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  ECOLOGÍA DE LA LIBERACION / Peter Marshall

Hay una creciente sensación de malestar y confusión mientras amanece el
nuevo milenio. Estamos profundamente metidos en un período de transición, en
el umbral de algo nuevo que no ha sido aún enteramente definido. Estamos
conscientes de cómo estamos destruyendo el planeta, pero nos parece difícil
cambiar de dirección. Sabemos que no podemos continuar manteniendo el
sistema presente por mucho tiempo más, pero somos adictos a las "buenas
cosas" que éste proporciona.

Los grandes sueños políticos del siglo 20, que prometían tanto - el
Socialismo de Estado y el Capitalismo de Libre Mercado - han llegado a ser
pesadillas del sueño de la razón. Basados en la conquista de la Naturaleza y
en una creencia en el "progreso" inevitable, ellos están condenados al
fracaso en un mundo de recursos limitados y un número creciente de personas.
Conscientes de las crisis ecológica, social y psicológica, un número
creciente de personas pensativas están buscando maneras alternativas de ver
y vivir en el mundo. Para animar el debate, yo propongo un ecosistema de
ideas y sentimientos que yo llamo Ecología de la Liberación. No pretende ser
la última palabra, pero ofrece una guía para posterior pensamiento y acción.
Es sólo una posible formulación y conclusiones similares pueden sacarse de
comienzos diferentes.
Al combinar la sabiduría antigua y las percataciones modernas, y la
razón y la intuición, la Ecología de la Liberación ofrece una filosofía
dinámica y orgánica para nuestros tiempos. Esta cuestiona y socava los
supuestos fundamentales de la civilización Occidental. Esta propone nada
menos que un cambio mayor en la consciencia humana, un movimiento que se
aleja del pensamiento mecánico y materialista, de la jerarquía y la
dominación, del consumismo sin sentido y la explotación despiadada, y lleva
hacia una cultura y una sociedad vibrante en armonía con la Naturaleza.
La Ecología de la Liberación ofrece un modo imaginativo de sanarnos a
nosotros mismos, de regenerar a la sociedad y renovar la Tierra.

EL COSMOS AL COMIENZO Y AL FINAL

Pero, ¿qué tiene tan de especial la Ecología de la Liberación?. Es
holística, profunda, social y libertaria. Esta va más allá de la "ecología
profunda" y la "ecología social" para ofrecer una síntesis superior que
acepta lo mejor de ambas para crear un todo nuevo.
Es holística al ver el todo como mayor que las partes y al reconocer
que todos los seres están entretejidos y son interdependientes en el
entramado de la Naturaleza.
Es profunda al ir hasta la raíz de las cosas y al preguntar profundas
preguntas acerca de la identidad del yo, la naturaleza del Universo y la
relación entre los dos. Como un árbol en la ladera de una montaña, mientras
más profundo sus raíces entran en la tierra, más alto éste se eleva hacia
los cielos.
Es social al localizar la causa principal de la actual crisis social
y ecológica en la existencia en la sociedad de la jerarquía y la
dominación. Si las personas se dominan unas a otras, no es sorprendente que
ellas dominen a otras especies y a la Naturaleza como un todo.
Sobre todo, la Ecología de la Liberación es libertaria, al buscar
liberar a los individuos, a la sociedad y a la Naturaleza de las cargas
existentes, de tal modo que todos ellos puedan hacer realidad su pleno
potencial. Esta anima la identificación en un círculo siempre más amplio,
desde el propio yo hasta la familia, las amistades, el vecindario, la
sociedad y la humanidad; hasta los animales, los árboles, la tierra sólida,
el mar y el cielo; hasta el planeta Tierra y el sistema solar. Esta incluso
alcanza la profundidad del espacio y abraza al mismo Universo que está más
allá. Esta no dice "Los Humanos Primero" o "La Tierra Primero", sino "El
Cosmos al Comienzo y al Final".


TODO ES UNO Y UNO ES TODO

La Ecología de la Liberación no está casada con ningún concepto particular
de Dios ni tampoco adora dioses individuales. No obstante, es espiritual al
reconocer que hay una Anima Mundi, un alma mundial, que encuentra expresión
en las almas individuales. El mundo está infundido con espíritu y Gaia es un
organismo viviente. La Naturaleza es un proceso en un continuo estado de
flujo, reinventándose sin cesar a sí misma. Pero la evolución no es ciega, o
gobernada por el Señor Azar; Ésta tiene un propósito creativo. Cuando no es
interferida por los humanos, ésta se mueve hacia unas mayores diversidad,
consciencia y subjetividad. La fuerza de la vida es una corriente invisible
que fluye a través de todas las cosas, elevándose y cayendo, siempre
separando y uniendo. Y hay unidad detrás de la aparente miríada de cosas y
seres: Todo es Uno y Uno es Todo.
¿Dónde encajamos nosotros los seres humanos en este esquema?. La
relación entre los humanos y el resto de la Naturaleza es orgánica,
simbiótica y evolutiva. La emergencia de la mente con el desarrollo de la
especie humana parecería marcar una fase crucial en la evolución. Pero yo no
pienso que haya una diferencia de tipo entre los humanos y otros animales;
es sólo una de grado. En cierta etapa, la evolución natural dio lugar a la
evolución humana, y con eso al cambio social y cultural: desde nuestra
primera naturaleza como vida biológica emergió la segunda naturaleza de la
consciencia humana.

Como resultado, no somos simplemente el producto de nuestras
circunstancias: la consciencia nos permite ser libres y decir no a nuestro
condicionamiento. Se sigue que mientras más despiertos estemos más libres
llegamos a ser.
Si éste es el caso, ¿cómo debemos tratar al resto de la Naturaleza?.
Podemos ayudar al limitar nuestro número y cesar de ser una carga tan
abrumadora. No tenemos ningún derecho dado por Dios para dirigir el curso de
la evolución. Donde hayamos intervenido profundamente en el pasado, puede
haber una necesidad de algún trabajo restaurador. Pero en general debemos
tener fe en la habilidad de la Naturaleza de seguir su propio curso benéfico
y creativo.

La Naturaleza dejada sola sabe lo que es mejor para sí misma, y puede
sanarse a sí misma. La Naturaleza sabe cómo manejarse a sí misma: es
auto-regulada, auto-organizada y auto-sustentada. A un árbol no necesita
decírsele cómo crecer, ni mucho menos a un ratón cómo ocultarse. Mientras
más los humanos intervenimos en el proceso natural de evolución, más
problemas hay. Hemos aprendido cómo controlar, manipular y conquistar.
Ahora es tiempo para el desapego. Así que yo digo:

" ¡ Saquemos las manos de la Naturaleza, dejemos a la Naturaleza Ser !".
En el pasado hemos actuado como señores de la Creación. Muchos dicen
que debemos ser custodios o administradores de la Naturaleza. Pero incluso
eso implica una posición de superioridad, sugiriendo que nosotros sabemos
mejor. Es tiempo de que la arrogancia humana dé lugar a un sentido de
humildad. Ya no debemos actuar como gerentes de negocios sino como
compañeros de viaje en la grande y misteriosa odisea de la evolución.

REVERENCIA POR EL SER
Aunque yo no rechazo el sano razonamiento y la firme evidencia, yo creo
que hay una inteligencia del corazón: el corazón tiene sus razones que la
razón no puede entender. Con el fin de ir más allá de nuestro estrecho
auto-interés y ver las cosas desde la perspectiva del todo, necesitamos
reconocer la importancia de la imaginación y la sensibilidad como guías
confiables hacia la verdad y el conocimiento. Sobre todo, yo creo que los
principios primeros en la religión, la metafísica y la ética están basados
en la profunda intuición. Si somos lo suficientemente serenos, quietos y
abiertos, podemos confiar en los claros señalamientos de nuestra voz
interior para encontrar nuestro camino a través del laberinto moral.
En el corazón de la Ecología de la Liberación hay una ética
profundamente sentida. Esta tiene cuatro principios fundamentales basados en
la profunda intuición:
El primero es que la Naturaleza tiene valor en sí misma. No es
simplemente un medio para nuestros fines, sino un fin-en-sí-misma. Y ya que
tiene valor intrínseco, merece nuestro respeto. Debemos tratarla bien.

El segundo principio es que toda la vida es sagrada. Todas las formas
de vida son intrínsicamente valiosas. Las vidas de las plantas y los
animales son tan sagradas como la vida de los humanos. Y, ya que toda la
vida es sagrada, merecen nuestro respeto. Debemos tatarlos bien.

El tercer principio es que no debemos causar daño o que debemos
causar el daño mínimo. Si no podemos ayudar a otros, al menos debemos tratar
de no hacerles daño. Y si deseamos causar el menor daño posible, debemos
tener compasión por todos los seres. Debemos tratarlos bien.
El cuarto principio es que debemos buscar el bienestar del todo. Todo
lo que contribuye al bienestar del todo es bueno, mientras que cualquier
cosa que se aparta de esto es malo. Debemos tratarlo bien.
Tomados en conjunto, la importancia de estos principios puede ser
resumida en la idea de Reverencia por el Ser.

ANARQUIA ILUMINADA

La Ecología de la Liberación no sólo ofrece una filosofía de la Naturaleza
y una ética ambiental, sino que tiene implicaciones radicales para nuestros
arreglos sociales y económicos.
Aunque han sido a menudo confundidos, hay una crucial distinción
entre la sociedad y el Estado. Hay un orden espontáneo en la sociedad como
lo hay en la Naturaleza. Somos todos seres sociales tanto como individuos
únicos y la sociedad normalmente saca lo mejor de nosotros.
El Estado, con su aparato coercitivo de leyes, ejército, policía,
cortes y prisiones, es por el otro lado un desarrollo comparativamente
reciente en la historia humana.

Su origen yace en la institución de la propiedad privada y en la
emergencia de la jerarquía y la dominación en la sociedad. No es la cura,
como sus defensores claman, sino la principal causa del desorden y el
conflicto. Lejos de evitar las desigualdades y las injusticias, sólo las
agrava y las perpetúa. Es un pulpo cuyos tentáculos alcanzan las partes más
íntimas de nuestras vidas. Incluso su rostro benigno de beneficencia crea
dependencia y socava la iniciativa local, la ayuda mutua y la auto-ayuda. Ha
sido siempre usado por aquellos que lo controlan para perseguir sus propios
intereses.

En realidad, el Estado no es sólo un mal sino que uno innecesario.

Como Kropotkin, Tolstoy y Gandhi señalaron hace tiempo, la mejor forma de
sociedad es una anarquía iluminada, no en el sentido negativo de desorden
sino en el sentido positivo de una sociedad descentralizada organizando sus
propios asuntos sin el Estado centralizado.

Una sociedad libre y ecológica se organiza mejor sobre los pilares
gemelos de la descentralización y la federación. Una forma directa y
participativa de democracia puede ser lograda a través de asambleas locales
basadas en el consenso tanto como sea posible antes que en la regla de la
mayoría. Estas asambleas locales pueden entonces federarse a niveles de
distrito, regional y nacional para coordinar la producción y la
distribución, resolver los desacuerdos y organizar la defensa. En último
término, la Nación-Estado sería reemplazada por una comunidad voluntaria de
comunidades auto-gestionadas. Una tal sociedad se parecería a un tejido o
red antes que a una pirámide.

Ya que la causa principal del crimen es la injusta distribución de la
propiedad, habrían menos incidentes en una sociedad más libre, más igual y
sustentable. Cualquier disputa o delito puede ser manejado por jurados
populares que apunten a restaurar la armonía social antes que a imponer
castigos.
No habría más necesidad de ejércitos permanentes o fuerzas policiales
para proteger al Estado y a la propiedad privada. La defensa de invasiones
foráneas puede ser organizada a través de brigadas pacíficas entrenadas en
la desobediencia civil. Es mejor defensa ser un erizo espinoso que un
puercoespín que tira sus lanzas y queda entonces vulnerable. Cualquier
invasor extranjero encontraría difícil gobernar una sociedad
descentralizada, auto-gobernada y auto-dependiente.

EL TESORO COMÚN

¿Cómo organizamos la economía en una sociedad libre y ecológica?. La raíz
de la palabra "economía" es la organización del "oikos", el hogar. Como con
la ecología, su significado debe ser extendido para abarcar al Hogar
Terrestre.
Para mí las buenas cosas de la Tierra son un tesoro común que
compartimos libremente unos con otros. Yo recomiendo el antiguo principio de
que debemos dar de acuerdo a nuestra habilidad y recibir de acuerdo a
nuestra necesidad. La gente debiera ser capaz de dar libremente y tomar
libremente del tesoro común. Los excedentes de una región pueden ser
compartidos con otras regiones que puedan experimentar escasez temporales.
Manteniendo la producción y la distribución locales para satisfacer las
necesidades de todos, las compañías multinacionales de otras partes del
mundo no tendrían oportunidad de participar. En el largo plazo, este tipo de
economía conduciría a una forma de comunismo voluntario. Y debemos estar
preparados a compartir nuestra riqueza con otras especies, ya sea que sean
caracoles en el jardín, el oso en las colina, o las gaviotas en el mar. ¿Qué
derecho tenemos a todo el grano del mundo?.
En lugar del mercado, yo propongo una economía basada en la relación
del don. Mientras más demos, mayor es el flujo de energía que circula por la
sociedad y el mundo. Si alguien toma más que otros, no importaría, porque
habría suficiente para todos; de hecho, la salud de una sociedad iluminada
puede ser juzgada por el número de los así llamados parásitos que ésta pueda
sustentar.
Al mismo tiempo, debemos habitar levemente sobre la Tierra,
desarrollando sendas blandas de energía y tecnología apropiada. El
"desarrollo" sustentable es una contradicción en sus términos. La actual
forma de desarrollo es simplemente no sustentable. La respuesta no es una
vuelta en "U" sino que salirse por una tangente y desarrollar la
auto-dependencia (N. del T.: Nada que ver con los automóviles; ver ECOVISION
N° 3, el artículo de Frances Moore Lappé) y la auto-suficiencia, siendo
siempre capaces de compartir con otros. Esto implica actuar localmente,
pensar globalmente y meditar cósmicamente.

EL TRABAJO REAL

En una sociedad libre y ecológica viviríamos bien pero más sencillamente.
Se nos dice que mientras más consumimos y mientras más posesiones materiales
tengamos, más felices seremos. Pero lo verdaderamente opuesto es lo cierto.
Aquellos que las han experimentado saben que las riquezas materiales o el
poder sobre otros inevitablemente trae la infelicidad, como la noche sigue
al día. La riqueza real se conoce cuando uno tiene suficiente. Lo que trae
contento real y duradero es vivir una vida significativa y con propósito en
armonía con unos y otros y con la Tierra.
En el presente muchas personas evitan el trabajo como a una plaga o
lo experiencian como algo pesado y monótono porque éste los aliena de sí
mismos, de los demás y de la Naturaleza. Mientras más uno es forzado a hacer
un trabajo, menos desea uno hacerlo. El trabajo real es emprendido
voluntariamente y satisface antes que niega la propia naturaleza. El trabajo
real le ayuda a uno a desplegar y realizar el propio potencial. El trabajo
real es hecho sin gran esfuerzo y con facilidad. Entonces nada es hecho y
nada deja de hacerse. De este modo, el homo faber (la humanidad trabajadora)
se transforma en el homo ludens (La humanidad que juega) y el trabajo se
vuelve un juego significativo.

Una sociedad genuinamente libre y ecológica no estaría reducida a una
uniformidad gris o a la regularidad de un reloj. Esta reconocería que
mientras mayor la diversidad en la sociedad y la Naturaleza, habrá mayor
armonía general. Tal sociedad sería tolerante, creativa y enaltecedora de la
vida. Sin duda una forma de "individualidad comunal" se desarrollaría, en la
cual habría la mayor cantidad de individualidad compatible con la
responsabilidad social. La libertad de uno sería la libertad de todos.

AQUÍ Y AHORA

Sin duda muchos dirán que todo esto es demasiado idealista. Como filósofo,
mi propósito principal ha sido establecer los principios fundamentales de la
Ecología de la Liberación que puedan aterrizar nuestros valores morales y
guiar nuestras acciones sociales. Pero, ¿cómo podemos hacerlos realidad?. Al
desconcentrar al Estado centralizado, al socavar la necesidad de su
gobierno, al formar nuevas relaciones de tal modo que, cuando éste
finalmente se desmorone, una nueva sociedad se habrá desarrollado, ya
funcionando dentro de la concha de la antigua.

Yo no creo que haya una clase o un particular grupo social que tenga
la misión histórica de cambiar la sociedad. Todos pueden entorpecer o ayudar
de diferentes maneras. Ni considero a una estrategia en particular. El
propósito de largo plazo de la Ecología de la Liberación es una forma de
anarquía iluminada como la más ordenada y creativa forma de la sociedad,
pero, en el corto plazo, ésta apoya a cualquier movimiento o tendencia que
expanda la libertad, descentralice el poder y cree una sociedad más libre e
igualitaria en armonía con la Naturaleza.
Podemos comenzar aquí y ahora. Podemos buscar terminar con el tirano
dentro de nosotros y transformar nuestras relaciones con otros. Podemos
formar grupos de afinidad y asociaciones voluntarias. Podemos realizar
trabajo de red con personas de mentalidad similar en nuestras regiones y a
través del mundo. Yo no veo contradicción entre cambiar estilos de vida y
trabajar para cambiar las instituciones.
Al mismo tiempo, yo no creo que una sociedad libre y ecológica pueda
ser lograda a través de la violencia. Los medios son los fines realizándose:
tú no puedes usar medios violentos para producir fines pacíficos tanto como
tú no puedes ser cruel para ser gentil. Nosotros creamos el futuro a través
de cómo pensamos, actuamos y vivimos en el presente.
¿Han existido ejemplos que anticipen la Ecología de la Liberación?.
Inspirado por Gandhi y Vinoba Bhave, el movimiento Sarvodaya (Bienestar para
todos) en la India logró mucho al persuadir a los terratenientes a donar
algo de sus tierras a los que carecían de ella. Su filosofía estaba fundada
por el principio de la ahimsa, usualmente traducida como "no injuria".
En Occidente, los republicanos radicales de Catalonia durante la
Guerra Civil Española trabajaron la tierra en común y organizaron
exitosamente la producción a través de cooperativas de trabajadores. Ellos
avisoraban una sociedad descentralizada basada en la democracia directa y
participatoria. En tiempos más recientes, ideas de descentralización y
federación han despertado a medida que ha crecido la Unión Europea. Gales y
Escocia tienen ahora sus propias asambleas y no es inconcebible que
Inglaterra pueda evolucionar hacia una federación de naciones independientes
con sus propias asambleas regionales.
Los Movimientos por la Paz y Femenino han intentado en sus modos
diferentes crear una sociedad pacífica y descentralizada sin dominación y
jerarquía. Pero el suelo más fértil para la Ecología de la Liberación yace
en el Movimiento Verde - una coalición arcoiris que refleja la diversidad de
la Naturaleza misma. Ya sean eco-aldeas en Francia, co-habitaciones en los
Estados Unidos o comunidades rurales en Inglaterra, ellas han abogado todas
la ayuda mutua y la democracia de base. Habiendo comprendido que una vida
significativa es más importante que adquirir riqueza y poder, un número
creciente de personas está eligiendo vivir levemente sobre la Tierra.
No sólo la fertilidad de la tierra sino la salud del mar, que cubre
el setenta por ciento de la superficie de la Tierra, está en la agenda.
Campañas locales contra abusos específicos se están incrementando, tales
como defender bosques y pantanos, limpiar playas y protestar contra las
carreteras. Hay ahora gran demanda de alimento orgánico y local. La
Permacultura ya no es un sueño ocioso. Los esquemas LETS (N. del T.:
Sistemas de empleo e intercambio o trueque local; ver ECOVISION N° 4)
demuestran que el dinero no es el único modo de intercambiar bienes y
servicios. El interés por los derechos de los animales muestra cómo la
comunidad moral es extendida para incluir a los seres no-humanos
.
A medida que la globalización se profundiza y las compañías
transnacionales ejercen más poder económico y político, hay un creciente
contra-movimiento que celebra lo regional, lo local, lo pequeño y lo
autónomo. Mientras que el poder de la humanidad para dominar y contaminar el
planeta se incrementa, más humanos están celebrando y protegiendo lo
silvestre y lo libre. Incluso la habilidad de la ciencia y la tecnología
desatadas para traer el progreso está bajo cuestionamiento, como ilustran
vívidamente las recientes controversias sobre las cosechas modificadas
genéticamente (GM) y el BSE (N. del T.: enfermedad de las vacas locas).
Hay una creciente consciencia de que la razón necesita ser advertida por el
corazón y encendida por la imaginación. La visión y la experiencia, la
espiritualidad y la ciencia no necesitan ser antagonistas sino que pueden
ser mutuamente enaltecedoras.
Los elementos de la Ecología de la Liberación están ya allí, como
semillas bajo la nieve. Ha comenzado un descongelamiento y nuevas raíces
están brotando en todos lados. Está llegando a ser realista pedir lo que por
mucho tiempo fue considerado imposible. Podemos cabalgar sobre los vientos
del cambio y aterrizar en el tercer milenio DC, Regocijados, Alegres y
Libres !

-Texto publicado en la Eco-revista Inglesa Resurgence N° 205, " un
foro internacional para el pensamiento ecológico y espiritual", establecido
desde 1966, de Marzo/Abril 2001(WEB: www.resurgence.org).
El libro de Peter Marshall (filósofo, viajero y escritor a tiempo
completo) "Riding the Wind: A New Philosophy for a New Era", donde
desarrolla el estudio de la Ecología de la Liberación, puede encargarse a:
Greenspirit Books and the Schumacher Book Service
>
>(WEB: www.greenspirit.org.uk/books).
>
>-Traducido por Pedro di Girólamo A. Texto aparecido en la revista
ECOVISION # 7
>
>(http:// groups.msn.com/AMIGOSDEECOVISION).
>