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  La Globalización de los Desechos

Adolfo Miranda Brogueras
Centro de Colaboraciones Solidarias. España, Octubre del 2001.

El crecimiento de las ciudades a menudo va acompañado de pobreza y marginación. En los cinturones de la periferia de Guatemala, Tegucigalpa, Managua, San Salvador, Santo Domingo, Caracas, Bogotá, Ciudad de México o Río de Janeiro se malvive entre toneladas de basura. En Latinoamérica los vertederos roveen, dan cobijo y enferman hasta la muerte a miles de personas; niños y mujeres en su mayoría.

Barrios de favelas destartaladas afloran junto a vertederos. El agua de lluvia se filtra por los desechos, contaminando acuíferos y contagiando a sus moradores. La malnutrición y la carencia de infraestructuras básicas -agua potable, saneamientos- hacen que las personas que viven en los basureros sean muy vulnerables a enfermedades comunes que son inocuas, si son tratadas a su debido tiempo. Diarreas, y enfermedades respiratorias a consecuencia de exponerse a combustiones continuadas, malos olores y
contaminación atmosférica se ceban especialmente con los más pequeños.

En los vertederos también proliferan roedores e insectos que transmiten enfermedades infecciosas como
tifus, salmonelosis, peste, rabia y dengue. Unas deficientes condiciones de salubridad han hecho que
reaparezcan enfermedades -cólera, fiebre amarilla, paludismo- que se creían erradicadas en América
Latina.

En un mar de desechos los excluidos de la sociedad escarban de sol a sol para encontrar algo que vender y conseguir unas monedas. Los desechos de millones de personas se convierten en fuente de subsistencia y medio de vida para grandes minorías de excluidos. El costo de la vida en la ciudad dificulta la salida de los basureros que proveen de restos de comida, de harapos para vestir, y hasta de cepillos de dientes.

Por los caminos y carriles de Latinoamérica miles de niños descalzos cargan y cargan bolsas con latas,
botellas y papeles que han recogido para reciclarlos, y se evaden de su suerte inhalando pegamento. La
violencia doméstica y el acoso sexual en el seno de las familias obligan a miles de niños a vivir en las calles. Con los desechos del capitalismo, los niños del Tercer Mundo hacen juguetes porque siempre queda algún resquicio para la imaginación y la esperanza. Un niño en el mundo industrializado consume y contamina más durante su vida que entre 30 y 50 niños nacidos en países en desarrollo.

A excepción de Chile y Cuba, en el resto de Latinoamérica sólo se recolecta entre un 50 y un 70% de basuras, y sólo el 30% llega a separarse. La incineración apenas se emplea para los residuos más
peligrosos producidos en hospitales.

Los desechos domésticos sólidos aumentan en todo el planeta y los compuestos plásticos y sintéticos que tardan muchos años en descomponerse son cada vez más frente a los restos biodegradables. Los vertederos incontrolados constituyen un serio problema ambiental y de salud pública a escala planetaria.

Se estima que en Latinoamérica 300.000 personas viven de la recolección de basura. A través de la ampliación de las labores de reciclado de residuos y de la creación de zonas verdes se lograría no sólo la mejora de la situación medioambiental de las ciudades, sino también la posibilidad de crear empleo digno, estable y bien remunerado para todos aquellos que viven en los vertederos. Así se lograría romper el círculo de la pobreza. En este sentido, los gobiernos deben invertir para el desarrollo adoptando medidas previamente consensuadas con los destinatarios.