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El 23 de marzo se celebra el Día Meteorológico Mundial

El agua disponible disminuirá en un 25%

Ecologistas en Acción critica los obstáculos a la ratificación del Protocolo de Kioto, que aunque
insuficiente sería un primer paso, cuando la ciencia ya ha confirmado la gravedad del cambio climático. Los efectos adversos del cambio climático serán notablemente mayores en los países del sur de Europa. Concretamente los veranos extremadamente cálidos serán el doble de frecuentes, y hasta cinco veces más en el sur de España. El agua disponible disminuirá en un 25%, con la consiguiente reducción del potencial agrícola y dificultades de suministro urbano. Se espera también un aumento notable de los incendios forestales y la extensión de la desertificación.

La celebración este año del Día Meteorológico Mundial está presidida inevitablemente por las declaraciones del presidente norteamericano Bush, que se ha negado rotundamente a tomar medidas para la reducción de las emisiones de CO2 de su país, argumentando que el cambio climático no está suficientemente probado. Son muy malas noticias para la continuación de la Conferencia de las Partes de La Haya, que está prevista del 16 al 27 de julio en Bonn, donde se espera alcanzar un acuerdo sobre los polémicos "flecos" del Protocolo de Kioto, que permita su ratificación por una mayoría suficiente de países, de modo que entre en vigor para el 2002.

Hacía tan sólo diez días que los ministros de medio ambiente de los países del G8 reunidos en Trieste, se habían comprometido a lograr ese objetivo. Está claro que hay grupos de presión con acceso muy directo al presidente americano, particularmente las compañías petroleras, que pretenden volver a poner en cuestión la realidad del cambio climático, cuando ya hasta la Coalición Global del Clima, el poderoso Club del Carbono, que pagaba millonarias campañas publicitarias para convencer a los americanos de que no había ningún problema con el CO2, se disolvió prácticamente al abandonar esta estrategia empresas como BP, Dupont, Shell o Ford.

Las conclusiones del organismo científico asesor de la Convención de Cambio Climático, el IPCC, son muy claras: el cambio climático está en marcha y está causado por las emisiones a la atmósfera derivadas de actividades humanas. El 60% del aumento del efecto invernadero está causado por el CO2, y en los últimos 20 años, tres cuartas partes de las emisiones antropogénicas de este gas se debieron al uso de combustibles fósiles. Según el IPCC comienzan a manifestarse ya los efectos del cambio climático en ciertas regiones, en fenómenos como la retirada de los glaciares a altitudes mayores, o la menor duración del hielo en ríos y lagos.

Las previsiones de impactos que ha avanzado el IPCC abarcan desde el aumento de fenómenos climáticos extremos, como ciclones, lluvias torrenciales y olas de calor con sus incendios incontrolables y sequías extremas, a impactos que provoquen cambios irreversibles a gran escala. Estos "efectos catastróficos" a los que se refieren los científicos tienen en principio una baja probabilidad de ocurrir durante este nuevo siglo, pero no pueden descartarse: una alteración de la corriente termohalina de circulación oceánica podría hacer que la costa atlántica de Europa se helara en invierno; y la fusión de los hielos de Groenlandia y parte de la Antártida sumergirían grandes extensiones de tierra.

El "reparto" de las consecuencias del cambio climático no va a ser homogéneo, en general, las regiones donde habita la parte más pobre de la humanidad van a sufrir los impactos más fuertes, acentuándose la frecuencia de los fenómenos extremos (ciclones, huracanes, etc.), una disponibilidad de agua aún más reducida que puede amenazar la seguridad alimentaria, mayor población afectada por la subida del nivel del mar, etc. Pero entre los países europeos España, como los países de la costa mediterránea se va a encontrar con graves problemas. Según un informe de finales del pasado año, encargado por la Comisión de las Comunidades Europeas, los efectos adversos del cambio climático serán notablemente mayores en los países del sur que del norte de Europa. Concretamente los veranos extremadamente cálidos serán el doble de frecuentes, y hasta cinco veces más en el Sur de España. El agua disponible disminuirá en un 25%, con la consiguiente reducción del potencial agrícola y dificultades de suministro urbano. Se espera también un aumento notable de los incendios forestales y la extensión de la desertificación.

Ante esta perspectiva Ecologistas en Acción se pregunta dónde están las medidas del Gobierno español para luchar contra el cambio climático porque aunque el ministro Matas criticó fuertemente la postura americana en las negociaciones de La Haya, tal como vamos, más de un 11% por encima del límite de emisiones de Kioto, no parece nada fácil que podamos respetar el compromiso de Kioto.

Fuente: www.rebelion.org