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  LA EXCLUSION DEL PENSAMIENTO
Marta Caravantes*

Una sentencia histórica se ha producido en Estados Unidos respecto a la discriminación laboral de la mujer. Durante 1974 y 1984 la US Information Agency y la emisora Voice of America -ambas de carácter público- realizaron prácticas discriminatorias a las mujeres que solicitaban puestos de trabajo como periodistas. Los responsables rechazaron solicitudes de trabajo únicamente por motivos de género, e incluso llegaron a alterar exámenes de ingreso y destruir documentos para que en el proceso de contratación el puesto correspondiera sólo a los hombres. La sentencia obliga al Gobierno estadounidense a desembolsar 496 millones de dólares a las 1.100 mujeres afectadas.

Si la discriminación laboral de la mujer todavía es frecuente en algunos ámbitos, es aún más radical en el acceso a los puestos de responsabilidad y toma de decisiones. Este 'bloqueo' o límite laboral tiene mucha más trascendencia en profesiones decisivas con influencia social.

Este es el caso de los medios de comunicación, donde la incorporación de la mujer se ha producido de una manera cuantitativa, pero no cualitativa. Impedir a la mujer el acceso a puestos de responsabilidad en el periodismo es bloquear su influencia en líneas editoriales, contenidos y lenguaje, lo que provoca el mantenimiento de una estructura social desigual entre hombres y mujeres.

La UNESCO, a través de la campaña "Las mujeres hacen noticia", ha planteado a los medios de comunicación del mundo el reto de conseguir la igualdad en el acceso de las mujeres a los puestos de dirección. Decenas de periódicos, radios, agencias y televisiones de más de 50 países han apoyado la propuesta, pero es todavía muy poco cuando los medios mayoritarios - los que crean opinión pública- ni siquiera se han dado por aludidos.

Es difícil valorar el impacto social de la ausencia de las mujeres en los puestos de responsabilidad en el sector informativo, pero sabemos que es fundamental en la lucha contra los tópicos y estereotipos que actúan como obstáculo en la eliminación de la desigualdad y denigran el papel y el potencial de la mujer en la construcción del mundo. Según el Director General de la UNESCO, Koïchiro Matsuura, "esta cuestión es una prioridad para la sociedad y la comunidad internacional", ya que "la libre circulación de una información plural e independiente sólo será realidad si todos los periodistas cuentan con las mismas oportunidades de acceder a puestos de dirección y de responsabilidad editorial".

Otro ámbito dentro de los medios de comunicación discriminatorio es la participación de las mujeres como columnistas, articulistas o editorialistas. Si nos atenemos a las firmas de la prensa tradicional, o si miramos los consejos editoriales de los medios, nos encontramos que son muy pocos los nombres de mujeres que aparecen. Podemos afirmar sin duda que, aunque la presencia de la mujer en las redacciones cada vez es más importante, en la elaboración de opiniones es todavía muy limitada y no se corresponde con su preparación intelectual y profesional.

Para crear una sociedad igualitaria, justa y solidaria es imprescindible sacar a las mujeres de esas parcelas consideradas como 'propias' (prensa rosa, sanidad, consumo,...) y romper el muro que las excluye habitualmente de la participación en el pensamiento o la propuesta de ideas en la construcción social. ¿Acaso a las mujeres no les interesa la globalización, el deterioro ecológico, el desarrollo de las nuevas tecnologías o el debate sobre el pensamiento único?. Si los medios de comunicación quieren ser reconocidos como plurales no pueden por más tiempo impedir a la mujer desempeñar el papel que le corresponde.

Las mujeres deben ejercer el derecho impostergable de influir en la opinión pública, crear corrientes de pensamiento e intervenir en la toma de decisiones de los órganos de poder. Pero ante este desafío, nos encontramos con un inconveniente añadido a la discriminación. La difusión durante años de tópicos y estereotipos sobre la mujer a través del idioma, la educación, la publicidad y los medios de información, han logrado que muchas mujeres se hayan hecho insensibles a su propia imagen de inferioridad. La reproducción de la 'ideología patriarcal' no es, por tanto, exclusiva de los hombres, sino también de algunas mujeres. Por eso, si el punto de partida es la igualdad de oportunidades y el destierro de la discriminación, los pasos siguientes tienen que partir de un estricto compromiso de los medios de comunicación, gobiernos, empresas y organizaciones por llevar la perspectiva de género a la práctica económica, política, educativa, cultural y social.

*Periodista