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  23 de noviembre de 2001

El derecho de acceso a los medicamentos esenciales

Arancha Desojo*

La reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Qatar, entre el 9 y el 13 de noviembre, ha acordado la revisión de los acuerdos TRIPS (siglas inglesas del Acuerdo sobre los Derechos a la Propiedad Intelectual en Aspectos Relativos al Comercio) de modo que se permita a los países más pobres fabricar medicamentos genéricos en caso necesario. Esta medida supone un gran avance en lo referente al acceso a los medicamentos de algunos colectivos de afectados. En la cabeza de todos está la alta incidencia del sida en África, y la multitud de casos que quedan sin tratamiento por el altísimo precio que alcanza el tratamiento combinado de medicamentos de marca.

Pero en pleno siglo XXI, un tercio de la población mundial a no tiene acceso a los medicamentos necesarios para gozar de buena salud. En parte, debido a los precios, que siguen siendo demasiado altos para rentas per capita iguales o menores a un dólar diario en muchos países. El gasto por enfermedad grave, incluyendo el pago de los medicamentos, es una de las causas principales de empobrecimiento familiar en los países del sur. Asimismo, los Ministerios de Sanidad con menor presupuesto no pueden cubrir la atención sanitaria mínima de inmunización, por lo que las campañas de vacunación tienen que ser financiadas y provistas por la Organización Mundial de la Salud o UNICEF.

En el caso de la malaria, se observa un retraso en la investigación de una vacuna válida para proteger de esta enfermedad a los 40 millones de personas que se infectan cada año, y a las más de un millón que mueren anualmente debido a la malaria. La mayor parte de las muertes se da entre los niños, en África especialmente. El acceso a los medicamentos y los servicios de salud no están a alcance de esos niños y mujeres embarazadas, ni tampoco al de los indígenas amazónicos. Además, aparecen cepas resistentes a las terapias habituales. El 58% de las muertes por malaria se concentra en el 20% de los más pobres del mundo, lo que supone la más alta asociación de cualquier enfermedad con la pobreza.

Pero hay otras enfermedades que no son epidemias y no constituyen el caso en que los países están autorizados a saltarse la ley de patentes, una "emergencia nacional". Un caso terrible lo constituyen los enfermos de diabetes que dependen de la insulina para sobrevivir.

No todos los diabéticos se inyectan insulina diariamente, pero un alto porcentaje la necesita para controlar descompensaciones que pueden producir retinopatías y ceguera, ataques cardíacos, gangrena, coma e incluso la muerte. Un 13% de los diabéticos reciben tratamiento de insulina en los países industrializados, pero apenas 3% de los diabéticos lo obtienen en las naciones pobres.

Los laboratorios han abandonado el uso de hormonas de origen animal (principalmente porcino) para pasar a la denominada "insulina humana", que es la primera sustancia de ingeniería genética comercializada en el mundo. Esto ha hecho aumentar sustancialmente el precio de la insulina. Los principales fabricantes - la farmacéutica estadounidense Eli Lilly y la dinamarquesa Novo Nordisk - dejaron de producir insulina animal ante la caída de la demanda que se registró después de la introducción de la insulina humana. Novo Nordisk destinará 60 millones de dólares para mejorar la atención de la enfermedad en países pobres, incluyendo una oferta de reducción del 80% del costo de la insulina sintética respecto a los precios en Estados Unidos, Europa y Japón.

Otras enfermedades menores y casi olvidadas, como la tripanosomiasis, la leishmaniasis, la filariasis y otras parasitosis, tienen tratamientos difíciles de obtener y que resultan caros. Existe un organismo, el TDR (siglas en inglés de Tropical Diseases Research, investigación de enfermedades tropicales) creado y sostenido por la OMS, el Banco Mundial y el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo para fomentar la investigación, el estudio y la vigilancia de planes de erradicación de estas y otras enfermedades tropicales. Aunque las políticas principales de erradicación de las enfermedades parasitarias son preventivas, el TDR intenta que los tratamientos sean también más asequibles en los países afectados. Estos países están siempre incluidos en los listados de las naciones más empobrecidas.

La Organización Mundial de la Salud mantiene y actualiza desde 1977 una listado de Medicamentos Esenciales, que no incluyen todos los medicamentos existentes sino sólo los que poseen una ratio coste/beneficio óptima. Este listado tiene como objetivo facilitar el acceso a los remedios curativos a los más desfavorecidos, millones de personas que no pueden pagar los altos precios de los medicamentos más modernos fruto de la investigación más avanzada, ni tampoco tener acceso a ellos en condiciones de calidad y seguridad.

Cada año unos 40 millones de personas mueren en los países del sur, de los que un tercio corresponde a niños menores de 5 años. Diez millones se deben a infecciones respiratorias agudas, enfermedades diarreicas, tuberculosis o malaria. Todas ellas son fáciles de evitar con el acceso a los medicamentos esenciales, seguros, baratos y que deberían ser fáciles de conseguir.
*Farmacéutica y experta en cooperación sanitaria

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