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  COMO CAMBIAR EL SISTEMA DE VERDAD

JAMES ROBERTSON

El sistema económico actual debe ser transformado en una economía para el siglo 21 "como si la gente y la tierra importaran". Muchas personas ven esta transformación como un aspecto de un cambio histórico más grande- el fin de la era moderna y la transición a una era post-moderna, marcada por una nueva conciencia de nuestra común humanidad y nuestro parentesco con el resto de la creación.
Los principios que subyacen a esta nueva economía contrastarán con los principios de la práctica económica actual. Ellos incluirán los siguientes:

- Sistemático fortalecimiento de las personas, en oposición a hacerlas y mantenerlas dependientes;
- Sistemática conservación de recursos del medio-ambiente;
- Evolución desde un modelo de vida económica del tipo "la riqueza de las naciones" hacia un modelo de un mundo compartido, y desde la economía internacional actual hacia un sistema económico mundial descentralizado y multi-nivel;
- Restauración de las opciones políticas y éticas a un lugar central en la vida y el pensamiento económico, basadas en el respeto por los valores cualitativos, no sólo por los cuantitativos; y
- Respeto por los valores que consideramos femeninos, no sólo por los masculinos.

Nuestro enfoque debe estar basado en la acción-crear un futuro mejor para la gente y la tierra. La disciplina económica no puede dejar de ser normativa. La naturaleza aborrece el vacío, y el vacío creado por la pretensión de la práctica económica convencional de ser una ciencia objetiva y libre de valores ha sido llenado por los valores del poder y la codicia.

En contraste con la ortodoxia económica del siglo 20, la economía del siglo 21 debe estar basada en una visión realista de la naturaleza humana. La gente es altruista tanto como egoísta, cooperativa tanto como competitiva. El argumento de R. H. Tawney, de que las instituciones económicas deben recompensar actividades socialmente benignas y así hacer a la mejor opción la más fácil opción, tiene sentido. (Pero no debemos soñar, en las palabras de Gandhi, en sistemas tan perfectos que nadie necesite ser bueno).
Nuestra perspectiva debe ser dinámica y evolucionista, no estática. Nuestra tarea es cambiar la dirección del progreso, no alcanzar una destinación permanente o proyectar un manual para una Utopía de una vez por todas para el siglo 21.

El Estado, El Mercado y El Ciudadano

No hay, nunca ha habido, ni nunca podrá haber una economía completamente de libre mercado. Si una economía parte siendo enteramente no regulada, algunas personas podrán llegar a ser pronto suficientemente poderosas para destruir la libertad de otras, y el libre mercado llegaría pronto a no ser libre. Por otro lado, las economías sujetas a la intervención detallada del gobierno, pronto llegan a se ineficientes y corruptas. Lo que se necesita es una economía de mercado que opere libremente dentro de una bien diseñada estructura de gobierno, ley y dinero (incluyendo a los impuestos y al gasto público).

Por medio de esa estructura, y de cómo ésta influencia los precios en todas partes de la economía, el Estado debiera apuntar a poner a la actividad económica en armonía con los valores de la sociedad.
Así, ¿para alcanzar qué, debería estar diseñada esta estructura? La respuesta es: ésta debiera fortalecer y animar a las personas, comunidades y naciones a tomar más control sobre sus propios destinos económicos, a llegar a ser más auto-dependientes económicamente, y a vivir de maneras que sean ambientalmente benignas. Los cambios que esto requiere incluyen cambios de relaciones entre el Estado, el mercado y los ciudadanos.
El debate y conflicto político del siglo 20 se ha centrado alrededor de tres tipos de economía:

- Una economía de dominio centrada en el Estado;
- Una economía de libre mercado centrada en los negocios;
- Una economía mixta, en la cual el poder y la influencias económicas están compartidas entre el gobierno, los negocios y los   sindicatos - los "socios sociales", en el idioma de la Europa continental.


Todas éstas han estado basadas en un modelo de sistema económico centrado en los productores y los empleadores, los que difieren crucialmente del modelo centrado en las personas (o centrado en los ciudadanos) que se requiere para el siglo 21.

El colapso del comunismo no es el "fin de la historia" y el comienzo del dominio permanente del capitalismo convencional de libre mercado. Lo contrario es lo cierto. La remoción de la amenaza del comunismo Soviético dominado por el Estado significa que el mundo no-comunista ya no necesita, en palabras de Hilaire Belloc, "mantenerse aferrado a la enfermera por temor a encontrar una enfermedad peor". Los futuros historiadores verán el colapso del comunismo como el primero de dos cambios mayores que llevaron el desarrollo económico del fin de la era moderna, orientado hacia el productor, a su final. Esto abre también el camino a la transformación del capitalismo Occidental dominado por los negocios.

El mercado y el Estado continuarán jugando partes vitales en una economía centrada en las personas. Pero las actividades realizadas no por ganancia en el mercado ni por empleados del Estado, también ayudaran a dar forma al progreso económico y social en el siglo 21. Una creciente economía informal, basada en la no pagada e interpersonal auto-dependencia cooperativa, será apoyada por un creciente tercer sector de organizaciones sin fines de lucro y no-estatales, distinto de los sectores convencionales "publico y privado". El lugar de la actividad ciudadana, libre de las limitaciones impersonales del estado y el mercado bajo los convencionales comunismo/ socialismo y capitalismo, crecerá. La economía del siglo 20 ha dado prioridad a los intereses de los negocios y las finanzas, a los empleadores y a los sindicatos, al gobierno y a otras organizaciones, asumiendo que la gente debe depender de ellos como consumidores y empleados en una cultura de dependencia centrada en la producción ("compro, por lo tanto soy", "tengo un empleo, por lo tanto soy"). El debate económico y social del siglo 21 irá más allá de la cultura de la dependencia. Este se focalizará en las necesidades, derechos y responsabilidades de la gente como personas y ciudadanos. De aquí la significación de la propuesta renta o Ingreso Ciudadano.

La Necesidad de un Enfoque Sistémico
Una transformación abarcadora de la vida y pensamiento económicos incluirá:

- A todo sector, tales como la agricultura y la alimentación, el viaje y el transporte;
- A todo nivel: personal y hogareño, el vecindario y la comunidad local, el distrito y la ciudad, y los niveles regional (sub-nacional), nacional, continental y global; y
- A toda característica, tal como opciones de estilo de vida y valores, innovación tecnológica, metas gubernamentales y otras metas y políticas organizacionales, métodos de medición y valoración tales como la contabilidad y las bases teóricas para la enseñanza e investigación económica.

Esta red de interconexiones, relaciones e interacciones entre todos éstos, sólo puede ser entendida como una "ecología de cambio" e, inversamente, como una "ecología de la inercia". Los cambios alcanzados en un área (por ej. En el uso de energía, o en cómo es medido el éxito económico) ayudarán a facilitar cambios en otras (p.ej agricultura o transporte), y los cambios frustrados en una, ayudarán a frustrarlos en otras. De tal modo, se necesita un enfoque sinergístico. La estructura compartimentalizada convencional de los gobiernos y las agencias de gobierno, y la compartimentalización en facultades y disciplinas en las universidades e institutos de investigación, son obstáculos para esto. Los cambios creativos, de los cuales dependerá el cambio hacia una economía centrada en las personas y ambientalmente sustentable deberán continuar viniendo en gran parte de las ONG, los grupos ciudadanos y de otras personas, y no de las instituciones gubernamentales, profesionales y académicas.

Economía Formal

La necesidad, entonces, es no sólo atacar una multitud de problemas económicos separados, sino cambiar el modo en que el sistema económico trabaja como un todo. Los tres ejemplos siguientes ilustrarán esto.

La Economía Ecológica como un sistema circular
La práctica económica convencional ha estado basada en un modelo lineal de las actividades económicas. Los recursos materiales son extraídos de la fuente supuestamente inagotable de la Naturaleza, de fuera del sistema económico; ellos son entonces procesados paso a paso en la eventual manufactura de bienes de consumo; estos son entonces distribuidos y consumidos, y los derechos finales son arrojados en el supuestamente ilimitado sumidero de la Naturaleza, nuevamente fuera del sistema económico. La capacidad de la fuente de recursos de la Naturaleza y la capacidad del sumidero de desechos de la Naturaleza han sido tratados como bienes libres, de ningún valor. Los valores y los costos, ha sido supuesto (la teoría del valor del trabajo), brotan sólo del trabajo y la empresa humanos implicados en extraer los recursos, procesarlos en bienes, distribuirlos a los consumidores, y la deposición de los desechos. Paradojalmente, en el curso del tiempo han sido los frutos del trabajo y la empresa humanos los que han llegado a cargar con el mayor peso de los impuestos.

La tierra es una de los más importantes recursos naturales. De tiempo en tiempo los pensadores antiguos como Thomas Paine a finales del siglo 18 y Henry George a finales del 19 han opinado que la tierra tiene un valor, y que los terratenientes deben pagar un impuesto a la comunidad por ella. Pero esto ha sido hasta ahora exitosamente resistido por los ricos y poderosos, cuya riqueza y poder han estado basados en que ellos han "cercado" el valor de la tierra y otros recursos naturales en sus propios países- y como poderes coloniales y post-coloniales en la economía mundial. Su resistencia ha tenido el apoyo de los teóricos políticos como John Locke, y de la mayoría de los economistas profesionales- la gran mayoría de los cuales han estado directa o indirectamente a su empleo. Pero ahora, a medida que los impuestos a la energía, los recursos y la contaminación trepan más alto en la agenda del desarrollo sustentable, y a medida que la presión crece por una mayor democracia económica, la ocasión para cargar con impuestos a la tierra junto con otros recursos llegará a ser más fuerte.

El sistema económico se verá muy diferente cuando sea entendido como un sistema circular. Será vista entonces ya no más como una máquina pegada externamente al mundo natural, sino como una parte integral de este, consistiendo de incontables subprocesos circulares interrelacionados, diseñados de tal modo que los desechos de unos proporcionen recursos para otros subprocesos y sean reducidos a un mínimo. Se le atribuirá valor a los recursos naturales, incluyendo la capacidad del ambiente para absorver los desechos y la contaminación. La gente y las organizaciones que los usen o los monopolicen pagarán por el valor que ellas sustraigan por hacerlo así, en vez de ser cargadas con impuestos por los valores que ellas añadan con su trabajo y empresa. El resultante mayor costo del uso de recursos y contaminación (y un menor costo por emplear esfuerzo y habilidades humanos) estimulará una mayor eficiencia técnica en el uso de los recursos, y una mayor atención para reducir la demanda de ellos. Los niveles actuales del uso de recursos, derroche y contaminación necesitan ser reducidos en un 90% -el "factor 10"- en países como Inglaterra antes del fin del siglo 21 (Sachs; 1998, p 40).

Consumo, Producción, Finanzas- Un Sistema Entrelazado

Mucha atención, desde el programa de Desarrollo de la ONU hacia abajo, se presta actualmente al "consumo sustentable". Pero predicarle a los consumidores para que mejoren su conducta raya en "culpar a la victima". Algunos de nosotros tenemos el poder de consumir menos de lo que ahora lo hacemos. Pero el actual sistema económico lo hace difícil para muchas personas. El consumo sustentable no puede ser tratado como una meta auto-contenida.

Mientras los consumidores continúen atrapados, junto con los productores y las instituciones financieras, en el actual sistema de imperativos (el consumo-debe-crecer porque la producción debe-crecer, porque el dinero debe-crecer y empleos deben-ser-creados), el constante crecimiento catastrófico del consumo es inevitable. La constante publicidad comercial para maximizar el gasto de los consumidores en bienes y servicios, reforzada por la propaganda del gobierno, los negocios, los medios de comunicación, los economistas profesionales y los comentaristas económicos, insistiendo constantemente a los hogares que el crecimiento económico y las altas ventas del comercio son una "cosa buena", refleja el imperativo de que la producción -debe- crecer. Eso, a su vez, refleja la presión sobre los empresarios de negocios que dicen que el dinero-debe-crecer por parte de sus accionistas, empleados, competidores y potenciales predadores en la crecientemente cruel jungla global financiera. A su vez, el imperativo de el dinero-debe-crecer, articulado por la industria de los servicios financieros y los comentaristas y periodistas de finanzas, junto con el énfasis del gobierno en el ingreso nacional (PIB), es reforzado por el papel central de los intereses y la deuda en el actual sistema del dinero y las finanzas (y sacar las cuentas de grandes números monetarios es un juego que apasiona a la mente masculina).

Hacia un Sistema Económico Mundial Único

Necesitamos ahora ver la economía mundial como un único sistema económico. Este debe ser diseñado a propósito como un sistema multi-nivel que sea descentralizado tanto como globalizador -más autodependiente pero más cooperativo, más diverso pero más unificado, más libre pero más ordenado, que la actual economía globalizada libre-para-todos-y-todo (¡libre-para-algunos!). Este nuevo modelo refleja la emergente demanda por nuevas instituciones económicas y monetarias (tales como impuestos y monedas), tanto a niveles locales y supranacionales (p.ej. Europeo y global). Aquellas ya no deben ser vistas como excepcionales campanadas y silvatos de atención sobre el modelo familiar del mundo económico tipo "la riqueza de las naciones" (como los epiciclos Ptoloméicos apilados sobre otros epiciclos de la astronomía medieval). La economía mundial del siglo 21 debe reflejar la emergente conciencia de las personas de sentirse como ciudadanos del mundo y de la localidad donde ellas viven, tanto como de su nación.

Su estructura institucional debe ser diseñada para facilitar la auto-dependencia de las personas, las localidades y las naciones. Debe proporcionarles un grado de inamovible protección y aislamiento de las inestabilidades económicas externas fuera de su control. Si fuera una cuestión de diseño mecánico o eléctrico, podríamos hablar de mecanismos amortiguadores o aislantes, teniendo presente que los "sistemas acoplados son más estables cuando el acoplamiento es más bien débil. Cuando el grado de acoplamiento excede un cierto nivel, el sistema entero puede llegar a ser violentamente inestable" (Roberts; 1985).

En los sistemas biológicos, elementos como las membranas filtran y amortiguan los intercambios entre los subsistemas, permitiéndoles funcionar cuasi-autónomamente- siendo parte de todos mayores y, al mismo tiempo, teniendo subsistemas componentes de ellos mismos. No necesitamos seguir estas analogías mecánicas y biológicas demasiado al pie de la letra. El punto es que los sistemas estables y que funcionan bien, incluyendo a los sistemas económicos, permiten a sus subsistemas suficiente autonomía y aislamiento de turbulencias en otras partes del sistema, para permitirles continuar funcionando satisfactoriamente en tiempos problemáticos.

Desde las Alturas Controladoras hacia el cambio de Sistema

La lucha capitalismo/socialismo del siglo 20 ha girado alrededor de quién debiera controlar las "alturas controladoras" de la economía -las grandes finanzas y los grandes negocios o los grandes gobiernos. El desafío del siglo 21 es desarrollar un sistema económico que no pueda ser "controlado" por ningún grupo de interés, sino que esa diseñado para asegurar la libertad económica, la auto-dependencia y la democracia para todos.

Ligados con cambios en la cultura y los valores, las leyes y las regulaciones, tres tipos claves de cambio que afectan la conducta económica ayudarán a transformar el actual sistema económico. El primero son cambios en los instrumentos financieros tales como los impuestos y los subsidios públicos, los que, al cambiar el flujo de dinero entre el gobierno y el resto de la sociedad, ayudarán a cambiar los precios relativos a través de la economía. El segundo son cambios en cómo el dinero mismo trabaja, y cómo esto afecta la conducta y los resultados económicos. El tercero son cambios en las instituciones- a los niveles local, nacional y supranacional.

Ellos deben estar diseñados para revertir los efectos del "cercado de los recursos". La exclusión de la mayoría de las personas en el Mundo de su parte del valor de recursos comunes desarrollados por la Naturaleza y la sociedad en general, y el disfrute de ese valor por una minoría privilegiada (incluyendo al escritor y a muchos lectores de este ensayo) que no ha jugado ninguna parte en crearlos, es la causa subyacente de gran parte de la actual pobreza e inequidad, y una causa importante de gran parte de la destrucción ambiental.

Ellos deben también proporcionarles a las personas, localidades y naciones niveles inamovibles de protección y aislamiento de inestabilidades en las economías nacional y global fuera de su control, permitiéndoles mantener su subsistencia cuando los tiempos son malos en otras partes.
Finalmente, ellos deben aplicarse a todos, y no estar apuntados a grupos particulares de interés. Ellos no deben resultar en una proliferación de regulaciones, impuestos, beneficios y subsidios traslapados. Las intervenciones precisas del gobierno deben reducirse al mínimo. Debe ser claro para todos cómo funciona la estructura institucional de la economía, y cómo ésta afecta a los precios y los costos a través de la economía.

Una estructura regulatoria y financiera más sencilla y mejor diseñada en estas líneas permitirá a la economía de mercado funcionar más justa, libre y flexiblemente que hoy en día. Como "un aparato institucional para modelar las necesidades", en palabras de John Rawls, el sistema económico proporcionará entonces una base más humana para la vida humana, y animará un mayor respeto por el resto del mundo viviente.

Extractado y traducido de Transforming Economic Life: A Millennial Challenge (Green Books; 1998-fax: 4418038638439).