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18 de Noviembre del 2003

Entrevista al Nobel Alternativo Walden Bello

El Modelo de Globalización Económica está conducido por las Grandes Empresas

La Jornada
Miami, 16 de noviembre. En la propuesta de integración del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el desarrollo de América Latina, la región con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza, está subordinado, ''en un segundo plano'', al comercio y a la búsqueda de ganancia para las grandes corporaciones. Así opina Walden Bello, uno de los intelectuales más reconocidos del movimiento antiglobalización, luchador contra la dictadura de Ferdinand Marcos en su natal Filipinas y quien en tres semanas más recibirá en el Parlamento sueco el premio Nobel Alternativo.

Miembro de la dirección del Foro Internacional Sobre Globalización y director ejecutivo de Focus on the Global South, Walden Bello declara a La Jornada: ''En los países de América Latina el ALCA sólo es defendido por las elites locales, que están estrechamente vinculadas a los intereses del capital estadunidense. Para ellas quizá sí puede haber un beneficio con el ALCA. Pero este acuerdo no traerá ninguna mejoría para las grandes masas del pueblo''.

El especialista en procesos de globalización explica que la propuesta de conformar el ALCA - lanzada por Estados Unidos en diciembre de 1994- es básicamente una extensión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). ''Contiene los mismos principios: mercados libres, comercio libre, trato nacional a las empresas, libre flujo de capital, etcétera. Pero, como en el TLCAN, esta propuesta de crear el ALCA deja en un segundo plano al desarrollo. El desarrollo está subordinado al comercio y a la obtención de ganancias'', apunta.

La estrategia del acuerdo

-Después del fracaso de las pláticas de la Organización Mundial de Comercio en septiembre pasado en Cancún ¿cuál es la importancia estratégica de un acuerdo como el ALCA?

-Bueno, con el sistema de comercio multilateral mundial en crisis, el gobierno de Estados Unidos está ahora tratando de consolidar un bloque económico regional en las Américas, con Estados Unidos como poder central que domine a economías más pequeñas a través del libre comercio regional, en competencia con la Unión Europea y otros bloques regionales emergentes - responde Bello.

Walden Bello, de 58 años, es uno de los principales y más respetados críticos del actual modelo de globalización económica que, en sus palabras, es conducido por las grandes corporaciones. A lo largo de varias décadas ha combinado el papel de intelectual, como profesor universitario, escritor y animador de debates, con el de activista que no escatima correr riesgos. En 1978, en plena dictadura de Marcos en Filipinas, Bello fue arrestado en Estados Unidos por encabezar la toma ''no violenta'' del consulado de su país en San Francisco.

Mientras se convertía en un activista por los derechos humanos y contra el régimen de Marcos, Walden Bello se dio cuenta de cómo préstamos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional servían para mantener al dictador filipino en el poder. Para documentar el papel de ambos organismos, Bello asumió el riesgo de introducirse a la sede del Banco Mundial en Washington, de donde extrajo 3 mil páginas de documentos confidenciales que sirvieron de material para su libro Development Debacle, publicado en 1982, que contribuyó a hacer crecer el movimiento que expulsó del poder a Marcos en 1986.

Ahora Bello ha viajado a Miami para observar cómo se desarrolla esta semana la octava ronda de negociación del ALCA, un acuerdo que según el gobierno de Estados Unidos puede crear la mayor zona de comercio del mundo, con 800 millones de habitantes en 34 países que tienen un producto interno bruto combinado de 13 billones (millones de millones) de dólares. La negociación, según los plazos fijados, debería concluir en 2004, para que el acuerdo -del que está excluida Cuba- entre en vigor en enero de 2005.

Inevitable, más ventaja para EEUU

Integrante también de la organización civil Food First de Estados Unidos, Walden Bello explica a este diario que los gobiernos, pero sobre todo las sociedades latinoamericanas, no se deben engañar con respecto a los efectos del ALCA, propuesta por el ex presidente William Clinton durante la Cumbre de las Américas, celebrada también en Miami en diciembre de 1994.

''El ALCA, tal como está propuesta, beneficia únicamente a Estados Unidos y a las corporaciones. Los principios en torno a los cuales gira la propuesta del ALCA actuarán inevitablemente para dar mayor ventaja a Estados Unidos'' y no a las sociedades latinoamericanas, añade.

Es un hecho que Latinoamérica, donde se ha aplicado con mayor rigidez la política de liberalización económica y financiera impuesta a los gobiernos por los organismos financieros internacionales durante las últimas dos décadas, es la región con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza, como ha demostrado el Banco Mundial. Además, un documento de este organismo, publicado en septiembre, anticipa que los trabajadores de la región verán en los próximos 10 años un crecimiento de su ingreso menor al que se dará en los países de Africa al sur del Sahara, la región con mayor atraso del planeta.

Bello, quien el 8 de diciembre recibirá el Right Livelihood Award o Nobel Alternativo, asegura que esa tendencia de desigualdad, de medidas económicas que no benefician a los pobres, tampoco será revertida con un acuerdo como el ALCA. Incluso puede ser agudizada, añade.

''Para las elites locales de cada país, estrechamente vinculadas a los intereses del capital estadunidense, sí puede haber un beneficio con el ALCA. Pero este acuerdo no traerá ninguna mejoría para las grandes masas del pueblo'', afirma.

-¿Cómo valora la posición de los gobiernos de Brasil y Argentina, que se han opuesto en alguna medida a la forma en que Estados Unidos ha conducido hasta ahora la negociación del ALCA?

-Creo que Brasil y Argentina son ejemplos de que el cambio social interno en dirección progresista puede tener impacto en la política económica. Pero esa presión social debe mantenerse sobre las elites gobernantes.

-Existe la impresión de que después del fracaso de la OMC en Cancún, para el gobierno de Estados Unidos lo importante ahora es consolidar su negociación del ALCA. ¿Usted comparte esta opinión?

-Sí. Esa posición fue articulada por Robert Zoellick (jefe de las negociaciones comerciales de la Casa Blanca) justo después de Cancún. Quedó claro que Estados Unidos busca ahora impulsar acuerdos de libre comercio con países seleccionados como parte de su estrategia principal. Lo están tomando en serio.

ROBERTO GONZALEZ AMADOR, JIM CASON Y DAVID BROOKS ENVIADOS