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  Movido por la Razón y el Amor

Vinoba Bhave

Un hombre santo en la India, discípulo predilecto de Gandhi, fue de aldea en aldea, pidiéndoles a los terratenientes donar tierra para los pobres. El reunió cuatro millones de acres de donaciones. El llegó a ser una leyenda en su propio tiempo. El fue Vinoba Bhave.

Yo soy un hombre que pertenece a un mundo diferente de éste, uno que puede parecer muy extraño. Yo soy movido por el Amor. Yo no trato con opiniones sino sólo con pensamiento, en lo cual puede haber un dar y recibir. El pensamiento no puede ser encerrado entre paredes ni limitado. Este puede ser compartido con personas de buena voluntad; podemos tomar sus ideas y ofrecerles las nuestras y de este modo el pensamiento crece y se expande. Esta ha sido siempre mi experiencia. Yo no acepto ningún tipo de denominación para mi mismo. Estoy abierto para que todos me expliquen sus ideas y me convenzan y ellos igualmente tienen la libertad de hacer mis ideas suyas.

No hay nada tan poderoso como el amor y el pensamiento; ninguna institución, ningún gobierno, ningún "ismo", ninguna escritura, ninguna arma es tan poderoso. El amor y el pensamiento son las únicas fuentes del poder. Ustedes no deben esperar que yo, por lo tanto, tenga alguna opinión fija, sino sólo ideas. Cualquiera puede hacerme su esclavo poniendo sus ideas vigorosamente ante mí y convencerme de que ellas son correctas. Pero ninguno, con todo lo que se esfuerce, puede hacerme aceptar su autoridad sin primero convencerme de la solidez de su pensamiento.

Yo soy sólo un individuo. Yo no traigo puesta ninguna denominación, no soy miembro de ninguna institución, no tengo nada que ver con los partidos políticos. Nací Brahmin, pero yo me desheredé de mi casta. Algunas personas me llaman Hindú, pero yo he hecho un estudio tan repetido del Korán y la Biblia que mi Hinduismo ha sido pulido por éstos. La gente aprecia lo que digo porque mi trabajo está enraizado en el amor y el pensamiento. Yo tengo ideas, pero no pareceres permanentemente establecidos. De hecho soy tan indigno de confianza que no vacilo en expresar un parecer hoy y otro mañana. No soy el mismo hoy que el que fui ayer. Pienso diferente en cada momento y voy adelante cambiando todo el tiempo.

Todas las personas son parte de mi familia y yo de la de ellas. No está en mi corazón amar a unas más y a otras menos. En la vida del Profeta Mahoma se cuenta cómo una vez hablando acerca de Abu Baker, él dijo: "Yo podría amarlo a él más que a ninguna otra persona si es que no fuera prohibido amar a una más que otras". Eso significa que Dios prohibe amar a unos más que a otros. Lo mismo es verdadero para mi. No puedo hacer una diferencia entre individuos.

Una vez vi un retrato de Luis Pasteur y debajo de éste estas palabras: "Yo no quiero saber de que religión eres o que crees, sino sólo cuáles son tus problemas. Yo quiero ayudarte a librarte de ellos". Aquellos que hacen eso están cumpliendo su deber como seres humanos, y eso es lo que yo trato de hacer.

Yo no doy ningún paso sin profundizar en el tema en cuestión y llegar a la raíz de éste. Yo he dedicado treinta años de mi vida a pensar solitariamente mientras que, al mismo tiempo, he brindado cualquier servicio que pudiera. Yo deseé hacer de mi vida una de servicio, pero ha sido una de reflexión acerca de los cambios que deben acontecer en la sociedad, y en cómo las raíces de esos cambios deben ser purificadas.

Yo no temo a ningún problema...No importa de que se trate, no importa cuán grande, éste parece pequeño para mí, porque yo soy más grande que el problema. No importa lo grande que pueda ser, éste es después de todo un problema humano, y éste puede ser solucionado por la inteligencia humana.
Durante el curso de mi trabajo, yo he apuntado a descubrir cómo las dificultades de cualquier tipo en la vida de la sociedad y en la vida individual pueden ser superadas por la no-violencia. Esa es mi tarea principal. Las cosas que sucedieron en la India inmediatamente después de que logramos la independencia han oscurecido la esperanza de la no-violencia. Las fuerzas de la violencia se mostraron con gran fuerza. He intentado, por lo tanto, descubrir cómo puede ser construido un orden social no-violento.

Cuando pienso en mi mismo, en quién soy, y de la buena suerte que he tenido en mi camino, yo recuerdo un montón de circunstancias favorables. Yo ciertamente tuve padres muy especiales. Mis hermanos también tienen una cualidad propia. He tenido queridos amigos, y todos ellos han ganado el afecto de la gente. He tenido estudiantes de los cuales me he enamorado. ¡Qué gran montón de buena suerte!

Adicionalmente, debido a que conozco varios lenguajes, he tenido y aún tengo la oportunidad de saborear el néctar del pensamiento de muchos santos y hombres de religión. Eso también es una gran suerte. Aún así todo esto palidece de insignificancia ante la mayor buena suerte de todas, que es mía y vuestra y de todos: que somos todos miembros, partes y brotes de Dios, olas en ese Océano. Nuestra mayor buena suerte es que habitamos dentro de Dios; cuando sentimos eso, nos liberamos.

Este texto fue publicado en la revista Inglesa Resurgente 165 (www.resurgence.org) y traducido por Pedro di Girólamo para la revista Chilena internacional Ecovision.