japonés-estadunidense Francis Fukuyama, ex operador del texano James Baker III en el Departamento de Planeación de la Secretaría de Estado, quien ahora se encubre con su nueva máscara académica.

DESDE EL PUNTO DE VISTA conceptual cronológico, la historia real ha retrocedido varias décadas. Desde el punto de vista geoestratégico, el equipo Bush intenta regresar la historia a la época del imperio romano, y desde el punto de vista económico-financiero, Estados Unidos lucha para reacomodarse, en el mejor de los casos, en los años 70 (la década de la derrota en Vietnam, del acercamiento con China, del alza del petróleo, de la caída del dólar y el doble ascenso del yen nipón y el marco alemán, así como del operativo Condor en Latinoamérica), y en en el peor de los casos, hasta 1929, época de la Gran Depresión.

LOS DUROS DEL EQUIPO BUSH pretenden que la única salida al marasmo económico de Estados Unidos pasa por el manual tóxico del racista y xenófobo Samuel Huntington: "el choque de civilizaciones", que en su aplicación en la proyectada guerra contra Irak parece más bien un cheque de ese "choque". En efecto, antes de salir de vacaciones, el Senado aprobó la mayor expansión al gasto militar en los últimos 20 años, por 34 mil 400 millones de dólares, que se integran al presupuesto militar total de 355 mil 400 millones, lo cual excede el gasto combinado de los siguientes nueve países que más gastan en el rubro militar planetario.

POR DEMáS ALECCIONADOR resultó cómo dos rotativos de dos grandes centros del poder mundial vislumbran la guerra "inevitable" contra Irak. Anatoly Maksimov señala en el periódico Izvestia (23 de julio de 2002) que "la quiebra de WorldCom y la amenaza del colapso del mercado bursátil de Estados Unidos hacen que la operación militar en Irak sea inevitable". El editorial del cotidiano alemán de negocios Handelsblatt (26 de julio de 2002) advierte que la guerra contra Irak podría desplomar a la economía global, "que puede ser afectada por las turbulencias en el precio del petróleo y la hiperinflación subsiguiente".

PESE A QUE AL "EQUIPO de protección de clavados" ("Plunge Protection Team", grupo de apagafuegos conformado por la Casa Blanca, la Reserva Federal, la Secretaría del Tesoro y los principales bancos) se le pasó la transfusión de liquidez para impedir la debacle bursátil, pues los indicadores económicos (muy maquillados y maquilados) la retrocedieron a sus niveles desfallecientes, el "crecimiento económico" no fue el esperado, y presentó un anémico 1.1 por ciento, que apostamos sin ver, como en el sagrado póquer, será ajustado a la baja, como han sido "reajustados" los últimos "cinco trimestres". Pero ninguno ha sido más flagrante que el último reportado, cuando las cifras "se equivocaron" el equivalente a 900 mil millones de dólares -casi una vez y media el producto interno bruto (PIB) de México-. Ahora en el país de las estadísticas todos se equivocan en las cifras contables de acuerdo con sus conveniencias coyunturales. ¡Ya ni el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática mexicano ha llegado a tanta estafa numérica!

LA TAN CACAREADA "recuperación sin creación de empleos", "jobless recovery" (¿para qué sirve, en caso de ocurrir, una "recuperación" de tal índole?), siempre no lo fue: el desempleo permanece en 5.9 por ciento (lo cual, con todo respeto, dudamos) y la creación de puestos de trabajo en julio fue lamentable (6 mil, cuando se requiere un mínimo de 150 mil al mes); además, la venta de semiconductores fue raquítica y apunta a una "recuperación" retardada (The New York Times, 3 de agosto de 2002). Quienes menos comen cuentos son los inversionistas, que retiraron 47 mil millones de dólares de los fondos mutualistas en Wall Street: el mayor retiro de la historia en un solo mes (Financial Times, 1º de agosto de 2002).

ESTADOS UNIDOS VA que vuela hacia la recesión de doble hundimiento ("double dip recession"), una recesión con una leve recuperación que vuelve a recaer en otra recesión más prolongada y profunda, como vaticinó con éxito notable Stephen Roach, analista de Morgan Stanley y el mejor economista hoy por hoy del planeta. Da pena ajena leer, ya no se diga releer, a la pléyade de "economistas" globales y locales (estos últimos, sin duda, son los peores, por carecer de pensamiento propio), en particular la especie de los monetaristas-fiscalistas, quienes, pese a haberse equivocado de todas todas, después de haber seguido insensatamente a "la flauta de Hamelin" de la "nueva economía" esotérica, siguen perdiendo su energía y desinformando a los demás. ¿Por qué no se retiran dignamente y dejan de infectar al público?

POR LO VISTO, EL SECRETARIO estadunidense del Tesoro, Paul O'Neill, quien seguía por Asia central mientras Wall Street se desplomaba, no leyó las noticias financieras seriamente negativas de los dos días previos a su artículo apaciguador en The Washington Post ("Ir hacia delante", 3 de agosto de 2002), en el cual los datos que aporta no coinciden con las cifras más recientes. O'Neill aduce que el equipo Bush está realizando los "ajustes" pertinentes. Es verdad que como nunca el presidente George W. Bush y el Congreso han trabajado horas extras para sacar adelante la aprobación de nuevas enmiendas destinadas a recuperar la confianza perdida en el mafioso circuito financiero-contable de Wall Street. Entre las medidas que consiguió arrancar el presidente Bush al Congreso se encuentra la "autoridad para promover el comercio" (el "fast-track" de daddy Bush), que representa una pésima noticia (one more) para el Mercosur y toda Latinoamérica, que regresa a la fase histórica de la "doctrina Monroe II", la "operación Condor II" y el "Irán-Contras II", para desmentir, bajo otro ángulo, el fin de la historia de Fukuyama y sus llamas neoliberales. Pero las medidas son todavía insuficientes y tienen que convencer ante todo a los empleados y jubilados estafados por los depredadores bursátiles y los criminales empresarios.

LO QUE NO SE LE PUEDE discutir a O'Neill es su énfasis sobre el "fin de la burbuja.com" de la "nueva economía", además de que tiene toda la razón cuando manifiesta que "la inflación y las tasas de interés se encuentran bajas", pero no dice la causa: deflación y bombeo de liquidez. Por cierto, los funcionarios de la Reserva Federal tienen como manual de cabecera el reporte Prevenir la deflación: lecciones de la experiencia de Japón en la década de 1990. Finalmente, O'Neill expresa "buenos deseos", más que una demostración fehaciente, sobre "la solidez de los fundamentos de la economía de Estados Unidos", que justamente dejan mucho que desear y que, en caso de concretarse la "recesión de doble hundimiento", corre el riesgo de explotar junto con las tres burbujas que quedan: los bienes raíces, el consumo desmedido y el "mercado de los derivados".

LAS ÚLTIMAS LÍNEAS defensivas de la economía y las finanzas de Estados Unidos se han derrumbado una a una, y llama la atención la "resistencia" increíble de sus últimos reductos: los bancos, que también empiezan a mostrar señales de vulnerabilidad. Charles Pretzlik ("Los bancos empiezan a sentir el dolor"; Financial Times, 30 de julio de 2002) apunta que "los bancos han impresionado a los inversionistas y a los reguladores (sic) con su nueva habilidad en transferir sus riesgos, mediante su venta en los mercados de capitales, fuera de sus balances contables (off-balance sheet)". Bueno, a los seudorreguladores cualquiera los impresiona, porque hace mucho que perdieron la brújula de la "regulación", y mientras se desconozcan las "cuentas invisibles" en los paraísos fiscales, mediante subsidiarias crapulosas, pues nunca nadie se va a enterar hasta que quiebren los bancos por cantidades mínimas que no puedan cubrir ni encubrir (el síndrome Enron). En realidad, no existe tal dispersión ni aspersión contable: las "pérdidas invisibles" de la banca les fueron endosadas a las "aseguradoras", que guardan un "seguro" silencio sepulcral para no delatarse todos entre sí y porque siempre al borde del abismo piensan que algún milagro de la "mano invisible", ya muy vista, los va a rescatar.

DOS BANCOS LLAMAN singularmente la atención, JP Morgan Chase y Citigroup, con sendos historiales macabros, por encontrarse detrás de las operaciones tramposas de Enron y por lo que están siendo investigados por la muy laxa Security Exchange Commission, el equivalente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Citigroup, el superlativo banco de Estados Unidos, tiene activos por un billón de dólares y maneja "derivados" por 9 billones; su principal accionista, el príncipe saudita-libanés Alawalid Bin Talal, con 9 mil 500 millones de dólares de activos, acaba de inyectar de manera urgente 500 millones de dólares el 18 de julio pasado. JP Morgan dispone de 24 billones de dólares de ominosos "derivados" (el superlativo poseedor bancario de "derivados" en el mundo) y por arte de magia contable, según fuentes muy confiables de Wall Street, ha visto desaparecer activos por 125 mil millones de dólares y 7 billones de dólares en "derivados" de sus cuentas y cuentos chinos, lo que presagia una tormenta financiera sin igual. Porque 7 billones de dólares son casi el PIB de Estados Unidos (de 10 billones de dólares).

LAS MISMAS FUENTES aseguran que tanto JP Morgan como Citigroup se encuentran bajo el control "secreto" de la Reserva Federal y que el tercer banco más importante de Estados Unidos, Bank of America, en situación similar a los dos citados, ya aplicó para un rescate "secreto" de la Reserva Federal.

EL GRAVE PROBLEMA se centra en que la probable insolvencia bancaria, sumada a la del sector eléctrico-gasero, puede arrastrar a los fondos mutualistas y de pensiones, así como a las aseguradoras. A estas alturas matan de risa los seudo-rescates de la Reserva Federal y el FMI, que Dios sabe de dónde sacan tanta liquidez. La pregunta cesó de versar sobre la identidad del salvador de la banca de Estados Unidos, sino más bien: ¿quiénes son los que van a rescatar a la Reserva Federal y al FMI?

¿PODRÁ SADDAM RESCATAR a baby Bush?