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  Entrevista con el fundador de The Ecologist, Edward Goldsmith

El Insostenible Desarrollo

Marina Forti
(Il Manifesto - traducción SODEPAZ)

Cuando Edward Goldsmith y algunas otras personas fundaron The Ecologist en 1969, el ambientalismo era un movimiento naciente y aquellas revistas formaban parte de los pioneros. Del debate sobre la contaminación industrial o la lluvia ácida pasaron a la energía nuclear o al futuro de las selvas tropicales.

En 1972, las Naciones Unidas convocaron en Estocolmo la Primera Conferencia Mundial sobre estos temas: fue titulada conferencia sobre el Medio ambiente humano. "Lo recuerdo bien, en Estocolmo, junto a los Amigos de la Tierra de EE.UU., publicamos un boletín diario para los delegados. Fue la primera vez que la crisis ambiental suscitó un debate internacional", nos recuerda Goldsmith. Se empezó a hablar de desarrollo social y económico que tuvieran en cuenta los sistemas naturales. También empezaron los procesos de negociación sobre los primeros tratados internacionales de defensa ambiental. Los desastres provocados por algunos grandes proyectos de "desarrollo" se hicieron visibles - fue cuando The Ecologist, en los años 80, saco el caso de los diques en Narmada en la India, acusando al Banco Mundial que lo financió, y luego lo paralizó. No es pues extraño que, a una pregunta sobre la próxima cumbre de Naciones Unidas de Johannesburg, Goldsmith vuelve a hablar de Estocolmo, ha sido el "principio", me dice en un tarde de julio entre los árboles de la finca de San Rubor, en Pisa, dónde la Región Toscana debatió de lo "global y social". Las esperanzas suscitadas entonces culminaron en 1992 en una nueva cumbre, la de Río de Janeiro sobre "Medio Ambiente y Desarrollo", que aprobó dos convenciones internacionales - sobre la biodiversidad y el clima - y un documento llamado Agenda 21, surgido como un plan de acción para promover un desarrollo compatible con los ecosistemas. Hoy el fundador de The Ecologist no espera mucho de la cumbre próxima, y se centra a la idea misma de "desarrollo."

P.- ¿Qué ha cambiado en los diez años últimos para la Cumbre de la Tierra?

R.- El deterioro ecológico ha crecido. En Río se habló mucho de crisis ambientales y de desarrollo sostenible, se han redactado muchos documentos, pero no se ha llevado a nada concreto. Los gobiernos de Occidente han dado algún dinero al Banco Mundial que lo ha encauzado a través del GEF, el "Fondo Global para el Medio Ambiente", en lugar del UNDP y del UNEP -los programas de las Naciones Unidas para el desarrollo humano y para el medio ambiente. El GEF ha financiado planes que sirvieron para mitigar los daños sociales y ambientales provocados por los programas de desarrollo del propio Banco Mundial. La realidad es que hoy las políticas implantadas todavía son menos sostenibles y ecológicas que hace diez años. La cumbre de Río ha sido dominada por el International Business Council, (el foro internacional de empresas reunido por la ONU), las empresas lograron imponer el orden del día de la Cumbre desde los encuentros preparatorios. Sobre el comercio, por ejemplo, han logrado eliminar el fondo de la ONU para la cooperación transnacional unificándolo en el UNEP, el Programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente, que tiene poderes y objetivos muy limitados. Ahora el control de las empresas multinacionales sobre los gobiernos se ha hecho total, lo fue con la Administración Clinton y todavía lo es más con Bush y Cheney. Mira la industria petrolífera, ya no necesita tener un grupo de presión sobre los gobiernos, hoy son el gobierno. Y las empresas cuidan sus intereses económicos a corto plazo, no del bien común a largo plazo. ¿Johannesburgo? el título no será una "cumbre" de la tierra sino sobre el "desarrollo sostenible", eufemismo frecuente para decir crecimiento económico.

P.- Parece que en Johannesburgo se tratará sobre todo de "lucha" contra la pobreza, después de desarrollo.

R.- Creo que el desarrollo es el problema y no la solución. La palabra desarrollo es usada como panacea universal, con la confianza casi religiosa que lleva bienestar y libertad. Los datos demuestran que la pobreza aumenta, e incluso el diferencial entre ricos y pobres, pero te contestan que es porque las recetas de desarrollo no han sido aplicadas correctamente. La vieja doctrina ya enunciada por el Director del Banco Mundial, McNamara, "lo que necesitamos es crecimiento económico". Luego la palabra desarrollo ha sido sazonada de varias formas. El presidente de la Cumbre de la Tierra, Maurice Strong, habló de "un desarrollo ecológico", hay quien ha hablado de desarrollo "integrado", luego "sostenible". La realidad es que el desarrollo es cada vez menos ecológico, y también menos desarrollo. Mira la Amazonía, el 40% de la selva ha desaparecido, destruida en favor de los cultivos industriales de soja. Si eliminas una porción de selva tan extensa, las lluvias disminuyen de modo drástico y enormes zonas del Brasil se irán desertificando. ¿Ha disminuido la pluviosidad en el 75%, pero le preocupa a alguien de los que ha impuesto este "desarrollo?" La realidad es que el libre comercio a nivel global representa mucha más circulación de mercancías, es un sistema sumamente competitivo que impone la desregulación de todas las actividades, empuja a quitar la protección social a pobres, enfermos, y a los que están fuera de la economía de mercado - todo a favor de los intereses de una élite de empresas multinacionales. Han transformado los países autosuficientes en exportadores e importadores, empujan a especializarse en el cultivo para la exportación, destruyendo las economías locales y obligándolas a importar gran parte de sus necesidades de alimento. Y hoy está es la primera causa de malnutrición e inseguridad alimentaria en el mundo. Hablan de lucha contra la pobreza, y mientras tanto han empujado a millones de personas a abandonar la tierra y a engrosar los suburbios urbanos.

P.- ¿Qué destacaría de las crisis ecológicas más urgentes?

R.- Dos aspectos de la crisis ecológica, ya bien conocidos, que ya han llegado al punto crítico, la penuria de agua y el cambio del clima. Desde hace 30 años sabemos que la concentración de ciertos gases en la atmósfera ha aumentado hasta tal punto como para modificar la temperatura del planeta, y por lo tanto el clima global. Sin embargo hemos dejado empeorar las cosas. Los seres vivos son un gran pozo de absorción de anhídrido carbónico, se calcula que el conjunto de las selvas del planeta absorbe 400 mil millones de toneladas de carbono en un año, el suelo 1.600 mil millones de toneladas. Pero nosotros destruimos las selvas a ritmo acelerado. Destruimos los terrenos reconvirtiéndolos a la agricultura industrial, un modo lunático de cultivar alimentos. Al ritmo actual, según los cálculos del Hadley Centre del Servicio Meterológico británico, la temperatura media del planeta subirá 8,8 grados centígrados -de la media actual de 14 grados. Y podría ser un cálculo optimista, porque no tiene en cuenta muchos feedbacks. La última vez que la Tierra se ha calentado tanto desaparecieron todas las superficies congeladas. Pero las especies vivas no tendrán el tiempo de adecuarse a un cambio tan inesperado y no sobrevivirán. Ellos se preocupan sólo del crecimiento económico. También la segunda gran crisis, el agua, se agravará por el cambio del clima. Para estabilizar el clima se necesitará tiempo, y mientras tanto hace falta aprender a convivir con el cambio. Si queremos seguir produciendo comida para alimentar a la humanidad tenemos que invertir el camino, perseguir la seguridad alimentaria promoviendo las pequeñas empresas agrícolas. Según un estudio de la FAO, las pequeñas empresas son 5 o 6 veces más productivas por hectárea que las grandes empresas industriales, porque diferencian los cultivos. Y diferenciar las cosechas se vuelve más esencial cuanto mayor es la inestabilidad climática, las oleadas de calor, aluviones, invasiones de parásitos. Entonces, ya la crisis es evidente. Pero la necesidad de reducir de modo drástico las emisiones de anhídrido carbónico nos brinda la ocasión de repensar el sistema económico y buscar nuevas soluciones. Repito, olvidemos la noción de progreso y desarrollo, que significa monetizar todo -los recursos naturales, las relaciones entre las personas. Hoy Las guerras son causadas por el desarrollo, guerras por el control del petróleo por ejemplo. Hoy la palabra de moda es sobrevivir. Volver a las economías locales, a la cooperación mutua entre comunidades. A Gandhi, que vio la India como una asociación de aldeas...