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  PAPEL DE CANNABIS

Desde hace 2000 años aproximadamente, se utiliza la fibra de cannabis para pulpa y papel.
El pedazo de papel más antiguo que se conoce fue descubierto en 1957 en la China. Es un pequeño pedazo de 10 CMS cuadrados y
se ha calculado que tiene una antigüedad de dos mil doscientos años. Este y muchos otros trozos de papel, encontrados en la antigüedad son gruesos, y de textura desigual. Están todos hechos con fibras machacadas y desintegradas de cáñamo.

El conocimiento de los chinos en la elaboración del papel se trasmitió a los países árabes, y de allí a Europa. Las primeras informaciones sobre la fabricación de papel europeo, datan de la primera mitad del siglo XVI.
Hasta el siglo XIX, la única materia prima válida para la elaboración de papel y cuerdas era el cannabis. Casi todo el papel a lo largo de la historia ha sido en consecuencia hecho con fibras de lino y cáñamo.

Con la revolución industrial, la demanda de papel comenzó a superar las existencias disponibles de materia prima. A pesar de que el cáñamo era la mercancía más utilizada en el comercio mundial hasta 1830, fue insuficiente y esta insuficiencia de materia prima para papel se convirtió en un incentivo para explotar la más abundante y más barata fuente de fibras naturales del mundo: Los bosques.

Recién desde mediados del siglo 20, el uso del papel a partir de la madera se ha convertido en la norma. La utilización de otras materias, como la planta de Cannabis, en la producción de papel sirve sólo para papeles especializados.
Sin embargo, existe una clara conciencia de que la madera sólo puede ser una materia prima transitoria puesto que su producción ''no puede'' ser sostenida.
Es un hecho indesmentible que la tala de árboles es hasta el momento, totalmente indiscriminada.
Solamente en la selva Amazónica se destruye lo equivalente a cincuenta millones de metros cúbicos de madera al año...

Aunque hay miles de papeleras en el mundo que no utilizan la madera, sólo unas pocas tienen a la fibra de cáñamo como materia prima. La mayoría de éstas están localizadas en China e India, y producen papel de calidad media. En general, no poseen un suministro fijo de fibra, sino que utilizan todo lo que pueda encontrarse en la región. Algunas de ellas se encuentran en el mundo occidental (EEUU, Gran Bretaña, Francia, España, Europa del Este y Turquía), y producen los llamados papeles especiales, tales como: Papel de fumar; incluso marcas americanas de tabaco muy conocidas utilizan filtros y papel de fumar 50% de cáñamo. En algunos países aún esta legalmente prohibido utilizar el cáñamo en el papel de fumar. También papel de filtro(para uso técnico y científico), papel aislante (para condensadores eléctricos) y varias especialidades de papel artístico y otros.

Una papelera que trabaja con pulpa de cáñamo produce actualmente una media de 5.000 toneladas de celulosa por año, dado el uso restringido de este tipo de papel, en contraposición con las 250.000 toneladas de una papelera "normal". Esto explica parcialmente el alto precio de la pasta de cáñamo, que también se debe a los procedimientos de fabricación que son altamente ineficaces.
Una tercera razón es que el cáñamo es cosechado una vez al año y tiene que ser almacenado durante todo un año para ir suministrando a la papelera. Este almacenaje exige una intensa mano de obra, manipulación (normalmente a mano) de voluminosos haces de tallos, lo que explica que sea una materia prima de alto costo.

Un incipiente y renovado interés en el cáñamo como fibra para la elaboración de papel, se deriva de la presión ecologista y social, y de la evidente crisis que se avecina en materia de "explotación de bosques".

Todos los bosques primarios de Europa, y la mayoría de Norteamérica, han sido destruidos entre otros factores para la preparación de papel.

Actualmente en Europa todos los árboles cosechados para hacer papel fueron plantados para este propósito, por lo que no se ve tan importante cambiar a otras fuentes que no sean la madera. Pero la situación es muy diferente en América, Asia y Australia, donde los bosques naturales son arrasados, con el gran precio ambiental que todos los habitantes del planeta debemos pagar.

En estas regiones del mundo, el cáñamo ofrece enormes ventajas -como una fuente alternativa de fibras para papel-.

El cáñamo prácticamente no necesita pesticidas ni herbecidas, y proporciona tres o cuatro veces más fibra por hectárea y por año que los bosques. Como ya se ha dicho, se siembra y se cosecha en siete u ocho meses, en tanto un bosque de pinos tarda unos veinte años en alcanzar su madurez...

A principios de los ochenta, grupos ecologistas comenzaron a presionar gobiernos y compañías papeleras para detener la fabricación del papel a partir de los árboles, -muy poco se ha logrado, pero la presión irá incrementándose a lo largo de los años, en la medida que realmente crezca la consciencia preservacionista y que se hagan más evidentes los daños que provoca la tala indiscriminada de árboles.

Se deberá reivindicar la máxima utilización de papel reciclado y la urgente investigación de fuentes alternativas de materias primas capaces de abastecer la demanda de papel mundial, sin tener que destruir los bosques...

El cáñamo o cannabis es una de las respuestas más posibles a ese problema.

El principal inconveniente de utilizar cáñamo u otras plantas anuales como fuente de fibra, es que la actual tecnología para la obtención de pasta está optimizada para la fibra de madera.
Está toda la gran industria papelera preparada y construida pensando en la madera como fuente "interminable" de pasta de celulosa, por lo que serían necesarias grandes inversiones e importantes ajustes en los procesos de fabricación para aplicar esta tecnología a la fibra del cáñamo. Es solo una cuestión de dinero.

La prohibición, que, como se ha detallado, sólo data de principios de siglo, y está motivada por cuestiones políticas y económicas, ha creado el suficiente trauma social en torno a la planta y ha inhibido su producción. Con la consiguiente pérdida para la humanidad de un elemento natural muy valioso y necesario, especialmente en las condiciones actuales de nuestro planeta.

Ya casi todo el mundo lo sabe; somos testigos del agotamiento de los recursos naturales. Un millón de hectáreas de bosques se talan cada día. El aire, el agua y la tierra se encuentran quizás irremediablemente contaminados.

Y lo peor de todo es que ni siquiera se divisan signos reales de que la situación vaya a ser cambiada...

Ahora es cuando más se necesita de toda la inteligencia humana para aprovechar mejor y racionalmente los recursos que podemos tomar de la naturaleza, sin destruir sus delicados ecosistemas, vitales para la sobrevivencia de la biósfera -de la que somos parte-.

La utilización de la planta de cannabis ofrece posibilidades impensadas por la mayoría de la gente. Posibilidades que son especialmente importantes en la situación actual de nuestro planeta.