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Cambiar nuestro mundo

 

En los últimos 50 años el ser humano ha modificado el medio ambiente más que en ningún otro período de la historia. El resultado es que el 60% de los ecosistemas del planeta están siendo degradados o se utilizan de forma no sostenible.

Estas son algunas de las conclusiones de la “Evaluación de los Ecosistemas del Milenio”, uno de los estudios más exhaustivos sobre el estado del planeta auspiciado por la ONU y elaborado durante cuatro años por 1.300 expertos. Es otro de los estudios que apunta a uno de los motivos del deterioro de la Tierra: el consumo insostenible. Las fuertes demandas de alimentos, agua, madera o combustibles en los países del Norte acarrean consigo un consumo excesivo que pone en peligro el futuro del planeta.

En los últimos 50 años, el consumo de carne ha crecido un 550%. Según Greenpeace, desde principios de los setenta han desaparecido 550.000 kilómetros cuadrados de selva brasileña. Además, el destino de todos estos productos es siempre el mismo: el Norte. Mientras se pone en peligro la conservación del planeta a base de degradar sus ecosistemas naturales, sólo una pequeña parte de la población mundial recibe estos productos. Según el Instituto Worldwatch, 1.700 millones de consumidores gastan diariamente más de veinte dólares, mientras que 4.200 sobreviven con sólo dos dólares al día. El 84% de los recursos del planeta es utilizado tan sólo por el 16% de la población mundial.

Varias organizaciones y ONG, entre ellas Greenpeace o consumehastamorir.org, están intentando promover en la sociedad un consumo responsable. Como dice Pablo Mascareñas, dirigente de Greenpeace, “es importante que los consumidores ejerzamos nuestro poder de elección sobre aquellos productos y servicios menos dañinos para nuestro entorno”.

Comprar alimentos ecológicos, utilizar energías renovables, reciclar o consumir productos con envases reutilizables son algunas de las actividades que podemos realizar día a día, en nuestras casas, para conservar el planeta. Greenpeace ha publicado además “Actúa”, un manual que recoge más de cien consejos para conservar la Tierra. Su idea es concienciar a los ciudadanos de que el consumo excesivo e irresponsable lleva a la destrucción del planeta, y que nosotros, todos los días, podemos hacer algo para solucionarlo.

La lógica capitalista lleva a las empresas a favorecer el consumo irrefrenable y promover mercados donde los productos duren poco tiempo. De esta forma, las compañías venden más objetos y aumentan sus beneficios. A las grandes empresas les favorece el consumo excesivo, pero al medio ambiente no.

El comportamiento de las sociedades modernas, sobre todo las occidentales, parece haberse instalado en el derroche y el gasto. Como Stuart Ewen analiza en “Todas las imágenes del consumismo”, todos los días, en la ciudad de Nueva York, se tiran a la basura 14.000 toneladas de basura. Tokio genera 12.500, Londres casi 7.000 y Ciudad de México 8.000. ¿Qué es toda esa basura? ¿Cómo se pueden tirar tantas cosas en un solo día? Es sólo una muestra más del derroche y consumismo practicado a escala global.

El precio de este consumo irresponsable e insostenible lo paga el medio ambiente: el cambio climático amenaza con rebasar el nivel del mar en nuestras costas, la contaminación del aire es insoportable en muchas ciudades y cada vez hay más especies en peligro de extinción. Es necesario cambiar nuestros hábitos de consumo para poder seguir viviendo en el planeta Tierra.

Puede que nosotros solos no podamos cambiar el mundo, pero siempre podemos cambiar nuestro mundo

 

Daniel Méndez

Periodista