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  14 de Diciembre del 2002

INMIGRANTES: ¿Semiesclavos en Estados Unidos?

Silvia Arana
El Independiente. EEUU, diciembre del 2002.

El 27 de marzo del 2002, cuatro días antes de las celebraciones en honor del líder sindical César Chávez, la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. falló en contra de los derechos laborales de los trabajadores indocumentados. El dictámen sienta el precedente de que si una empresa deja cesante a un trabajador por actividades sindicales o para resguardar sus intereses patronales, éste no goza de protección a causa de su condición migratoria "ilegal". La Corte emitió este fallo en el caso del trabajador mexicano José Castro, que fue despedido a causa de sus actividades sindicales por Hoffman Plastic Compounds en Paramount, California, en 1989.

La Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB), agencia federal encargada de resolver denuncias de abusos laborales y proteger a los trabajadores contra ataques patronales, dictaminó que la empresa había despedido injustamente a Castro, que éste debía ser recontratado y que se le debían pagar los salarios atrasados. Los tribunales apoyaron esa decisión de la Junta pero la Corte Suprema, la revirtió.

El dictámen de la Corte establece que Castro no tiene derecho a reclamar el pago de los salarios atrasados por su condición de "ilegal". La Corte decidió, gracias al voto de los cinco jueces republicanos, que la violación de leyes de inmigración por parte de un trabajador tiene más peso que la violación de leyes laborales por parte de un empleador.

"La decisión de la Corte creará una subclase de trabajadores semiesclavos fáciles de explotar", declaró Arturo Rodríguez, presidente del Sindicato de Trabajadores Agrícolas (el sindicato de jornaleros fundado por César Chávez)."Esta decisión es un ataque devastador contra los trabajadores indocumentados de América. La mayoría republicana en la Corte Suprema de Justicia ha anulado los principios de las leyes laborales nacionales y del Acta de Relaciones Laborales Agrícolas de California… La decisión Hoffman establece que un empleador puede despedir a un trabajador por sus actividades sindicales sin pagarle sus salarios atrasados si él o ella está ilegalmente en el país.

Esta decisión estimulará la inmigración ilegal porque los empleadores van a preferir contratar a trabajadores indocumentados sabiendo que pueden abusar de sus derechos sin pagar ninguna consecuencia… Otro de los efectos de largo alcance es la negación de protección laboral a los trabajadores indocumentados bajo las leyes estatales y federales, desde salario mínimo hasta sobretiempo o compensación. Por ejemplo, sería inútil que un trabajador indocumentado víctima de abusos salariales tratara de reclamar un pago justo ante la Junta Estatal de Relaciones Laborales…"

Comparó los efectos devastadores que tendrá en los latinos esta decisión de la Corte con los de la Proposición 187, que eliminó en 1996 por decreto la educación bilingüe en California.

John Sweeney, presidente de la central obrera AFL-CIO, declaró que el fallo de la Corte permite la victimización ilegal de los trabajadores indocumentados. "Socava las normas de vida y las condiciones de trabajo de todos los estadounidenses, ciudadanos y no ciudadanos".

Eliseo Medina, vicepresidente del Sindicato Nacional de Servicios (SEIU,) dijo que la decisión es indignante porque es ideológica y no práctica, ya que ignora la contribución de los trabajadores. Aclaró que los sindicatos continuarán defendiendo a todo trabajador inmigrante, legal o indocumentado.

Rick Dovalina, presidente de la Liga de Ciudadanos Latinos Unidos (LULAC), preguntó "¿Quién es más culpable, la persona que trata de sostener a su familia o la corporación que contrata inmigrantes indocumentados sabiendo que la compañía sufrirá poco o ningún castigo por hacerlo?"

La embajada de México en Washington expresó su seria preocupación por el fallo de la Corte Suprema, urgió a buscar soluciones bilaterales en materia migratoria y a evitar abusos de los trabajadores mexicanos.

El 5 de abril, la organización Se Hace Camino al Andar (Making the Road by Walking) inició una campaña de protesta frente a la Carnicería La Rosa, en Washington Heights, Nueva York, por incumplimiento en el pago del salario mínimo y de sobretiempo. El abogado de la empresa trató de evitar la protesta arguyendo que violaba las leyes federales y que la empresa iba a iniciar acción directa contra las organizaciones sindicales amparándose en la reciente decisión de la Corte Suprema. Los organizadores de la campaña hicieron notar que las amenazas del abogado no sólo reflejan las ramificaciones legales de la decisión de la Corte (que no tiene jurisdicción a nivel federal a pesar de lo que dice el abogado) sino sobretodo su valor simbólico de apoyo a los empleadores abusivos. A pesar de las amenazas, la protesta se llevó adelante como una reafirmación de que los inmigrantes siguen luchando por justicia en el lugar de trabajo.

La lucha por los derechos de los inmigrantes atraviesa por un momento crítico: la decisión de la Corte se produce en el momento en que la administración Bush está creando el ambiente propicio para implementar un programa de visas para braceros. Según este programa cada trabajador inmigrante está patrocinado por un empleador bajo supervisión del gobierno federal. El trabajador no puede cambiar de empleo, no tiene derecho al voto, ni a la ciudadanía, no puede pertenecer a un sindicato y podría ser deportado por pedido de su empleador. Los que apoyan esta propuesta dicen que es preferible a no tener papeles. Sus críticos dicen que es peor que no tener papeles porque legaliza el poder absoluto del empleador sobre el trabajador inmigrante. Codifica una condición de servidumbre, o semiesclavitud, en el país más poderoso del planeta que otrora se vanagloriaba de su generosidad con los inmigrantes. Hoy se halla muy lejos del espíritu expresado en el poema de Emma Lazarus, inscrito en el pedestal de la Estatua de la Libertad:

"Dame tus agotados, tus pobres, tus multitudes hacinadas, ansiosas de libertad; los miserables condenados de tus pobladas orillas. Envíalos a ellos, a los desamparados…"