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Manantiales privatizados

 

En el mundo existen 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua, pero sólo el 3% es dulce y menos de la mitad de esta proporción es potable. En estos momentos existen 1.600 millones de personas que no tienen acceso al agua potable ni a los servicios de saneamiento básicos, mientras que todos los manantiales han sido privatizados. Con estas carencias, se prevé que, en los próximos años, el agua será el principal motivo de las guerras que se produzcan en el planeta.

Hace 4.500 millones de años, los pueblos de Medio Oriente se enfrentaron en la llamada “Guerra del agua” por conquistar y controlar el “oro azul” que contenía los ríos Tigris y Éufrates. Han pasado los años y esa zona sigue siendo motivo de conflicto por la misma razón. En nuestros días, durante la invasión estadounidense de Iraq, el escritor norteamericano Norman Mailer afirmó que “la Administración de George Bush no fue sólo a Iraq por su petróleo sino por el Éufrates y el Tigris, dos ríos caudalosos en una de las zonas mas áridas del planeta”.

Debido a su escasez, Israel, Siria, Jordania y Palestina se disputan las aguas del Jordán, el Yarmuk, el Alto del Golán y las corrientes subterráneas de Cisjordania. De hecho, el actual presidente de Israel, Ariel Sharon, afirmó que la guerra de 1967 se fraguó en realidad dos años antes, cuando el país hebreo actuó contra la desviación del río Jordán.

No sólo Oriente Medio es un punto de conflicto por el agua potable, también lo es la zona de El Chaco. Esta región situada entre Argentina, Bolivia y Paraguay se caracteriza por la severa desertización que padece a pesar de tener cercanos los ríos Pilcomayo y Paraguay. Sin embargo, cuando llueve el agua no se acumula en ellos sino que se desborda y destroza todo aquello que encuentra a su paso. La colaboración entre estos países se hace esencial para disminuir los daños sufridos.

Otro ejemplo de colaboración que sufrió una crisis en 1997 fue la relación entre Malasia y Singapur. El primer país amenazó a Singapur con cortarle la mitad del agua que consumía por haber criticado al Gobierno malayo. Al final, la amenaza no se convirtió en realidad.

Otro de los puntos de conflicto es la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Todos ellos desean controlar el Sistema Acuífero Guaraní, una de las mayores reservas de agua subterráneas del continente americano que es capaz de producir 80 kilómetros cúbicos por año, lo que equivale a cuatro veces la demanda anual de Argentina.

No son los únicos puntos de tensión por el agua dulce. Las Naciones Unidas cifran en 18 las zonas susceptibles de conflicto en los próximos años. Estos problemas podrían aumentar si se cumplen los pronósticos de la ONU para el año 2025 en la que la demanda de agua será un 56% más que su consumo. La solución son los tratados entre naciones que comparten fuentes de agua dulce en sus territorios. En la actualidad existen 157 acuerdos de colaboración entre países que comparten cuencas acuíferas.

Fruto de la escasez de agua, las grandes corporaciones han optado por privatizar el agua dulce en las reservas que existen en el mundo. Se calcula que dentro de 15 años, los grandes “barones del agua” tendrán controlada el 75 % de las reservas de “oro azul”. Por ahora, ya dominan un negocio que supera en ganancias a la industria farmacéutica.

En la visita que realizó a Madrid hace unos meses, el Secretario de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Klaus Toepfer expresó: “El agua dulce es limitada y además suele ser compartida. Piensen en los ríos Nilo, Tigris, Éufrates, Mekong… compartidos por varios países. El agua será motivo de guerra entre países en breve”. El difunto rey Hussein de Jordania les dio la razón cuando comentó que “el único motivo por el que iría a la guerra con Israel sería por el agua”. Pero nadie expresó tan claro el futuro del agua como el pensador egipcio Samin Amín durante el III Foro Social de Porto Alegre: “Ahora los Estados Unidos han invadido Iraq, pero no se sorprendan si dentro de unos años deciden invadir la Amazonia”.

 

Iván Trenado

Periodista

ccs@solidarios.org.es