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  EL CALLEJÓN SIN SALIDA DEL ACTUAL SISTEMA ECONOMICO

Ted Trainer

Desafortunadamente mucha gente cree que podemos resolver los problemas globales que enfrentamos si reciclamos nuestra basura, desarrollamos aparatos eficientes energéticamente y mejoramos el control de la contaminación, etc., mientras mantenemos una economía que continúa siendo manejada por fuerzas de mercado, el afán de lucro y el crecimiento. Esta es una creencia totalmente equivocada. No hay ninguna posibilidad de alcanzar una sociedad sustentable mientras tengamos algo como el actual sistema económico.

Nuestra economía actual es la causa esencial de nuestros serios problemas globales (N. Del T. Ver Ecovision 1: "Problemas Ambientales Críticos") y estos problemas sólo pueden empeorar rápidamente mientras mantengamos esta economía. Los problemas se deben principalmente a la sobre-producción, al sobre-consumo y al sobre-desarrollo y es nuestro sistema económico el que lleva inevitablemente a estos resultados. Consideremos algunas de sus más irremediables faltas.

DERROCHE

En los países ricos hay una gran cantidad de producción innecesaria, lujosa y derrochadora. Pero, ¿qué le sucedería a la economía si decidiéramos para de producir incluso unos pocos de los ítems más injustificables?. Esto traería inmediatamente una depresión. Muchas firmas quebrarían y el desempleo se elevaría. Durante una recesión el Presidente Eisenhower aconsejó a la nación Estadounidense "Compren...cualquier cosa" (Shi, 1985: 250).

Esta economía necesita grandes cantidades de producción derrochadora. Esta no puede estar saludable a no ser que el próximo año se produzca y se consuma no sólo tanto como se hizo este año, sino que al menos un 3 por ciento más. El argumento de los límites del crecimiento subrayados en el capítulo 1 explica que la clave para resolver los problemas de la disminución de los recursos, la destrucción del ambiente y la privación del Tercer Mundo es la reducción de la producción y el consumo en los países sobre-desarrollados, pero esto es precisamente la dirección en que la economía no puede permitirnos movernos.


LAS FUERZAS DEL MERCADO SIEMPRE ASIGNAN COSAS ESCASAS A LOS RICOS

Nuestra economía es una economía de mercado. Cuando a las fuerzas del mercado se les permite ser el mecanismo que determina la distribución, la mayoría de los recursos disponibles van hacia la gente rica, simplemente porque el rico puede ofrecer más por ítems escasos. Así es como las pocas naciones ricas toman casi todo el petróleo y otros valiosos recursos producidos en el Mundo. A pesar del hecho de que 1.000 millones de personas necesitan urgentemente más alimento, un tercio de la producción mundial de grano es dada a los animales en los países ricos porque esa es la opción más lucrativa. De este modo, es el sistema de mercado que priva a los pobres del Mundo de cualquier cosa como una justa parte de los recursos del Mundo, incluso de los recursos de sus propios países. El mercado toma gran parte de la mejor tierra en el Tercer Mundo y la dedica a la producción de cosechas para explotarlas a los pocos ricos. Es siempre mucho más lucrativo para un inversionista instalar una fábrica o una plantación para producir para aquellos que tienen un montón de dinero en sus bolsillos que para proveer bienes para la gente pobre.

El problema del Tercer Mundo es causado principalmente por una espantosamente desigual e injusta distribución de recursos. Esto condena a más de 1.000 millones de personas a la pobreza extrema y causa al menos 50.000 muertes evitables cada día. Ellas son una consecuencia directa e inevitable de permitir al sistema de mercado ser el determinante mayor de la distribución de los recursos y de los propósitos a los cuales se dedicará la capacidad productiva. Recursos vitales, capital disponible y capacidad productiva no serán dedicados a las más urgentes necesidades humanas a no ser que sea tomada una acción deliberada contrariamente a las fuerzas de mercado y al afán de lucro.

EL AFAN DE LUCRO NO PUEDE PRODUCIR UN DESARROLLO APROPIADO

Debido a que la mayor parte de las ganancias se hacen produciendo lo que desean las personas ricas, en el Tercer Mundo casi todo capital disponible va a la producción de bienes de consumo y a la plantación de cosechas para las pocas personas de clase media y alta y para la exportación a los países ricos. Difícilmente algunos de los recursos para el desarrollo disponible va a la producción de lo que la mayoría de las personas necesita.

Nótese que casi siempre aquellos con el capital podrían hacer ganancias modestas produciendo lo que la gente pobre necesita. Es posible construir casas muy baratas, cubrir los costos y hacer una pequeña ganancia. Pero no es así como nuestra economía funciona. Los gerentes de una firma deben hacer tanta ganancia como sea posible o sus accionistas los despedirán. Consecuentemente, ellos construyen casas relativamente lujosas, en vez de casa sencillas pero adecuadas.

CRECIMIENTO

Una de las faltas más importantes de nuestra economía es su compromiso con el crecimiento. Debe haber al menos 3-4 por ciento más producción y consumo cada año o esta economía se ve en problemas. Cuando aquellos con capital lo invierten, obtienen de regreso más de lo que invirtieron y, entonces, ellos desean invertir todo el nuevo capital de tal modo que los depare más rentas o ingresos. De este modo, hay un incremento sin fin en el volumen de capital acumulado y por lo tanto debe haber un incremento sin fin en la cantidad de inversión, producción y consumo teniendo lugar si es que tienen que haber suficientes oportunidades de inversión para todo ese capital.

Las nuevas inversiones de firmas de USA se multiplicaron cerca de 3,5 veces entre 1950 y 1985. El departamento de Minas de USA estima que entre 1983 y el 2000 la cantidad de capital disponible para ser invertido por personas en los USA se incrementará un 3,6 por año, una tasa a la cual la inversión anual se doblaría cada 20 años (USA Bureau of Mines, 1985: 6). Obviamente a no ser que los Estadounidenses incrementen su consumo a una tasa comparable, esto es, cuatro veces más consumo en 40 años, 8 veces más en 60 años, el problema del capital invertible se incrementará.
El básico punto de los límites al crecimiento es que el multi-facético predicamento global se debe esencialmente a demasiada producción y consumo produciéndose. La necesidad urgente es de des-desarrollamiento por parte de los países sobre-desarrollados y para los ricos vivir mucho más sencillamente. Necesitamos una economía en la cual podamos hacer tan poca producción como sea necesario para proporcionar niveles de vida materiales satisfactorios, sin presión por incrementarlos con el tiempo. No se puede concebir un orden mundial que sea sustentable en el largo plazo a no ser que se acepte una economía basada en bajos niveles de consumo y crecimiento cero. Pero, nuevamente, es obvio que ninguna movida en esa dirección es posible en la economía actual.

Los abogados del crecimiento actúan usualmente como si ellos no tuvieran la mínima captación de lo que significa el crecimiento. A todo economista se le debiera confrontar y hacer explicar su respuesta al siguiente punto crucial. Durante la década de 1980 la tasa de crecimiento promedio anual de Australia fue de 3,2 por ciento, pero esto estaba claramente lejos de ser suficiente para la salud económica, debido a la caída real de los salarios, a que la tasa de desempleo más que se dobló, se incrementó la pobreza y la deuda externa se multiplicó por al menos 10! Asumamos que un crecimiento del 4 por ciento sería suficiente para solucionar estos problemas (el gobierno Australiano recientemente afirmó que un crecimiento de un 4,5-5 por ciento es necesario para comenzar a reducir el desempleo) (Comité on Employment Opportunities, 1993:1). Si esa tasa fuera mantenida hasta que nuestros niños jubilen, cada año la economía estaría produciendo 16 veces lo que produce ahora. Si toda la gente que hay en el Mundo fuera entonces a tener el mismo nivel de vida que nosotros tendríamos, la producción económica mundial sería 220 veces lo que es hoy en día! Incluso si sólo los países ricos se elevarán a ese nivel, mientras los países del Tercer Mundo continúan con su tasa de crecimiento de 1965-1990, la producción económica mundial total cada año sería 20 veces la que es actualmente.

Estos múltiplos son imposibles: el actual nivel de producción mundial es demasiado alto e insustentable. Podemos lograrlo sólo agotando rápidamente las reservas y destruyendo nuestros ecosistemas. Y aún así el generalmente no cuestionado compromiso subyacente a todas las sociedades es elevar los niveles de producción tan lejos y tan rápido como sea posible, sin ninguna concepción de un límite o ningún punto en el que podamos decir hemos tenido suficiente desarrollo o que los niveles de vida son lo suficientemente altos.

Todo esto podría tener algún sentido si la búsqueda de crecimiento económico estuviera asociada con una creciente calidad de vida, pero toda la considerable cantidad de evidencia indica que, a pesar de un incremento de un 200-300 por ciento en el PNB real por persona desde 1950, no ha habido un incremento en la calidad de vida experimentada en los países ricos. De hecho, parte de la evidencia indica un decrecimiento (Easterlin, 1976). En palabras de Black (1982: 10): "El crecimiento económico de los últimos 30 años no parece de hecho haber conducido a ningún incremento significativo de la alegría".

Sería difícil identificar un mito más profundamente atrincherado. Por supuesto en el corto plazo un incremento en el movimiento económico promete algunos empleos, ingresos y bienes más, pero esto es como el beneficio de corto plazo que obtiene un drogadicto de otra dosis de droga, mientras que el problema subyacente se hace más serio. Afortunadamente una literatura crítica del mito del crecimiento esta al fin emergiendo (Daly y Cobb 1989; Suzuki y Gordon 1990; Clark 1989; Korten 1990;Trainer 1985, 1989ª, 1989b; Douthwaite 1992).

La peor parte es que los países ricos están ya muchas veces sobre los niveles de producción, uso de recursos, tiempo de trabajo, etc.., que se necesitarían en una economía sensible para proporcionarse a sí mismos niveles materiales de vida sencillos pero perfectamente adecuados. Muchas personas que viven en comunidades alternativas tienen una muy alta calidad de vida con ingresos monetarios que corresponden a un décimo del promedio nacional, o menos. Aquí estamos trabajando una semana de 40 horas cuando 15 o menos pueden ser suficientes, usando cantidades insustentables de los escasos recursos del mundo y obsesionados con producir y consumir al menos 3 por ciento más el próximo año, cuando una pequeña fracción de estas tasas sería suficiente en una economía sensible.

DESEMPLEO

Una mirada al problema del desempleo revela cómo esta economía no puede solucionar el problema. La producción por trabajador se incrementa cerca del 2 por ciento por año, significando esto que necesitamos sólo la mitad de los trabajadores cada 35 años (a no ser que doblemos el consumo cada 35 años). Así, hay una tendencia constante de que el desempleo llegue a ser peor en esta economía.

LA CRISIS EN LA ECONOMÍA GLOBAL

Ha sido evidente desde mediados de la década de 1970 que la economía global está en considerables problemas. Las tasas de crecimiento han estado bajas, las tasas de inflación y desempleo han estado altas, y la deuda ha crecido a niveles extraordinarios.

Este estado crítico es causado básicamente por el hecho que los manufactureros no pueden vender todos los bienes que ellos pueden producir. Ellos no pueden encontrar oportunidades de inversión rentable para todo ese capital constantemente acumulado. Obviamente una economía que dobla la cantidad de capital disponible por persona cada 20 años le pondrá pronto a su gente un problema imposible y ridículo de cómo consumir todos los bienes que ellos pueden producir, y deben ser producidos si es que todo ese capital va hacer rentablemente invertido.

Ahora que ellos no pueden hacer ganancias normales produciendo más bienes útiles, lo que están haciendo es especular, esto es, apostando. En la última década más o menos ha habido un marcado incremento en las apuestas en los mercados de acciones (de ahí el crac financiero de 1987), en los mercados financieros, en los precios de las materias primas, y en la incorporación de compañías. De hecho, esta ha sido denominada la era del "capitalismo de casino" (Strange, 1986).

Desde el fin del largo auge financiero ha habido un proceso acelerado de reestructuración dentro de la economía global en un esfuerzo de restaurar las condiciones que permitirían que las ganancias normales pudieran ser hechas nuevamente. Las corporaciones han reubicado plantas industriales, aéreo dinamizando operaciones y trabajado por un mayor acceso a un mercado mundial más unificado. Es importante para ellas no tener que obtener permiso para negociar con esta región y luego con esa otra, sino poder poner sus bienes y servicios en, si es posible, un único lugar de mercado global.
Los gobiernos están desesperados por mantener "funcionando sus economías", de tal modo que ellos se acomodan a estas demandas de los negocios abriendo sus países a las actividades de las corporaciones extranjeras, desregulando sus economías y privatizando y de tal modo reduciendo las actividades de los gobiernos, los gastos y los impuestos a las firmas. Mantener la economía funcionando implica dar al sector global de los negocios más de lo que quiere: mayor acceso, menos restricciones, menos protección para las firmas locales, impuestos más bajos, una fuerza de trabajo más sumisa, y menos barreras al comercio.

De aquí en adelante la crisis es posible que se profundice, especialmente debido al empeoramiento de los costos de recursos, de la energía y ambientales y debido a la polarización que condena a muchas personas en el Mundo a muy bajos ingresos y les da poca oportunidad de llegar a ser consumidores significativos. Consecuentemente, el crecimiento y la economía de la opulencia tiene una poderosa tendencia a focalizarse sólo en el relativamente pequeño sector donde unas pocas personas de altos ingresos compran y pueden obtener empleos y donde las inversiones rentables pueden encontrarse. Entretanto políticos y economistas desesperados se apresuran a aceptar la oportunidad de invertir en desarrollos de inmenso tamaño como la autopista de alta velocidad para motocicletas del Eastern Creey en Sydney, debido a que significan más inversión, más movimiento económico, subcontratos y empleos y, después de todo, ¿no es acaso de eso de lo que se trata el "desarrollo" y el "progreso"?

Evidentemente está más allá de la capacidad de los economistas y políticos convencionales captar la vasta diferencia entre el desarrollo meramente capitalista y el desarrollo apropiado, esto es, el desarrollo del paisaje, de las cooperativas, de las granjas, los talleres y arreglos que capacitarían a las comunidades de florecer. Ellos lucharán para tener a la economía funcionando en el único modo que conocen, especialmente dándole a las corporaciones extranjeras condiciones más favorables, recortando los gastos del Estado y atándonos más firmemente a una economía global unificada.

En un sistema económico mundial abierto e integrado las inversiones fluyen hacia las pocas áreas que prometen mayores beneficios, negando a las mayorías su parte justa. El destino de cualquier poblado, región o nación dependerá enteramente de que papel le conviene que juegue para unos pocos bancos y corporaciones extranjeras gigantes. Si un país es afortunado, puede convenirles a ellas localizar unas pocas de sus plantas ahí. Más probablemente ellas desearán sólo minerales y facilidades turísticas, con el resultado de que sólo unos pocos de nosotros seremos recompensados con empleos. El contraste con lo que sería posible si decidiéramos llegar a ser tan independientes como pudiéramos de la insegura economía global es completo.

Con tasas de desempleo cercanas al 10 por ciento y con los presupuestos de beneficencia siendo recortados es obvio de que tenemos una economía que no puede satisfacer las necesidades de todos, incluso en los países ricos. Esta situación empeorará a medida de que la economía global se unifique; los salarios en algunas fábricas de Asia son una cincuentava parte de lo que lo son en los países ricos, de tal modo que los trabajadores de los países ricos pueden esperar dramáticos descensos en sus salarios y condiciones de trabajo en los próximos años. En sus desesperados esfuerzos por hacer lo que sea más probablemente mantenga la economía funcionando, los gobiernos harán lo que sea más beneficioso para el sector de los negocios, y así se acelerará el flujo de inversiones y recursos fuera de las necesidades de la gente pobre y común y de sus comunidades. Hemos entrado en una era de reestructuración global que perjudicará crecientemente a la gente y las comunidades.

CONCLUSIÓN

En el largo plazo, es un derroche de tiempo trabajar para que se introduzcan tecnologías y productos ambientales más amigables, o limpiar el ambiente, o preservar pedazos amenazados de éste, si es que rehusamos enfrentar el hecho de que tenemos una economía que es totalmente incompatible con la sustentabilidad. Nuestros problemas más serios se deben a la sobre-producción y al sobre-consumo y aún así tenemos una economía que constantemente tiene que incrementar los niveles de producción y consumo. Debemos cambiar a una economía muy diferente, una que haga posible producir tanto como necesitamos para una alta calidad de vida, e implementar modos de reducir el uso de los recursos, la producción, el trabajo, la inversión, el comercio y los niveles de vida como son convencionalmente definidos. (Esto no implica ninguna reducción en los niveles de innovación técnica, o los logros culturales y científicos, o la calidad de vida).

Con el fin de lograr la transición a una economía de estado estacionario que halla sido suficientemente desarrollada, una cantidad enorme de la actual capacidad productiva y por lo tanto de capital tendrá que ser eliminada. Tenemos muchas más fábricas, minas, camiones, tiendas y oficinas que lo que necesitaremos cuando cambiemos a un modo de vivir más sencillo y más autodependientes. Esto sería por supuesto una sentencia de muerte para el capitalismo (aunque no necesariamente para la libre empresa y el mercado, los cuales podrían aún jugar un papel).

LA ALTERNATIVA

A un nivel teórico, no es difícil determinar qué forma básica tendría que tener una economía sustentable. Los principios esenciales deben ser niveles de vida sencillos pero materialmente suficientes, mucha menos producción, autosuficiencia local, cooperación, un sector monetario restringido, y una economía de crecimiento cero.

Ya hemos hablado suficiente de la sencillez en los capítulos previos. Obviamente necesitamos una economía que nos permita vivir bien con un mínimo de actividad productiva. Nuestro interés debe ser siempre movernos más hacia modos de vida que reduzcan las tasas de consumo de recursos no renovables. La oportunidad para una reducción de los extravagantes niveles de consumo típicos de los países ricos es enorme. Sin embargo, no hay razón de por qué no debiéramos utilizar tecnologías mejores o más eficientes a medida que ellas emerjan en nuestra nueva economía.

Traducido y extractado de The Conserver Society: Alternatives for sustainability (Zed Books Ltd. 7 Cynthia Street, London NI) JF, England. 1995 por Pedro di Girólamo.

Ted Trainer es un pensador y activista ambiental particularmente conocido en Australia por integrar la teoría y la práctica al vivir de una forma alternativa él mismo. Sus libros incluyen, Abandon Affluence!, Sustainable Development and Social Change (1985), Development to Death: Rethinking Third World Developmente (1989) y Toward a Sustainable Economy (1986).