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  Washington anexa la Amazonia: las cancillerías latinoamericanas se duermen (I)

Heinz Dieterich

Rebelión

1 . El avance de Washington

El 28 de enero del presente, en Washington, D.C., la Secretaria General de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), Rosalía Arteaga, y el Secretario General Interino de l a Organización de Estados Americanos (OEA), Luigi R. Einaudi, firmaron un acuerdo sobre “Manejo Integrado y Sostenible de los Recursos Hídricos Transfronterizos en la Cuenca del Río Amazonas”, que constituye un nuevo paso trascendental de Washington hacia la apropiación final de la Amazonia.

En una primera etapa, la OEA administrará 700 mil dólares del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, conocido como GEF, Global Environment Facility , y dará apoyo técnico. La OTCA coordinará regionalmente el proyecto. El tratado tiene el objetivo de desarrollar un “modelo de gestión del agua”. Considerando que más del 20 por ciento del agua dulce del mundo se encuentra en la Amazonia, en la cuenca de agua dulce más grande del mundo, y que el área abarca una superficie superior a los 7.8 millones de kilómetros cuadrados, ese acuerdo con fines paradigmáticos es de importancia histórica.

El Acuerdo no se limita, sin embargo, al vital líquido. Prevé también proyectos en los áreas de medio ambiente y salud, protección del medio ambiente e integración económica y conservación y gestión sostenible de la biodiversidad. Fuera del engorroso discurso diplomático-jurídico, las cláusulas más preocupantes del Acuerdo son las siguientes.

2. El Acuerdo Arteaga-Einaudi

“1.1. Las Partes cooperarán recíprocamente en aquellos asuntos que sean de interés común dentro de sus esferas de competencia y de sus respectivos programas de actividades. Particularmente, las Partes cooperarán en proyectos relacionados con las siguientes actividades:

e. Apoyar el desarrollo de trabajos conjuntos en la ejecución de las áreas programáticas de acción y compromisos prioritarios contenidos en el Plan Estratégico 2004-2012 de la OTCA aprobado por la VIII Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de los Países Miembros el pasado 14 de septiembre de 2004, y el Programa Interamericano para el Desarrollo Sostenible 2004-2007 de la OEA.

1.2. Para efectos de esta cooperación, si fuere necesario, las Partes celebrarán acuerdos suplementarios conforme a los lineamientos establecidos en este Acuerdo.

3.2. La SG/OEA y la OTCA también podrán financiar aquellas actividades o proyectos que estén siendo ejecutados por alguna de ellas, sin perjuicio de la contribución o participación de otras organizaciones o instituciones.

4.1. La dependencia responsable dentro de la SG/OEA de coordinar las actividades de la SG/OEA, según este Acuerdo, es la Oficina de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente (en adelante OSDE), y su coordinador es el Director de la OSDE, señor Scott Vaughan.

4.2. La dependencia responsable dentro de la OTCA de coordinar las actividades de la OTCA, según este Acuerdo, es la Dirección Ejecutiva de la OTCA, y su coordinador es el Doctor Francisco Ruiz Marmolejo.

4.3. Los coordinadores definirán las directrices generales de los proyectos a desarrollar…

4.4. Todas las comunicaciones y notificaciones que se deriven de este Acuerdo tendrán validez únicamente cuando…estén dirigidas a los coordinadores…

5.1. Las Partes se reconocen mutuamente los privilegios e inmunidades de que gozan en virtud de los acuerdos sobre la materia que sean pertinentes y los principios generales del derecho internacional.”

3. El gran triunfo de Bush

George Bush ha de estar festejando este acuerdo. Todas las fichas latinoamericanas caen como dominós, facilitando la apropiación de la Amazonia, la regionalización del Plan Colombia y la destrucción de los movimiento sociales del área.

El primer paso fue la colocación imperial del Coronel rastrero Lucio Gutiérrez en la presidencia del Ecuador, en enero del 2003. El segundo paso la colocación de la candidata de Gutiérrez, Rosalía Arteaga, en el puesto de primera Secretaria General de la OTCA, en marzo del 2004, con el apoyo unánime de los cancilleres de los ocho países miembros de la OTCA, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana, Perú, Surinam y Venezuela.

El tercer paso se dio en la VIII Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados miembros de la OTCA, en Manaos, Brasil, el 14 de septiembre del 2004, donde los delegados nacionales “celebraron la aprobación del Plan Estratégico” de la OTCA, elaborado por Arteaga, el cual define “los Ejes Estratégicos de Acción, las Áreas Programáticas e Instrumentos Operacionales para orientar las actividades de la Secretaria Permanente desde el año 2004 hasta el 2012”.

Habiendo sometido la Amazonia a un protocolo de inspiración neoliberal y neocolonial, (ver “América Latina: los cuatros intereses estratégicos de Washington y el papel de la FLACSO-Ecuador, en rebelion, la página de Dieterich , 16.10.2004), solo faltaba meter la Organización de Estados Americanos (OEA) ---el Departamento Colonial de Washington, como decía el Che--- en el proyecto de expropiación regional. Este cuarto paso acaba de realizarse con el Tratado Arteaga-Einaudi.

El punto 1.1 e del Acuerdo ratifica el “Plan estratégico” de Rosalía Arteaga; la cláusula 3.2 abre la Amazonia a “terceras instituciones”, y los párrafos 4.1 a 4.4 dan prácticamente carta blanca a un par de burócratas de la OTCA y de la OEA, para crear los hechos consumados que después ningún gobierno nacional podrá revocar.

Solo ha habido un punto de luz en esta oscuridad que se dio cuando el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) de Venezuela frustró una cábala entre el “Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo” (CYTED), de España, y el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CONCYTEC) del Perú, que hubiera abierto las puertas de la Amazonia al subimperialismo español.

Todo lo demás es deprimente: con cancillerías de ocho Estados latinoamericanos que tratan a la Amazonia como si fuera el puesto de tamales de la abuela en la esquina de su casa, y no la región de materias primas estratégicas más importante del mundo con una extensión territorial equivalente al 73 por ciento de la superficie de Estados Unidos.

La ineptitud de esos aparatos diplomáticos, su falta de visión estratégica y de una doctrina diplomática latinoamericana a la altura de un naciente sistema mundial multipolar y del estatus de sujeto de la Patria Grande, son tan profundas que hay sectores que proponen que el imperialismo francés participe en la OTCA, a raíz de su colonia en Guyana (Departamento de Ultramar), supuestamente para “equilibrar la influencia de Estados Unidos”.

Esa posición, sostenida incluso por personajes de la diplomacia venezolana, refleja el neocolonialismo mental absoluto de estos funcionarios que no logran, ni les interesa, concebir el mundo sin la mano conductora de las potencias mundiales. La solución al problema de la Amazonia no es tratar de equilibrar el imperialismo estadounidense con el europeo, sino de mantener a ambos expoliadores fuera y formular un plan maestro de desarrollo latinoamericano-bolivarianista para esa región, con plena participación de los pueblos indígenas y de las fuerzas patrióticas latinoamericanas.

4. La subversión balcanizadora o el Destino Manifiesto del Imperio

El proceso de subversión balcanizadora que observamos desarrollarse actualmente en la Amazonia tiene sobradas antecedentes en la historia del imperio. El expansionismo intervencionista fue congénito a la elite estadounidense que liberó a las trece colonias de Gran Bretaña, hecho por el cual ha demostrado siempre una consumada destreza en apoderarse de riquezas y tierras ajenas, bajo la bandera del Manifest Destiny y modalidades muy diversas, entre ellas: la compra, con o sin amenazas militares, como en el caso de Louisiana y Alaska; la intervención militar directa, como en Puerto Rico (1898); la creación de una Quinta Columna interna, como en el modelo de secesión utilizado por James Monroe para separar a Texas del Estado mexicano (1829); la cooptación o el apoyo a un sector secesionista de la elite nativa, paradigma utilizado por Theodore Roosevelt para separar Panamá de la República colombiana (1903); el uso de resentimientos étnicos, históricos o diferencias religiosas, como en la balcanización de la Unión Soviética y, actualmente, la manipulación electoralista y callejera de “fuerzas de la oposición”, financiadas, dirigidas y mediatizadas desde Washington y las fundaciones de George Soros, para convertir las exrepublicas soviéticas de Asia Central en satélites estadounidenses.

La Amazonia puede ser comparada en términos de geopolítica y geoeconomía con la estratégica zona de Asia Central o con el Medio Oriente, de tal manera que toda diplomacia latinoamericana que no conceptualiza a la Amazonia como blanco de la subversión balcanizadora estadounidense, es simplemente diletante o cipaya.


Fuente: www.rebelión.org