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  Fragmento del "TAO DE LOS TRES TESOROS".

De Osho Rajneesh.

Del Peligro Del Exito Arrogante

Estira el arco hasta el máximo,
Y desearás haberte detenido a tiempo.
Templa una espada hasta afilarla al máximo,
Y su filo no durará mucho.
Cuando el oro y el jade llenen tu sala,
No podrás mantenerlos seguros.
Estar orgulloso de la riqueza y el honor
Es sembrar las semillas de la propia caída.
Retírate cuando tu trabajo está hecho,
Así es el camino del cielo.

Tao te king de Lao Tse

Del Peligro Del Exito Arrogante


La lógica va hasta el extremo mismo -la vida, nunca. Así es como la lógica se pierde la vida. La lógica tiende a alcanzar una conclusión -la vida nunca concluye.

La vida no tiene conclusión. Sigue, sigue y sigue sin ninguna conclusión: existe sin ningún principio y sin ningún fin, está siempre en el medio, está siempre en el presente, es un proceso en curso. Es así como una mente lógica se va muriendo poco a poco; es así como la lógica se convierte en su propia caída. No concluyas. Vive sin conclusiones. Esa es la única forma de vivir, porque sólo entonces vives en el medio, y el medio es el equilibrio. La vida es un equilibrio entre opuestos, nunca llega a un fin. El equilibrio sigue y sigue, es eterno. Un hombre con discernimiento nunca llega a ninguna conclusión, no puede. Si la vida misma no es conclusiva, ¿cómo va a ser conclusivo un hombre sabio? Si pides a Lao Tse alguna respuesta concluyente, se reirá. Dirá: eres tonto, él vive según la vida, y la nota más básica cuando vives de acuerdo a la vida es el equilibrio. Nunca te vayas a un opuesto, no te aferres a una polaridad, porque entonces perderás el equilibrio.

He oído que sucedió una vez que un gran rey tenía que decidir algo en contra de su corazón. Dos de sus ministros habían cometido algún delito y él amaba mucho a esos ministros. Incluso si habían cometido el delito, él quería perdonarles, los amaba tanto, pero eso iba en contra de la ley del país y no hubiese sido un gran precedente. Así que había que castigarles. La ley del país decía que para un delito así el único castigo era la muerte. ¿Qué podía hacer? Era difícil, pero encontró una salida. Dijo: "Tienen que ser condenados a muerte, pero les daré una oportunidad más de vivir. Se pondrá una cuerda tirante entre dos colinas, sobre un gran valle, con la muerte por todas partes.

Caminar sobre una cuerda floja es un gran arte, hay que aprenderlo, es una gran disciplina, y ellos ni siquiera habían soñado en su vida que tendrían que convertirse en equilibristas. Uno de ellos no pudo dormir. Durante toda la noche rezó a Dios para que le ayudase. Ni siquiera pudo tomar el té por la mañana. Cuando llegó al lugar en que iba a suceder este prodigio, toda la capital se había reunido.

El otro, sabiendo muy bien que no sabía nada acerca de caminar en la cuerda floja, que no había nada que hacer, y que era casi seguro que iba a morir, decidió dormir bien. Durmió. Por la mañana tomó su té habitual y caminó pausadamente hacia el lugar. El otro estaba temblando, febril, pero él estaba tranquilo y calmado sabiendo muy bien que iba a sucederle la muerte -y cuando es seguro ¿para qué molestarse? Muere tranquilamente.

Empezó a caminar sobre la cuerda, y ¡maravilla de maravillas, caminó ¡Nadie podía creerlo Algunos equilibristas habían venido a mirar y ni siquiera ellos podían creerlo -era difícil incluso para ellos. La distancia era demasiado grande y el peligro era excesivo. Un mal paso, inclinándose un poco demasiado hacia la izquierda, o hacia la derecha…. Y te has ido; un pequeño desequilibrio, y la muerte te espera en cada paso. Pero el hombre caminó, y caminó muy pausadamente, tan pausadamente como si estuviese dando un paseo matutino.

Llegó a la colina. El primer hombre estaba temblando, sudando, y gritó al otro desde su sitio: "Porfavor, díme cómo has caminado, para que yo también pueda hacerlo". El otro hombre le gritó: Difícil, porque no sé como. Sólo sé una cosa: así es como he caminado toda mi vida. No soy equilibrista, pero ahora sé que lo soy, porque es así como he vivido toda mi vida- equilibrado, sin ir nunca al extremo; o, si me inclino hacia la izquierda, inmediatamente lo equilibro inclinándome hacia la derecha. No he hecho otra cosa. Pero esto no te ayudará, porque no es algo que se pueda aprender de repente. Si vives así, esta destreza te llega.
Recuerda la palabra "destreza". La enfatizo. La religión es una destreza, un "tanquillo", no es una ciencia; si no, se podría enseñar, se podría explicar muy facilmente, podría teorizarse acerca de ella, no habría problemas con ella. Incluso el problema más grande de la ciencia puede resolverse, si no hoy, entonces mañana, pero puede ser resuelto a través del intelecto, mediante un esfuerzo intelectual. Y algún día, cuando esté resuelto, no queda resuelto sólo para el que lo ha resuelto; queda resuelto para todos.
Einstein resolvió el problema de la relatividad: ahora ya no hay necesidad de que otro lo resuelva, está resuelto para todos. Sólo tienes que comprenderlo, eso es todo. No necesitas entrar en el enorme esfuerzo de resolverlo. Está resuelto. La ciencia es un fenómeno público; cuando alguien resuelve algo, está resuelto para todos; cuando alguien inventa algo, está inventado para todos. Es un fenómeno de masas.

Pero en la religión, incluso habiéndose dado miles de Lao Tses, nada se ha resuelto. Tienes que conocerlo una y otra vez por ti mismo. La ciencia crea escrituras y teorías, pero la religión no puede crear escrituras y teorías. Es una experiencia vivida. No puedes reducirla a teoría, es demasiado sutil para eso, demasiado delicada para eso. La teoría es muy tosca, basta; la experiencia es muy sutil. Cualquier equilibrista puede hacer una teoría del equilibrismo, pero con sólo comprender la teoría -puedes comprender la teoría perfectamente, puedes hacer un examen y sacar un diez-¿crees que podrás caminar sobre esa cuerda floja simplemente porque has comprendido su base teórica? No, no servirá.

No es una ciencia. Y yo os digo: ni siquiera es un arte -porque el arte puede ser imitado y la destreza, el tranquillo, nunca puede ser imitado. El arte es algo que haces fuera de ti: pintas un cuadro, haces poemas, bailas, haces algo que es visible, que puede ser imitado. Incluso Picasso puede ser imitado.

Pero la religión nunca puede ser imitada; no es nada externo, es algo interno. Puedes imitar a Picasso, a Miguel Angel, ¿pero cómo vas a imitar a Lao Tse? Sientes que hay algo, pero es algo escurridizo. Sabes que sabe algo, pero no puedes precisarlo con seguridad, no puedes explicarlo. Es una destreza, un tranquillo.

¿Que es entonces una destreza? Una destreza llega cuando haces muchas cosas a través de la prueba y el error -fracasando y levantándote, extraviándote y regresando, miles de experimentos vividos, y de pronto un día tienes la destreza, le has cogido el truco. Una destreza es la esencia de muchos errores y equivocaciones, de la prueba y el error. Algo crece en ti, y una vez que lo sabes puedes olvidarlo, lo tienes siempre, no necesitas recordarlo. Si necesitas recordarlo, todavía no es una destreza, es algo de la mente.

Si es una destreza, entra en la sangre, en los huesos, en la médula misma, en el ser mismo, y entonces te puedes olvidar de ello. Lao Tse no tiene que recordar cómo tiene que caminar, cómo tiene que ser. No es una disciplina. Una vez que lo sabes, lo sabes. Puedes olvidarlo y simplemente sacarlo de la mente, pero aún lo seguirás y lo seguirás sin pensar en ello. Una destreza no es ni ciencia ni arte, es una experiencia vivida. Y este es el arte más grande o la ciencia más grande es la ciencia de la vida o el arte de la vida.