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  Washington anexa la Amazonia: las cancillerías latinoamericanas se duermen (II y última)

Heinz Dieterich

Rebelión

5 . Los operadores de la anexión Monroeísta de la Amazonia

5.1 La Organización de Estados Americanos: “sleeping with the enemy”


La OEA no requiere de una reseña extensiva. Su calificación histórica de “Departamento colonial de Estados Unidos” por parte de Che Guevara sigue vigente. De hecho, en este momento más que nunca, porque su Secretario General interino, Luigi R. Einaudi es un peso pesado del establishment de política exterior estadounidense, desde la Rand Corporation, el Council on Foreign Relations y el Woodrow Wilson Center hasta el Departamento de Estado de Condoleeza Rice, que junto con el Pentágono conduce la guerra mundial contra el “terrorismo”. Ronald Reagan, el criminal de guerra que destruyó al gobierno sandinista mediante la agresión militar, distinguió a Einaudi por sus servicios, y de 1995 a 1998 fue el Enviado Especial de Washington para las negociaciones de paz entre Ecuador y Perú, que fueron la precondición para instrumentalizar ambas Fuerzas Armadas para el Plan Colombia.

La reanexión Monroeísta de Ameríca Latina es parte de la guerra mundial por la supremacía estadounidense y la OEA es una de las principales puntas de lanza que usa Washington en sus cuatro frentes de ataque: 1. la militarización de la Patria Grande mediante el Pentagonísmo; 2. la destrucción de su soberanía política mediante la Carta Democrática Interamericana (CDI); 3. la apropiación de la Amazonia mediante la actualización neocolonial de la OTCA y, 4. la imposición del Área de Libre Comercio de las América (ALCA).

Rubén M. Perina, Coordinador del área de Fortalecimiento Institucional de la Unidad para la Promoción de la Democracia (UPD), de la Secretaría General de la OEA, expresa con claridad la política que Einaudi, la burocracia de la OEA y el Departamento de Estado tratan de imponer: En el nuevo contexto latinoamericano, cada uno de los estados-naciones del hemisferio “ve su propia seguridad reflejada en la seguridad, estabilidad y continuidad de cada una de las democracias de la región. Desde esta perspectiva, la democracia es indivisible. La amenaza a una democracia es amenaza a todas las democracias del hemisferio… Este contexto requiere, por lo tanto, por parte de los Estados miembros, el desarrollo y uso de nuevas y efectivas normas e instrumentos interamericanos que permitan proteger, defender y fortalecer colectivamente cada una de esas democracias.”

Dentro de esa “construcción de un régimen democrático interamericano” la OEA tiene dos posibilidades de actuar, dice Perina: a) como “institución central pero no exclusiva del sistema interamericano, utilizando complementariamente arreglos subregionales (MERCOSUR, Grupo de Río, Centroamérica)”, o b) “actuando unilateralmente”. Más claro ni el agua.

Ofrecer en esas condiciones a Einaudi y la OEA, volverse un elemento operativo en la estructuración de un plan maestro (!) sobre el agua y la biodiversidad de la Amazonia, tal como hizo Arteaga, es equivalente a un pastor que entrega el cuidado del rebaño a los lobos. Es difícil creer que ese debe ser el papel de la Secretaria General de una institución latinoamericana que debe proteger y conservar para los sudamericanos la riqueza más importante que poseen.

De hecho, el Acuerdo Arteaga-Einaudi abre el camino intervencionista a la amplia burocracia formal e informal del Estado Global imperialista, porque el sistema está estructurado como una red de redes o como las Matruschkas rusas. Por ejemplo, la Global Environmental Facility (GEF), que financia el primer proyecto del Tratado, tiene tres agencias operativas: el United Nations Development Programme (UNDP), el United Nations Environment Programme (UNEP) y el Banco Mundial, cada una con sus ramificaciones mundiales. Al mismo tiempo, el GEF es asistido por un Consejo de Asesoría Técnica y Científica (STAP). Este STAP está encabezado por una ciudadana ecuatoriana: Yolanda Kakabadse. La señora Kakabadse, ex Ministra de Ecología del Ecuador (1998-2000) es, a su vez, miembro del Consejo de Directores de la Fundación Ford, del World Wide Fund-International, del Consejo de Directores del World Resources Institute y del Consejo de Asesores Internacionales de INBio, entre otras.

Ante el desastroso rumbo del Titanic tropical, llamado OTCA, la gran esperanza de los patriotas latinoamericanas es, que se aparezca oportunamente un iceberg político en la escena que la frene abruptamente. Y todo indica que el único iceberg disponible para tal tarea es Alí Rodríguez, el nuevo Canciller venezolano, que tiene el peso y la estatura internacional necesarios para tal tarea.

5.2 Lucio Gutiérrez y Rosalía Arteaga

El gobierno del Coronel Lucio Gutiérrez que llegó con financiamientos ilícitos de Taiwan, otras fuentes financieras oscuras, incluyendo un narcotraficante, y el apoyo directo de Washington a la Presidencia del país, logró la investidura de la Señora Arteaga como Secretaria General de la OTCA, ante el estado generalizado de amnesia de la diplomacia suramericana.

Desde entonces, ha sido uno de los Presidentes más dóciles al servicio de Washington, tal como volvió a demostrar con su decisión de convertir la base aérea de Tena en una importante base de apoyo aéreo al Plan Colombia de Bush-Uribe, y de enviar 4000 soldados adicionales a la frontera con Colombia, para cooperar con el plan de yunque-martillo del Comando Sur de Estados Unidos.

En lo interno se destaca por el uso de métodos de guerra sucia contra disidentes, como las amenazas de muerte contra su ex mano derecha, el Coronel Patricio Acosta; el asalto a la oficina del ex Comandante del Ejército ecuatoriano y miembro del Grupo de Monitoreo del Plan Colombia, el General René Vargas Pazos; las amenazas públicas contra periodistas y un golpe de Estado jurídico contra las Supremas Cortes de Justicia del país.

Es necesario prestar más atención a América Latina, “el continente de la esperanza”, afirmó Rosalía Arteaga durante la firma del Acuerdo en la capital estadounidense y ofreció los buenos servicios de la OTCA “para la resolución de conflictos, si es necesario”. No estaría mal que la Doctora empezara en su país natal, donde decenas de miles de ecuatorianos tratan vanamente de obtener justicia ante las destrucciones ecológicas causadas por la Chevron Texaco, problema en el cual la OTCA y su Jefa han brillado por su ausencia. (Ver artículo “Chevron Texaco…”, en “la página de Dieterich”, en rebelion, 23.3.05.)

O podría empezar también con el reclamo de la Unión Europea que a finales del 2004 se quejó públicamente, de que el gobierno del Coronel Lucio Gutiérrez haya sido incapaz de “utilizar un solo euro” de los 17 millones de euros, equivalentes a 21 millones de dólares, que ha donado para proyectos medioambientales en las provincias fronterizas de Esmeraldas, Carchi y Sucumbios. Da la casualidad que la capital de la provincia amazónica de Sucumbios es Nueva Loja, donde se realiza el juicio contra la Chevron Texaco, con abogados ecuatorianos y estadounidenses que tienen que autofinanciar su trabajo y con miles de dañados que no disponen de ingresos para vivir dignamente. ¿No sería bueno que la OTCA ofreciera sus buenos servicios de “conflict solutions” para descongelar algunos de esos 17 millones de euros para las víctimas ecuatorianas?

La doctora aprovechó su estancia en Washington, sin embargo, para hacer una aportación sustanciosa al desarrollo de la geofísica. Inspirada, probablemente, por el “año de Einstein”, ofreció un nuevo teorema sobre el origen de los Tsunamis en Asia: “Todo lo que hacemos en la Amazonia afecta a los cambios climáticos e influencia los Tsunamis en Asia.” Que la deforestación amazónica incide sobre el clima, lo sabíamos. Pero que afecta también el movimiento de las placas tectónicas del globo es una tremenda novedad científica. Felicidades.

6. ¿Cuándo actuarán las cancillerías sudamericanas?

El hecho de que las cancillerías sudamericanas le permiten a la OTCA hacer Acuerdos internacionales como el de Arteaga-Einaudi, es un escándalo. Es un escándalo ante los pueblos sudamericanos que son los verdaderos dueños de la Amazonia. Einaudi no es más que un funcionario estadounidense Monroeista, que en forma de Interinato llena una vacancia temporal en la Secretaria General de la OEA, originada por la destitución-renuncia del costarricense Miguel Ángel Rodríguez por alegaciones de corrupción, en octubre del 2004.

Rosalía Arteaga, a su vez, es delegada de un Presidente que llegó al poder de manera ilegal e ilegítima y cuyo gobierno hoy día está moribundo. Las Fuerzas Armadas se han declarado neutrales ante la crisis en que se encuentra Gutiérrez, el Tribunal Electoral investiga sus financiamientos ilegales, el Congreso rechaza realizar el referendo popular que solicita y su descrédito público es generalizado.

Ambas entidades, la OTCA y la OEA, se encuentran, por lo tanto, en una situación de excepcionalidad institucional que abre inquietantes interrogantes sobre su representatividad y la legitimidad de sus decisiones. Ante tal situación los Estados miembros de la OTCA deberían paralizar las negociaciones de acuerdos trascendentales de tipo Arteaga-Einaudi, hasta que las respectivas institucionalidades hayan sido restituidas plenamente.

Tres incógnitas quedan en el camino:

¿Veremos el día en que las cancillerías de los ocho países sudamericanos involucrados descubrirán, antes de que sea demasiado tarde, que la Cuenca del Amazonas, del Orinoco y del Paraná, son el potencial económico de desarrollo más grande de América Latina y, por extensión, del mundo?

¿Veremos el día en que las cancillerías de los ocho países sudamericanos involucrados encuentren personas capaces, honestas y patrióticas para diseñar una visión estratégica de estas áreas que permita recuperar la Amazonia para sus pueblos y la OTCA para las fuerzas bolivarianas?

¿O seguirá el triste espectáculo de hoy, en el que un par de funcionarios en contubernio con el imperio logran burlar los intereses de los pueblos y la herencia de los Libertadores que juntos vertieron su sangre por la independencia de la Patria Grande?



Fuente: www.rebelion.org