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  La Revolución de las Drogas Psicodélicas

Una gran cantidad de semillas, árboles, hojas, vides, cactos y hongos son fuentes de drogas psicodélicas. Más de 100 especies son conocidas en Occidente, cerca de 20 en Oriente, y los etnobotánicos descubrirán más cada año. A lo anterior hay que sumarle un gran número de drogas psicodélicas sintéticas, producidas específicamente en los últimos 40 años. Por otro lado, se proyectan dos mil posibles combinaciones y reorganizaciones moleculares de solamente las anfetaminas psicodélicas, muchas de ellas capaces de alterar dramáticamente el funcionamiento de la red de 2 mil millones de células cerebrales humanas.

No hay duda de que las drogas psicodélicas han tenido, y seguirán teniendo, un efecto enorme sobre la percepción y los valores humanos. Estos serían la fuente del anhelo más profundo y persistente de la especie humana de encontrar respuestas a preguntas cósmicas y descubrir el Reino de los Cielos interno. Tanto las sociedades tribales como las tecnológicas experimentan cambios evolutivos acelerados luego de la introducción de drogas psicodélicas; vemos que esto ocurre en nuestras vidas, hoy a una mayor escala que antes.

Existe evidencia arqueológica de que la gente ha expandido sus conciencias con sustancias psicodélicas por al menos 35 siglos. Sin embargo, fue el descubrimiento accidental de una extraordinaria droga mental semisintética, hace dos generaciones, lo que remeció a la sociedad occidental hasta sus raíces.

El descubrimiento del LSD en 1943 gatilló el auge del era psicodélica, así como la división del átomo inauguró la era atómica; pero transcurrió una década antes de que fuera realmente percibido. Esto realmente comenzó en 1953. En esta fecha clave, R. Gordon Wasson y su esposa confirmaron la existencia de un rito mágico mexicano realizado con hongos que aún se llevaba a cabo. William Burroughs bebió la mezcla alucinógena yagé en el alto Amazona y le escribió a Allen Ginsberg, quien rápidamente viajó a probarla. Aldous Huxley se inició en la mescalina gracias al Dr. Humphry Osmond, quien se preparaba para probar las propiedades psicoactivas de la semilla de la planta dondiego de día, una antigua droga psicodélica, de vuelta en Canadá. La inteligencia militar norteamericana se encontraba realizando una investigación clandestina (Pájaro azul/Artichoke) con drogas psicodélicas como posibles agentes en la guerra psicológica o química. Fue en esta misma época cuando investigadores psiquiátricos, muchos quienes ya habían probado por sí mismos LSD y mescalina, en vez de simplemente recetar las drogas a sus pacientes con enfermedades mentales, comenzaron a alejarse de la teoría psicotomimética (como el modelo de comportamiento psicótico temporal inducido por droga), acercándose al concepto de alucinógeno (causa de estados alterados de conciencia).

En los pocos años que siguieron, hubo un aumento en la experimentación con sujetos que no padecían enfermedades mentales demostrándose el notable potencial terapéutico de las drogas psicodélicas. Huxley publicó Las Puertas de la Percepción, casi perdiendo su reputación pero ganando la atención de muchos intelectuales gracias a su brillante y positivo informe acerca de los poderes de la mescalina. El interés popular aumentó con la entrevista realizada al consumidor Cary Grant por la revista Look. Life, por su parte, hizo una gran cobertura a la aventura experimentada por Wasson con los hongos psilocybe. Los miembros originales de la Generación Beat, los observadores externos de la sociedad, comenzaron a pedir por correo botones de peyote, a 8 dólares los 100 botones, a una proveedora de cactos en Laredo. El descubridor del ácido, el doctor Albert Hofmann, produjo la primera psilocibina sintética a partir de unos hongos mexicanos, en su laboratorio de Suiza.

Fue en este ambiente psíquicamente energizado que subyacía a la conformista y grisácea década de los 50, que Osmond agregó el término droga psicodélica al vocabulario de millones. "Ya que éste no está contaminado con otras asociaciones", expresó en una asamblea frente a sus colegas en Nueva York en 1957, "propongo que droga psicodélica (psicodelia: manifestación de la mente) sea usada para describir estas substancias". A pesar de que el nuevo término sólo suplantó gradualmente psicotomimético entre los investigadores más conservadores, igualmente indicó un alcance y un espíritu de investigación más amplios, lo cual guió futuras investigaciones médicas como también el uso popular.

Ya se estaba teniendo conocimiento de que las sustancias psicodélicas habían re-orientado profundamente las vidas de innumerables personas antes de haber quedado registradas en la historia. Sin embargo, pocos pudieron predecir el impacto destructivo que éstas tendrían sobre la generación eléctrica de los rebeldes del rock n roll, que para la década de los 60 ya habían crecido. Millones de jóvenes que consumían drogas psicodélicas experimentaron una revolución cultural fantasmagórica que se convirtió en una alucinación aterradora para los observadores externos. Estas nuevas formas de antiguas drogas psíquicas contribuyeron fuertemente a la transformación de la sociedad: pruebas con ácido y festivales psicodélicos; luces negras y estroboscópicas, hippies, cabellos largos y collares de colores; el gurú Mr. Natural y tinturas fluorescentes; centros y comunidades de información sobre drogas psicodélicas, transacciones en la calle y libertad sexual; marcas como White Lightning, Blue Cheer y Sunshine; conciencia de felicidad total, fuertes experiencias emocionales, represión legal; los rebeldes Provos, Diggers y Yippies; Milbrook, Woodstock y la intersección de las calles Haight-Ashbury; I Ching y Sergeant Pepper; "Free your head", "Do your thing", "Turn On, Turn In, Drop Out" y todo aquel término expletivo, "Psych-a-delic!".

Todo lo demás que haya sido, correspondió a un preludio de la década de los 70, la cual vio decaer el furor del movimiento psicodélico, mientras la canción, desde el Rig Veda de 1200 a.c. hasta "Lucy in the Sky with Diamonds" de 1967, aún es la misma. Si bien las drogas aún son ilegales, la exploración del Espacio Interno a través de drogas psicodélicas continúa, aunque de alguna manera más cercana a la tendencia principal de la cultura actual, la que ha elevado todas las formas legales de expansión de conciencia a la condición de industria nacional y pasatiempo.