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Ellos están cambiando

 

El aumento del flujo migratorio Sur-Norte es un hecho ineludible, como lo es también que el envío de remesas está provocando cambios drásticos, rápidos y visibles en los países de origen.

Los envíos desde Estados Unidos a México crecen más del 20% anual, según datos del Banco de México. El volumen de estos ingresos es sólo inferior al proveniente de la venta del petróleo.

De los casi 1.600 millones de dólares enviados en 2005 en concepto de remesas de Estados Unidos a México, 1.400 millones llegaron por transferencia electrónica, 130 millones por órdenes de envío y 17 millones en efectivo. Antes los bancos ponían trabas que impedían a los inmigrantes abrir cuentas bancarias y hacer transferencias. Ahora les seducen para poder apropiarse un jugoso y atractivo negocio.

En Europa hay ONG, oficinas públicas y privadas que diseñan servicios de asesoramiento y formación para que los inmigrantes lleven a cabo sus proyectos empresariales: transferencias de remesas, locutorios, comercios especializados y restaurantes hasta peluquerías étnicas restaurantes, agencias de viaje, talleres, etc. Mexicanos, salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, nicaragüenses y demás latinoamericanos comienzan a hacer desde fuera de su país lo que no pudieron hacer dentro por falta de medios: prosperar y ayudar a sus familias a hacerlo.

No es casualidad que el presidente mexicano llame “héroes nacionales” a los emigrantes que arriesgan su vida escondiéndose de la policía fronteriza que los persigue a lo largo de los 3.200 kilómetros que separan México de EEUU. Héroes no sólo por sobrevivir después de dejar sus raíces, su familia en muchas ocasiones y gastar todo su dinero en pagarle a contrabandistas a quienes no les tiembla la mano si tienen que abandonarlos en mitad del desierto. Son héroes también por enviar a casa los frutos que recogen en un lugar lejano.

Sus familias optan, en ocasiones, por donar de manera voluntaria parte de ese dinero para la construcción de infraestructuras que mejoren la sanidad y la educación de sus comunidades, esenciales para lograr un desarrollo endógeno, sostenible, equilibrado y global.

La gente de las zonas rurales, las más empobrecidas, comienzan a participar en la reconstrucción de sus comunidades, hasta ahora víctimas de gobiernos corruptos y de multinacionales. Participan también para asegurar la transparencia de los proyectos. Esta implicación les devuelve su protagonismo como nudos en una red, la nueva sociedad civil comprometida. Así se frenará el éxodo rural masivo que deshumaniza a las grandes ciudades. Los alcaldes de Río de Janeiro, de Buenos Aires, de Sao Paulo, de Quito, de Guayaquil y de México DF tendrían menos delincuencia, dificultades para distribuir el agua potable y para construir viviendas de interés social si se desarrollaran programas similares.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe señala que sólo un 42% de los latinoamericanos tiene acceso a la seguridad social. El secretario de este organismo de Naciones Unidas señala que el trabajo no ha sido un vehículo para ampliar la protección social en la región. La razón no es sólo el desempleo, que es elevado, sino “básicamente la informalidad, que ha generado que una parte importante de los trabajadores no tengan cobertura social”.

El sector informal ha crecido en la zona desde la mitad de la década de 1990 y representa casi el 50% de los trabajadores, a lo que se suma una tasa de desempleo del 10%. Es decir, el porcentaje de trabajadores ocupados que cotizan es menor del 40%. En lo que se refiere a los mayores de 70 años, sólo un 40% recibe una pensión. Así se explica la fuga de las personas más capacitadas de los países del Sur.

Si los países de acogida no asumen las consecuencias del proceso migratorio del que forman parte, les pasará como aquel guerrero herido que se preguntaba quién le había lanzado la flecha, de qué material era y por qué lo había hecho. Murió por hacerse tantas preguntas inútiles en lugar de buscar solución a su problema.

 

Carlos Miguélez

Periodista

cmiguelez@solidarios.org.es