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  27 de Febrero del 2003

La Verdad y la Independencia del Movimiento Antiglobalización

Agustín Morán
CAES / Rebelión

La alianza que Franco estableció con EEUU, desde 1954 hasta su muerte en 1975, tuvo continuidad, no solo en los gobiernos de la transición, sino también en los de la monarquía parlamentaria, heredera legítima del franquismo.

Las bases norteamericanas que nos trajo Franco, fueron mantenidas y reforzadas por el gobierno de UCD (1977-1982) mediante el ingreso de España en la OTAN. El gobierno del PSOE se encargó, traicionando la promesa electoral que le llevó al poder ("OTAN de entrada NO"), de torcer el brazo a un poderoso movimiento popular ("OTAN NO. BASES FUERA"), en el Referéndum del 12 de Marzo de 1986 para la salida, o no, de España. Dicho referéndum contenía tres condiciones para la permanencia que han sido incumplidas. Primera: No pertenencia al comité militar (el PP nos metió en dicho comité en 1997). Segunda: No tránsito de armas nucleares (ningún gobierno se ha preocupado de verificar tal extremo en el tráfico masivo de aviones y barcos norteamericanos por las bases) Tercera: Reducción progresiva de la presencia norteamericana (Rota se ha multiplicado y sigue creciendo y Bétera -Valencia-, se ha convertido en una nueva base de la OTAN).

La pertenencia a la OTAN fue vendida a la población española dentro de un paquete que contenía: integración en Europa, modernización económica, democracia parlamentaria y bienestar social. La OTAN se presentaba como complemento necesario para sustituir el ineficiente modelo de acumulación del franquismo, estatal y corporativo, por otro basado en una economía abierta y neoliberal. La transición pivotó sobre la continuidad de Juan Carlos de Borbón, apoyado por la embajada de EEUU, el ejército, el poder financiero, la Iglesia, el PSOE, el PCE y sus respectivos sindicatos.

La nueva identidad nacional española se fundamentó en la promesa de progreso, bienestar y paz. Sin embargo, la precariedad de masas y la agonía interminable del llamado "conflicto vasco" han sido sus resultados verdaderos.

Ante los excesos del imperialismo de EEUU, no es de extrañar que la población española exprese su rechazo a una infame agresión contra el pueblo iraquí, de la que el gobierno del PP es cómplice incondicional. La perplejidad ante el hecho de ser convocados a las manifestaciones por el mismo partido socialista que nos metió en la guerra contra el mismo Sadam Hussein en 1991, no ha impedido comprender a much@s que estos excesos tienen que ver con tantos otros, pasados y presentes. También es elocuente, por más que nadie lo mencione, el silencio cómplice del jefe del estado ante esta agresión. El rey no puede volverse contra la verdadera fuente de su majestad.

La gran movilización del 15 de Febrero, producto de la sobredosis de mentiras y violencia del capitalismo global, oculta tanto como muestra porque la guerra no sólo es contra Irak sino también contra los trabajador@s, los derechos humanos, la naturaleza y la democracia. La paz y la libertad hay que exigirlas para Irak, pero también aquí y ahora.

Sadam Hussein y Ben Laden hacen, para EEUU, el mismo papel que la violencia de ETA para el Bloque Constitucional Español. Sin una solución pacífica y democrática del llamado "conflicto vasco", no podemos desactivar la principal fuente de legitimación de los desmanes sociales y políticos del PP que nos conduce, en el plano exterior, a secundar injustificadas agresiones militares y en el interno, a una transición reversible hacia un régimen neofranquista del que proceden sus líderes principales.

Sin contemplar todos estos contenidos, la lucha popular por la paz es vulnerable a las manipulaciones de quienes solo piensan en acosar a su adversario electoral.

Felicitarnos por los millones de manifestantes es necesario, pero olvidar quien los ha sacado, (nosotros no llegamos a tanto, véase Marcha a Torrejón 19 de Enero de 2003: 20.000 personas), es un acto irresponsable. Debemos impulsar el movimiento antiglobalización desde unos contenidos verdaderos:

guerra-precariedad-globalización-contaminación-OTAN-bases-p az en Euskadi. Esto es políticamente incorrecto para la izquierda cómplice, pero ellos ya están organizados. Ahora debemos organizarnos nosotr@s. Si queremos hacerlo independientemente de ellos, tiene que ser con la verdad. Pensar que decir la verdad es divisionista, nos impide la unidad de acción, o nos incapacita para otras muchas iniciativas, es apostar porque el movimiento popular dure lo que los grandes medios de manipulación de masas quieran.