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  ¿Quién toma las Decisiones Sobre el Medioambiente?

Trescientos cincuenta millones de personas dependen directamente de los bosques para su supervivencia, el 65% de las tierras agrícolas mundiales presentan degradación del suelo; la alimentación proteínica de 1.000 millones de personas dependen del pescado, mientras que el 75% de los bancos de pesca están explotados en el límite biológico y el 41% de la población vive en cuencas fluviales con aguas degradadas.

Estos problemas medioambientales ya no son peligros que debemos resolver a largo plazo. Las decisiones han de tomarse con urgencia porque cada día que pasa, la situación se agrava. Como decía la película francesa El odio, estamos cayendo desde una ventana y nos preguntamos insistentemente cuándo llegaremos abajo, cuándo llegaremos abajo...

¿Quién decide el destino de los ecosistemas? ¿Quién maneja la Naturaleza? El informe Recursos Mundiales 2004 trata de responder a estas cuestiones y centra las respuestas en la importancia de una buena gestión del medio ambiente.

La Tierra no tiene un Director General, ni un Consejo de Administración. Tampoco un Equipo Directivo encargado de gestionar los recursos de forma responsable o de mantener en buen estado las factorías de la vida: bosques, granjas, océanos, pastizales y ríos que sustentan nuestro bienestar. No tiene un plan empresarial para un futuro sostenible.

Por lo tanto, sólo la unión de los ciudadanos, los funcionarios de los gobiernos y los empresarios puede fomentar una mejora de la adopción de decisiones sobre el medio ambiente, y así satisfacer tanto las necesidades de los ecosistemas como las de la población con equidad y equilibrio.

Esto supone que los ciudadanos deben estar informados de la realidad medioambiental y que ésta debe pasar a un primer plano informativo. Los únicos problemas medioambientales que tienen cobertura en los medios de comunicación masivos son los desastres naturales. Sin embargo, el primer paso para mejorar la situación es una ciudadanía informada.

Si los peligros son globales, las decisiones tienen que serlo también, pero han de anclarse en lo local. La construcción de una presa o la tala de un bosque no pueden decidirse sin tener en cuenta a las personas a las que afectará.

En los asuntos de interés internacional, como el estado de la Amazonia, pulmón de todo el planeta, las decisiones no son gubernamentales, nos atañen a todos y, por lo tanto, todos somos responsables.

En un mundo en el que el poder de los gobiernos está delimitado por el interés de las grandes empresas, el derecho de propiedad no puede ser un planteamiento superior a la viabilidad de la vida de la comunidad que sufre las consecuencias de la actividad empresarial. Especialmente si tenemos en cuenta que las comunidades pobres son más vulnerables a la gestión ambiental fallida, puesto que dependen mucho más directamente de los recursos naturales para vivir y obtener ingresos

Es necesario una política empresarial responsable y una preocupación gubernamental que controle su actividad y ponga trabas a la facilidad con la que actualmente se contamina. El medio ambiente debe ser un factor de primer orden en la toma de decisiones de cualquier gran negocio, recurso o decisión sobre desarrollo económico, en lugar de marginarlo como algo que debe protegerse sólo después de que los impactos adversos hayan ocurrido.

La idea de "el que contamina, paga" es insostenible. De este modo, las empresas se pueden permitir atentar contra el ecosistema, porque el precio de la multa es más barato que el de la reforma para la reducción de agentes contaminantes.

Existen numerosas medidas que mejorarían la situación: adoptar enfoques de manejo ambiental que respeten los ecosistemas, construir la capacidad para la participación pública, reconocer a todos los interesados afectados por las decisiones ambientales, integrar la sostenibilidad del ambiente en la adopción de decisiones económicas o fortalecer la cooperación ambiental global.

Gracias al Protocolo de Kioto o la Declaración de Río se han producido tímidos avances en la gestión del medio ambiente. Poco a poco se va gestando una corriente de opinión internacional que, junto al esfuerzo de las Organizaciones de la Sociedad Civil, va concienciando a la gente de la necesidad de tomar medidas con urgencia porque la situación se hace cada vez más crítica.

Los desafíos medioambientales no pueden esperar, aunque nos tengan que crecer alas, ningún impedimento material puede posponer una gestión medioambiental global y efectiva.

Fran Araújo
Periodista
franaraujo@vodafone.es