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  Domingo, 29 de septiembre de 2002
Washington bajo Gritos de Protesta

Escribe Lourdes Heredia, corresponsal de la BBC en Washington

Debajo del monumento de George Washington, en el corazón de la capital estadounidense, miles de personas se congregaron para protestar en contra de las medidas que recomiendan el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial porque sólo "empobrecen y esclavizan" a los países en vías de desarrollo.

"Se sienten dioses que pueden componer el mundo, pero solo lo destruyen", decía convencida Annie, una chica de 17 años, que vino desde Kentucky en una camioneta con sus amigos.

"A mi papá no le gusta que yo este acá. Él quisiera que cuando sea grande trabaje en una gran oficina con aire acondicionado. Pero mi madre sí me entiende" explica.

Años en protesta

A su lado una señora lleva un cartel que dice: "Dinero para el SIDA y no para pagar la deuda".

Doña Clara, como le llaman sus amigos, explica que vino a protestar en contra de las grandes farmacéuticas "que dejan morir gente con tal de no perder sus inversiones".

Pero pocos tienen la edad de Doña Clara. Los manifestantes son en su mayoría jóvenes.

Caballo de Troya

"Nosotros no hemos perdido la ilusión de un mundo mejor" dice Nick, sentado junto a un caballo de Troya de cartón, con un cartel que dice "Ayuda del Banco Mundial".

"Es la mejor ejemplificación. Los países que reciben el caballo de Troya, también aceptan más corrupción, más contaminación y la manipulación de los grandes empresas multinacionales", dice y señala los carteles de grandes empresas que salen de la panza del caballo de cartón.

En esta manifestación no sólo se habló del papel de los organismos multilaterales. También se acercó mucha gente para pedir la paz.

"Bush no sólo mata el tiempo", decía la pancarta que llevaba con orgullo John, vistiendo una camiseta en contra de un ataque a Irak.

Ciudad protegida

Así con todos sus lemas y distintas protestas, los manifestantes marcharon luego por la ciudad bajo un fortísimo operativo de seguridad, aunque no lograron acercarse ni a la Casa Blanca ni a la sede de los organismos multilaterales.

Para finalizar la marcha se reunieron en una plaza -donde la policía mantuvo un estrecho cerco- para cantar y leer discursos en contra de la globalización.

A pesar del día soleado, el numero de manifestantes fue menor de lo previsto, después de que la policía detuviera a más de 600 personas el viernes por tratar de bloquear el tránsito.

"No vaya por esas calles"

Además la policía no tomó ningún riesgo y todas las calles aledañas a los edificios del FMI y el Banco Mundial estuvieron bloqueadas. Sólo se podía pasar con una acreditación para la reunión anual.

"Señorita, no vaya por esas calles que están llenas de manifestantes" me advirtió con temor un policía.

Tras pasar varias horas cubriendo la manifestación, me sorprendió la advertencia, pero fue un reflejo de los distintos mundos en los que se vive este encuentro: el de afuera, con o sin manifestantes, el de la seguridad que vigilan calles desiertas por interminables horas con el temor que un Seattle pueda repetirse, y la burbuja donde los funcionarios y economistas de todo el mundo se reúnen a hablar sobre las lecciones que dejan crisis como las de Argentina.

Fuente: Ecomultiversidad